Con una mirada histórica y un recorrido visual por el famoso Taller 99, creado por Nemesio Antúnez, el Museo Andino de la Viña Santa Rita congrega en una exposición a un grupo de artistas plásticos que, desde los años 50 resucitaron y fortalecieron el grabado chileno. Un hito en el desarrollo de la disciplina.

  • 7 junio, 2012

Con una mirada histórica y un recorrido visual por el famoso Taller 99, creado por Nemesio Antúnez, el Museo Andino de la Viña Santa Rita congrega en una exposición a un grupo de artistas plásticos que, desde los años 50 resucitaron y fortalecieron el grabado chileno. Un hito en el desarrollo de la disciplina. Por María José Salas

Gran explorador del arte, Nemesio Antúnez trabajó con acuarela, óleo y acrílico en soportes tradicionales, pero fue el grabado lo que le quitó el aliento. Luego de volver de Nueva York, donde hizo clases en el célebre Atelier 17 del británico William Hayter, un pionero de esta técnica en el siglo XX, el artista chileno tuvo que enfrentar críticas de sus pares quienes lo consideraban un “ausente” y no aceptaban que viniera a tratar de cambiar la forma en que se enseñaba y realizaba tal expresión plástica en el país.

Para Antúnez, esa disciplina en Chile estaba en crisis y fue con sus propias palabras –expuestas en el libro Cartas sobre el grabado– que el artista se refirió a este arte como a un “enfermo”. La solución era que volviera a estar “recluido nuevamente a las escuelas para enseñar a los alumnos”, y al mismo tiempo se debían “reorganizar talleres independientes para los artistas mayores”.

Es por eso que en 1956 creó el Taller 99, lugar que tomó forma en la calle Guardia Vieja 99, siendo éste número el nombre con que el grupo quedó señalado para la posteridad. Por esa dirección y sus otras sedes han pasado hasta hoy destacados artistas como Delia del Carril, Santos Chávez, Florencia de Amesti, Dinora Doudchitzky, Roser Bru, Eduardo Vilches, Ricardo Yrarrázaval y Jaime Cruz; todos, colonizadores de este espacio que con los años se transformó en un centro de actividad en torno al grabado en sus más diversas expresiones, siendo un referente indiscutible de la historia del arte local.

La iniciativa de Nemesio Antúnez en la calle Guarda Vieja, destinada a congregar a los grabadores de Chile en una cofradía que enriqueciera el desarrollo de esa compleja disciplina plástica, se muestra desde el pasado 26 de mayo en una exposición en el Museo Andino de la Viña Santa Rita, donde cohabitan la historia y la creación de un capítulo importante del arte chileno. Estará abierta al público durante un año.

Si bien el museo de Alto Jahuel no exhibe generalmente corrientes contemporáneas, existe el recuerdo reciente de la exitosa exposición llamada Chile visto por los extranjeros, que incluía exponentes del grabado internacional, la cual fue muy bien recibida por el público entre noviembre y abril pasados, transformándose en el motor que incentivó a pensar en algo más grande. Para su director, Hernán Rodríguez, “el arte actual y el grabado nos hicieron golpear la puerta del Taller 99. Comenzamos a conversar con los artistas a fines del año pasado y el 2012 elaboramos el guión y los textos de la exposición, mientras enmarcábamos las obras”.

Las 36 estaciones
La muestra incluye trabajos de Nemesio Antúnez como Multitud en la plaza y La noche del baile, elaborados en una etapa que abarca entre los años 1950 y 1990, además de obras de sus principales discípulos. Asimismo se presentan 36 grabados que componen la carpeta colectiva Las Estaciones, creada en 2011 por artistas como Gonzalo Cienfuegos y Eduardo Garreaud quienes, con diversos estilos como litografía, fotolitografía, serigrafía y punta seca, entre otros, han seguido sumando obras a este taller.

El primer día de la exposición, los artistas Isabel Cauas, Roser Bru y Rafael Munita “activaron la prensa que se estaba exhibiendo como un objeto didáctico y, con delantal puesto, comenzaron a imprimir grabados que repartieron entre los 300 asistentes”, cuenta Rodríguez. Al día siguiente el número de público aumentó a 450 personas y su director espera que se mantenga esa cifra diaria.

La exposición, además de mostrar las obras de los militantes del Taller 99, cuenta la historia de este lugar desde su inicio en 1956; su paso por la Universidad Católica, su estadía en La Casa Larga gracias a Carmen Waugh y su renovación en los pies del cerro San Cristóbal en la calle Melchor Concha y Toro, en los 90, década en que se estableció como Corporación Cultural sin fines de lucro; hasta su actual estación en la calle Zañartu 1016, en Providencia.

El montaje en el Museo Andino es una celebración de los cincuenta y seis años de experimentación que representa este espacio, donde la libertad para crear y el trabajo en grupo han sido los pilares fundamentales que Nemesio Antúnez instauró y que hasta el día de hoy son inquebrantables.