El holding Pie de Monte es uno de los pocos en Chile liderado por una mujer. La ingeniera comercial Pilar Zabala es quien preside las 35 empresas que el grupo controla, que van desde el aceite de oliva, la actividad inmobiliaria, el retail gastronómico, y la entretención. Sus proyectos están más dinámicos que nunca. El grupo tiene en carpeta inversiones cercanas a los 100 millones de dólares para consolidar sus posiciones. Por Antonieta de la Fuente; fotos, Verónica Ortiz.

 

  • 6 mayo, 2011

 

El holding Pie de Monte es uno de los pocos en Chile liderado por una mujer. La ingeniera comercial Pilar Zabala es quien preside las 35 empresas que el grupo controla, que van desde el aceite de oliva, la actividad inmobiliaria, el retail gastronómico, y la entretención. Sus proyectos están más dinámicos que nunca. El grupo tiene en carpeta inversiones cercanas a los 100 millones de dólares para consolidar sus posiciones. Por Antonieta de la Fuente; fotos, Verónica Ortiz.

 

Si es un hecho que la participación femenina en el mundo ejecutivo es baja, en el ámbito empresarial esta realidad es aún más extrema. En Chile es casi una ley que quienes manejan los negocios y los grandes grupos económicos sean hombres. Pero para todo hay excepciones. Esa excepción se llama Pilar Zabala Meruane. La segunda hija del empresario José Luis Zabala Ponce, socio de la Universidad San Sebastián, asumió en 2006 el liderazgo del holding Pie de Monte luego de la muerte de su padre.

Reconoce que al principio no fue fácil. Muchos la veían como a la hija de… y tuvo que validarse como empresaria y mujer para empoderarse y seguir haciendo crecer el patrimonio familiar.

Los Zabala son cuatro hermanos. Lo natural en los grupos empresariales es que, cuando muere el patriarca, el hijo herede el negocio. En el caso de Pilar, ella dice que fue un traspaso natural, que le encanta y disfruta mucho del día a día de la empresa. Pero tampoco tuvo más alternativa. Su único hermano es sacerdote y sus hermanas se dedican a otras actividades: una es artista plástica y la otra, diseñadora.

Ella fue quien heredó el bichito empresarial de su padre. De hecho, desde que se tituló de ingeniera comercial se vinculó al mundo de los negocios. Primero en Lan, compañía en la que trabajó cuatro años, y luego –desde 2000– al alero de su padre, de quien aprendió que para que las cosas funcionen es importante estar metida en todo, pero siempre dejando espacios de participación a los ejecutivos. También se dio cuenta de la importancia de mantener un orden en la información que generan las empresas y la rectitud ante todo para sacar los negocios adelante.

Hoy esos son sus mantras para tomar decisiones. Pero no está sola en esto. Su mano derecha es Andrés Vaccaro, gerente general del holding, con el cual participa en todos los directorios. Juntos conforman una dupla perfecta. Pilar dice que Andrés sabe interpretar muy bien el estilo de hacer negocios de la familia, mientras que Vaccaro destaca lo profesional que es el grupo, pese a tratarse de un holding familiar. “Pilar tiene un buen liderazgo. Es bien fácil trabajar con esta familia porque no tienes el problema del patrón de fundo”, dice el ejecutivo.

Pie de Monte está en plena etapa de inversión. Su idea es potenciar las empresas en las cuales participa –un total de 45, de las cuales controla 35– con una inyección de capital cercana a los 100 millones de dólares. El objetivo es consolidar su posición en las industrias en las que actualmente tiene puestas sus fichas: inmobiliaria, aceite de oliva, retail gastronómico y entretenimiento.

Desarrolladores de nicho

La tradición de los Zabala es inmobiliaria y sigue siendo un área relevante: el 26% en su cartera de negocios.

Fue José Luis Zabala quien dio el primer impulso para entrar en este rubro. De hecho, fue parte del team de empresarios que vieron el potencial que ofrecía Nueva Las Condes como un polo empresarial interesante en Santiago. Junto a las familias Cueto, Sarquis, Kassis y Martínez, fueron los primeros en levantar un edificio en el sector, en 2002. Eso explica que sus oficinas estén en ese inmueble. Sin embargo, decidieron salir del proyecto el año 2006 para apostar por otros nichos: convertirse en un actor importante en el desarrollo de proyectos residenciales de primera y segunda viviendas.

En este último segmento, Pie de Monte tiene una tradición de 13 años como dueño de Puerto Velero. Se trata de uno de los proyectos inmobiliarios fuera de Santiago de mayor éxito en cuanto a ventas y con un vigor enorme para seguir creciendo. El paño abarca un total de 750 hectáreas y recién se han desarrollado 70. “Todo lo que se construye se vende”, asegura Vaccaro.

Pero la idea del grupo es seguir creciendo en este mercado. Para eso están en plena etapa de desarrollo de un nuevo proyecto de segunda vivienda de la mano de Banmerchant en Papudo. “Se trata de un complejo orientado hacia un público C2 y C3, con unidades de 1.500 a 2.500 UF. Se están terminando de hacer los últimos ajustes al proyecto y este verano deberíamos estar ya en proceso de venta e iniciando construcciones”, comenta el ejecutivo.

También la construcción de edificios residenciales es uno de los focos de Pie de Monte. Para eso crearon la marca Surmonte, con la que apuestan por transformarse en un actor importante en el rubro. Pero más que convertirse en un Almagro o en un Simonetti, lo que busca el grupo es concentrarse en proyectos de nicho. “Queremos volver a los edificios de barrio con proyectos de hasta 50 unidades y no más de 6 a 8 pisos que sean temáticos; por ejemplo, para gente joven o para familias. No queremos levantar la mega torre”, advierte el gerente general. Ya llevan camino adelantado en esto. Están levantando edificios en Las Condes, y Providencia y próximos a comenzar en La Dehesa. Sus expectativas son vender cerca de un millón de UF al año en esta área y manejar un portafolio de cuatro a seis proyectos.

Por su parte, en el tema residencial, HPDM Inmobiliaria ha incursionado en la construcción de casas en La Florida con el proyecto Jardines de la Viña, para el cual se asociaron con la inmobiliaria Cimenta.

El holding tiene, además, un banco de propiedades con más de 3.500 metros cuadrados de oficinas en arriendo y posicionamiento en varios terrenos en Santiago y regiones, los que administra a través de PM Inmobiliaria y Terramaster, cuyo objetivo es manejar los predios que posee de la manera más eficiente, ya sea a través de arriendos, ventas o desarrollo propio.

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Entretención y gastronomía

En 2008, Pie de Monte decidió generar un plan estratégico a cuatro años. Ahí se definieron cuáles eran las industrias en las que querían participar. Y la entretención fue una de ellas. Pilar Zabala y Vaccaro reconocen que son “bien mateos” a la hora de tomar decisiones. De hecho tienen un equipo que se dedica exclusivamente a la evaluación de proyectos y, antes de tirarse a la piscina con una nueva inversión revisa todas las variables. “Nuestras decisiones son de poco estómago y mucho análisis”, dicen.

Y su entrada a Chuck E. Cheese´s, hace dos años, no fue la excepción. Estuvieron cerca de un año analizando el mercado y llegaron a la conclusión de que era una buena oportunidad. “En Chile todavía el gasto en entretención es bajo comparado con países más desarrollados. Aquí son alrededor de 40 dólares anuales per cápita y en Europa o Estados Unidos, de entre 450 y 500 dólares. Entonces, vemos que el gap de crecimiento puede ser muy amplio en la medida que aumenta el ingreso per cápita”, comenta Vaccaro.

La cadena tiene actualmente tres locales– dos más que cuando lo compraron– y la idea es llegar a los nueve lo que implicará una inversión de 16 millones de dólares.

Otra de sus apuestas es el retail gastronómico, donde también ven oportunidades de crecer. Pie de Monte adquirió en febrero del año pasado la cadena de restaurantes Fritz. Ya cuenta con 34 locales y su idea es doblar esa cifra con una inversión de 8 millones de dólares, creciendo no sólo en centros comerciales sino también directamente en la calle. Además se encuentra explorando nuevos negocios en el retail, que puede ser a través de adquisiciones de marcas existentes, franquicias o incluso generar una nueva marca.

Es con estas dos empresas que el grupo quiere internacionalizarse en el mediano plazo. Además, el holding no es un novato en emprendimiento fuera del país. Incursionó en el negocio del agua mineral en Paraguay y tuvo una empresa de telecomunicaciones que ofrecía servicios a diferentes países de la región, ambos, negocios en los que ya no participa.

Ahora, el plan es consolidar la posición de Fritz y Chuck E. Cheese´s en Chile y buscar socios afuera para desarrollar estos formatos, los cuales podrían ser vía franquicias. “Ya iniciamos las conversaciones para saber cómo vamos a ir para afuera y probablemente va a concretarse a fines del próximo año”, explica Vaccaro. En el caso de Fritz, que opera dentro de los patios de comida de centros comerciales, el ejecutivo indica que la idea es ir de la mano de los desarrolladores locales de malls que están saliendo al resto de Latinoamérica. Perú y Colombia son los mercados que miran con mayor interés.

De agricultores a industriales

En el negocio del aceite de oliva los Zabala también están apostando fuerte a través de Agrícola El Olivar, empresa que crearon en 2006 junto a dos grupos andaluces, Hispano Chilena El Olivar y Pedro Estrada, además de las familias chilenas Villalón y Corbella. Actualmente poseen 1.100 hectáreas de olivos, con las que esperan vender para el 2014 unos 12 millones de dólares. Actualmente están entrando en la etapa industrial del proyecto, para lo cual crearon la empresa Almazaras del Pacífico, y levantaron dos almazaras, una en Talca y la otra en Ovalle, con una inversión de 3 millones de dólares.

La especialidad de este grupo es la venta de aceite extra virgen premium a granel; lo que, según explican, les permite ahorrar costos en comercialización y creación de marca.

La venta de la Universidad San Sebastián, según Pilar Zabala
-¿Cómo nace la decisión de vender parte de la universidad y dejar el control?
-Mi papá dedicaba entre el 80% y el 90% de su tiempo a la universidad. Era su gran pasión. Pero lo mío no era administrar la universidad. Yo lo tenía súper claro. Lo conversé con mis hermanos y decidimos incorporar gente para que administrara e hiciera de este proyecto lo que todos queríamos y lo que quería mi papá. No fue muy difícil encontrar un grupo que entrara. Además, el proyecto de la universidad era tan potente que nos dimos cuenta que necesitábamos robustecerlo para hacerlo crecer como merecía. La universidad tiene ahora el doble de alumnos que hace cuatro años atrás. En términos de carreras también hemos crecido harto.

-¿Y por qué quisieron quedarse como minoritarios en la universidad? ¿Pesó mucho lo emocional?
-Había un tema emocional, pero yo soy bastante racional para los negocios. Sé que mi papá está muy tranquilo con la decisión. En la universidad tenemos –junto a mis hermanos- la necesidad de seguir en este tema, porque de verdad creemos que en la educación en general hay un vacío enorme, y por eso decidimos mantenerlo.

-¿Cómo ha sido la relación con los nuevos socios después de la muerte de parte importante de ellos?
-La relación ha sido muy buena. Después de las muertes de Luis Ernesto Videla y Marcelo Ruiz fue complicado porque justo fue el terremoto, vino todo junto. Los primeros meses fue un balde de agua fría, algo inesperado. No estábamos preparados para esto pero, como todo en la vida, la organización se estructura para seguir su camino. A los meses estaban los cargos reemplazados y hoy sigue su curso. La universidad es lo suficientemente estable para soportar estos shocks.

-¿Pero las sucesiones están interesadas en seguir en el proyecto?
-Los socios y las sucesiones quieren seguir en la universidad. Están contentos con el proyecto. No se meten ellos en la gestión, tienen gente designada que los representa. Y Alejandro Pérez y Luis Cordero, que participan mucho, también están muy contentos.