Hace unos años el gobierno español tomó una decisión clave: promover el uso de las energías renovables. La apuesta dio resultados. Hoy España es una de las tres potencias a nivel mundial en esta materia, logrando crear una industria para abastecer su mercado local, así como para exportar know how y tecnología. Este impulso generó […]

  • 23 junio, 2009

Hace unos años el gobierno español tomó una decisión clave: promover el uso de las energías renovables. La apuesta dio resultados. Hoy España es una de las tres potencias a nivel mundial en esta materia, logrando crear una industria para abastecer su mercado local, así como para exportar know how y tecnología.

Este impulso generó en 2005 la creación de Solarpack, compañía activa en el campo de las energías renovables, enfocada actualmente en el poder solar fotovoltaico y que hace un año decidió hacer un silencioso aterrizaje en nuestro país. Jon Segovia e Ignacio Careaga, socios de la empresa en Chile, también con presencia en Estados Unidos, Francia y Marruecos; explican que decidieron iniciar las operaciones por las garantías que ofrece el país en materia de inversiones, por la existencia de una voluntad de diversificar la matriz energética y porque existe un recurso solar importante. Están desarrollando proyectos por un total de 60 MW de potencia, con un alto grado de madurez, el primero de los cuales será ingresado al Sistema de Estudio de Impacto Ambiental en los próximos días. “En este periodo lo que hicimos fue buscar las ubicaciones e iniciar el proceso de solicitud de conexión. El resultado ha sido contar hoy con proyectos que son vendibles y con precios que empiezan a ser reales para el mercado eléctrico chileno. Además, son proyectos abordables para el sistema financiero”, asegura Segovia.

La idea de la compañía es estar construyendo el 2010, con lo que se convertirían en los desarrolladores del primer proyecto de energía solar fotovoltaica en Chile y Sudamérica y el primero en el mundo que no cuenta con ningún tipo de subsidio asociado.
Ignacio Careaga aclara que estos proyectos se financian a través de Project Finance. “En deuda, estamos mirando fondearnos con bancos locales, extranjeros y entidades multilaterales. Estas últimas tienen mucho interés de desarrollar este tipo de proyectos en Chile. Asimismo, Solarpack se compromete a tomar un 5% mínimo del capital social de cada uno de los parques y nos comprometemos a la operación y al mantenimiento”.

Están barajando diversas fórmulas para la incorporación de socios financieros, como son la comercialización a través de banca privada, fondos de capital de riesgo, family offices y similares.

La desventaja de este tipo de energía respecto a la convencional, en todo caso, es que es un poco más cara, aunque en los últimos años los precios de los paneles e infraestructuras se han reducido en forma importante. “Además de las exigencias legales que se vienen, la ventaja es que son proyectos que tienen un precio fijo de venta de energía por los próximos 25 años, con una materia prima que no fallará: el sol sale todos los días, y el día que no salga no hay un problema energético, sino planetario”, advierte Jon Segovia.