¿Qué economistas están asesorando a la Conferencia Episcopal para formular juicios de carácter técnico? ¿En qué se basa monseñor Alejandro Goic para exhortar a plantear que “el sueldo mínimo debería ser transformado en un sueldo ético”, “en el sentido de que por lo menos todos los que puedan no paguen el sueldo mínimo legal, sino […]

  • 10 agosto, 2007

¿Qué economistas están asesorando a la Conferencia Episcopal para formular juicios de carácter técnico? ¿En qué se basa monseñor Alejandro Goic para exhortar a plantear que “el sueldo mínimo debería ser transformado en un sueldo ético”, “en el sentido de que por lo menos todos los que puedan no paguen el sueldo mínimo legal, sino que por lo menos 250 mil pesos? ¿Por qué no 280 mil o, mejor, si es por eso, 450 mil?

La última vez que se reajustó fuertemente el sueldo mínimo, a mediados de 1998, en el gobierno de Frei, muy por encima de la productividad de la economía, el empleo se contrajo y el país todavía no retoma las tasas de desempleo anteriores a la crisis asiática. A lo único que lleva el espejismo de creer que los salarios pueden determinarse a voluntad o por decreto es a mayor cesantía, particularmente en los grupos más vulnerables y, dentro de ellos, en los más jóvenes y los más viejos. Es cierto que el sueldo mínimo es terriblemente bajo, pero su nivel es solo expresión del desarrollo todavía incipiente de la economía chilena, de los bajos niveles de productividad de la mano de obra no calificada y de los bajísimos estándares de escolaridad y educación de los estratos de menores ingresos. Si es por entrar a temas contingentes, y particularmente para librarse de la sospecha de populismo, la Iglesia también debería tener una palabra sobre estas realidades.

Es complicado además que los prelados, movidos por las buenas intenciones, se sumen a las presiones de expectativas salariales que están planteando distintas dirigencias sindicales. Monseñor Goic ya cumplió un rol muy discutible como mediador oficioso en el conflicto entre las empresas subcontratistas, sus trabajadores y Codelco, rol que la ley no contempla y el equilibrio de las relaciones laborales tampoco necesita.