Por Mauricio Monroy S. Gabriel Lira tiene 27 años. Fanático de los autos, también es amante del fútbol, con la particularidad de ser uno de los escasos, pero fieles hinchas de Cobresal, el club del campamento minero El Salvador, en la Tercera Región, donde vivió gran parte de su adolescencia. Hoy, Gabriel sufre con la […]

  • 16 mayo, 2014

Por Mauricio Monroy S.

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Gabriel Lira tiene 27 años. Fanático de los autos, también es amante del fútbol, con la particularidad de ser uno de los escasos, pero fieles hinchas de Cobresal, el club del campamento minero El Salvador, en la Tercera Región, donde vivió gran parte de su adolescencia. Hoy, Gabriel sufre con la vida en Santiago, no soporta la ciudad y extraña los cerros y dunas de su tierra. En la capital, uno de sus aliados es “La Janis”, su Volkswagen Escarabajo rojo del 82 con motor de 1.3 litro con el que se apresta a vivir su gran odisea: ir al Mundial de Brasil por tierra en un viaje de 30 días.

“Será una experiencia increíble vivir el Mundial en el país donde el fútbol es religión. No podía perderme esta oportunidad, me gusta viajar, manejar, me crié en el desierto donde la soledad es un amigo, por lo que no hallo la hora de que llegue el minuto de irme”, señala Gabriel.

La travesía no es menor. Más de 10 mil kilómetros y casi dos millones de pesos en bencina, más comida y alojamiento. “No tengo entradas aún, allá veré si puedo conseguir, pero si no es así, iré a ver los partidos en alguna playa o en algún bar”, agrega.

Así como Lira, miles de fanáticos viajarán desde Chile a Brasil. Y las formas de arribar al país sede del Mundial son tan variadas como los costos en que incurrirán.

 

MESES DE PREPARACIÓN

El 15 de octubre del año pasado, Chile venció a Ecuador 2-1 en el Estadio Nacional, clasificando al Mundial. Pero ya desde mediados de 2012, la agencia Mundo Tour estaba ofreciendo paquetes turísticos que incluían pasajes, estadía, traslados y entradas: la firma cuenta con la exclusividad en la venta de estos programas, gracias a un acuerdo con Match Service, la empresa designada por la FIFA para estos servicios.

Los programas que ofrece Mundo Tour permiten asegurar un viaje con el máximo de comodidades entre 5, 10 o 15 noches, lo que significa asistir a 1, 2 o 3 partidos, respectivamente, con valores que oscilan entre 7 mil y 18 mil dólares: entre 4 y 10 millones de pesos aproximadamente. Hoy, ya casi todo está vendido.

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Los hinchas que opten por esta agencia oficial, alojarán en un hotel 4 estrellas en Salvador y viajarán en vuelos chárter a ver los partidos. “Nuestros clientes son empresas y público general. Estos paquetes son un producto atractivo para motivar mediante concursos o metas de venta, competencias internas y sorteos entre clientes. En el caso del público general, los puntos fuertes de venta se dieron cuando clasificó Chile, luego cuando se conocieron los rivales y después del último sorteo de entradas, en el caso de la gente que quedó sin tickets”, dice Raimundo Achondo, gerente general de Mundo Tour.

Otra opción muy utilizada entre los hinchas que estarán en Brasil fue cotizar vuelos y alojamientos por sí solos. Más complicado por la logística, pero con más libertad de movimiento y a un costo menor.

El primer obstáculo fue conseguir entradas; luego, vuelos a precios moderados, pues por motivo del campeonato los pasajes duplicaron sus valores. Hoy, la oferta desde Chile es muy escasa y los tickets van desde los 750 dólares (unos 400 mil pesos) en la aerolínea Sky, que abrió ruta diaria a Sao Paulo, a fines de marzo. Pero los asientos son cada vez menos.

A eso se debe agregar el traslado al primer juego de Chile. En Cuiaba, contra Australia, a 1.565 kilómetros de Sao Paulo. Para ir a esa ciudad enclavada en el Matto Grosso, los pasajes en avión van desde 350 dólares, pese al aumento de la oferta. Sólo entre el 10 de junio y 15 de julio la línea aérea TAM duplicará su frecuencia de 6 a 12 vuelos diarios a ese destino.

Otra alternativa es viajar por tierra desde Sao Paulo: 25 horas en un bus, por un valor cercano a los 80 dólares (sólo la ida).
Completando el círculo logístico está el alojamiento. Es tal vez uno de los mayores inconvenientes debido a que se esperan más de 600 mil visitantes, lo que provocó una enorme alza en los precios durante el campeonato.

 

VIAJE DE AMIGAS

Todas estas variables manejaron Fabiola Fadel y Paulina Castro, dos fanáticas de Colo Colo. La aventura de estas mujeres se inició formalmente el día en que la FIFA comenzó a vender las entradas. Según Fabiola, “ese día a las 6 de la mañana estábamos frente al computador para postular a los partidos de primera fase, de octavos de final y cuartos de final. Compramos con la misma tarjeta para que así quedásemos juntas y apostamos no por las entradas más económicas que se les entregaban a los chilenos, pues creíamos que ésas tendrían mayor demanda. Solicitamos las segundas más baratas para tener más opciones. La angustia vino cuando algunos amigos recibían confirmación del pago en sus tarjetas de crédito y nosotras nada… hasta que llegó el aviso y vino la celebración”.

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Para Paulina, “bastó saber que teníamos aseguradas las entradas para que empezáramos a definir el viaje. Compramos los pasajes, incluyendo el de Cuiabá, que ya estaba con precios más altos; luego buscamos los alojamientos, que también habían subido tres o cuatro veces. De hecho, nuestro plan era quedarnos en Cuiabá después del partido con Australia, para ir a conocer Pantanal y la selva, pero decidimos arrendar un departamento en Río de Janeiro, donde compartiremos con otros amigos chilenos”.
El viaje de estas amigas, compañeras en el equipo de vóley “De Cuneta”, se extenderá por tres semanas y estiman un presupuesto cercano a los cinco millones.

EN CARAVANA

Otra opción que surgió hace poco más de un año fue una idea de Alberto Schmidt, quien junto a su mujer dieron forma a la travesía que denominaron “Caravana Santiago-Brasil 2014”.

La idea tomó tanta fuerza, que ya existen más de 800 vehículos inscritos, con más de 3.200 personas, quienes irán en motorhome, camper, autos, camiones y motos.
“Es el grupo organizado de hinchas más grande que va al Mundial, no sólo de Chile sino de todo el campeonato. El tema surgió al hablar con gente conocida que tenía intenciones de viajar, para ver si uníamos fuerzas por un tema de seguridad y compañía”, señala Schmidt.

Un aspecto no menor fue la definición de la ruta. Se votó entre cuatro opciones. La caravana partirá el 7 de junio a las 7:00 desde Plaza Italia rumbo al paso Los Libertadores. Luego seguirán por San Luis, Rosario e Iguazú y en Brasil irán directo a Cuiabá, luego a Belo Horizonte en una visita al complejo deportivo donde estará la Selección, después a Río de Janeiro y finalmente Sao Paulo.

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Una de las ventajas de viajar en esta caravana de 23 días, recorriendo 10 mil kilómetros es que el costo disminuye considerablemente, pues por vehículo viajarán 4 o 5 personas. En total, cada uno pagará aproximadamente 1,6 millón de pesos.

“Tenemos asegurado un camping, pero estamos en conversaciones con la embajada de Brasil y la Cancillería para poder conseguir un lugar gratis, la idea es que sea un terreno cerrado y que cuente con baños. En cuanto a seguridad, estamos tratando de conseguir auspicio para contar con personal especializado durante el viaje y la estadía, para que puedan hacer rondas y cuiden a la caravana”, precisa Schmidt, quien sueña con hacer de esta travesía un hecho de relevancia mundial.

“Está la intención de postular para el récord Guiness de la caravana más grande del mundo. Sin embargo, para poder hacerlo necesitamos 600 euros, por lo que queremos conseguir auspicio para esto. No existe un registro de una caravana tan grande para un evento deportivo”, precisa.

 

EN BUSES DE DOS PISOS

Otra alternativa que surgió entre los fanáticos es “ChileArribaDeLaPelota.cl”, iniciativa que ofrece viajar en buses de dos pisos a Brasil.

La idea es de jóvenes diseñadores que desde hace ocho años organizan viajes de estudiantes a diferentes países. Según Cristián Nuñez, uno de los fundadores, habrá tres opciones de viaje, los cuales tienen nombres y apodos de destacados jugadores chilenos: El “Pitbull” (para los más aperrados) que cuesta 675.000 pesos e incluye traslado y alojamiento; luego viene el “Celia Punk”, que se extiende por dos semanas y permite asistir a los partidos contra España (en Río de Janeiro) y Holanda (en Sao Paulo), por 895.000 pesos. Por último, “Don Elías”, que dura tres semanas y tiene un costo 1.295.000 pesos, el cual agrega diversas excursiones, incluyendo una visita al Museo de Pelé, en Santos.

A estas alternativas, para quienes deseen alojar en otros lugares o que cuenten con amigos y/o familiares en Brasil, se sumó la opción de sólo el traslado, con precios entre 390.000 y 490.000 pesos.

 

LUJO MARÍTIMO

Para quienes buscan el máximo de comodidad, una de las mejores alternativas es llegar por mar. El “Crucero Mundial”, al margen de los traslados aéreos y terrestres, incluye entradas preferenciales para los partidos contra España y Holanda. Luego de los juegos, se regresa al barco Monarch que cuenta con cinco restaurantes, nueve bares, espectáculos todas las noches, mini cancha de fútbol, casino, 4 piscinas, discoteca, gimnasio y muro de escalada, entre otras entretenciones, donde se puede disfrutar del sistema all inclusive.

Los valores de esta alternativa van desde los 5.999 a los 9.999 dólares. “Estamos cerca del 50% de ocupación y los extranjeros nos han abierto un nuevo mercado muy interesante. La falta de hotelería en Río es fuerte y considerando que nuestro crucero es un hotel flotante, el único todo incluido, con entradas oficiales de FIFA, la demanda sólo puede aumentar”, comenta Fernando Musiet, director de Crucero Mundial.

Son las diferentes opciones para acompañar a la “Roja” en la Copa del Mundo, variadas alternativas que unirán al aventurero Gabriel Lira con miles de chilenos en los estadios de Brasil, y que le permitirá al equipo de Gary Medel, Alexis Sánchez, Arturo Vidal y compañía sentirse como si estuviesen en el Nacional, con una hinchada que no los abandona aunque deban cruzar cielo, mar y tierra. •••