Hace seis años, la ingeniera china Joanne Zhou llegó a Chile con una misión: tratar de conquistar la industria forestal. A través de Sunforest Chile Investment, ha estudiado discretamente cómo opera el mercado local. Ahora, dice, “estamos listos para partir”. 2020 es el año en que planea desplegar todo el poderío del gobierno chino en los bosques chilenos. Y ya negocian con un grande de la industria para comprar sus activos.

  • 1 agosto, 2019

Lo primero en que Joanne Zhou se fijó cuando llegó a Chile hace seis años, fue en los perros. Como buena dog lover, cuenta que le llamó la atención la cercana relación de los chilenos con sus mascotas. Y eso la cautivó.

Lo otro, fueron los bosques.

Zhou es hija del ex presidente de la empresa papelera más grande de China. Nació prácticamente en la fábrica, en la ciudad de Jilin, al norte de ese país. Se crió entre los tableros de madera y las máquinas de papel, y después de estudiar en la universidad en China se fue a perfeccionar a Londres, donde estuvo seis años y se graduó de Ingeniería Industrial en la Universidad de Sunderland.

En China, explica, “los educados tenemos que regresar a entregar al país lo que hemos aprendido después de estudiar afuera”. De vuelta en su país, entró de lleno a la industria forestal como gerente general de China Forestry Exchange (CFEX), una compañía estatal dedicada al intercambio de activos forestales. Desde ahí le tocó comandar la reforma al sistema forestal chino y su transición para convertirse en una industria más sustentable.

Fue a partir de ese conocimiento que comenzó su desafío por conquistar nuevas tierras.

“En China reconocemos la importancia de los recursos naturales, sin embargo, no podemos tener suficientes recursos desde nuestra tierra porque ya estamos empezando a proteger los bosques. Muchos ya están sobreexplotados y eso está trayendo problemas medioambientales serios”, dice. Y agrega: “Empezamos a poner nuestros ojos en proveedores globales. Los principales recursos forestales están en Sudamérica y África. Australia y Nueva Zelandia también, pero menos. Entonces, hace seis años comenzamos a mirar hacia esta zona del planeta. Y nos dimos cuenta de que el mejor país para partir, por su sistema político y financiero, era Chile”.

En 2013 desembarcó en Los Ángeles, VIII Región, con una misión: analizar el potencial de la industria forestal local. Creó la sociedad Sunforest Chile Investment y a poco andar fijó su residencia en Concepción.

Comienza el juego

Lo primero que Joanne hizo al llegar al país fue intentar cerrar un contrato para enviar 500 mil metros cúbicos de madera hacia China. Pero fue imposible. Las principales empresas locales ya tenían contratos con otros países y ese volumen estaba lejos de la capacidad. Así, decidió que su ofensiva como representante del gigante asiático en Chile sería pausada. En los últimos cinco años ha conocido al menos a cien ingenieros forestales locales, 50 dueños de predios, ha mantenido conversaciones con prácticamente todos los puertos del país y las fábricas de papel y celulosa, y ha realizado algunos tímidos envíos de productos forestales a su país.

Ahora, dice, “estamos listos para partir”. Su objetivo es transformarse en uno de los principales actores de la industria forestal chilena. Para eso, asegura, están atentos mirando las oportunidades que hay. “Después de estos seis años analizando el mercado, estudiando la situación local, creo que 2020 es el momento correcto para empezar a comprar predios forestales, comprar los activos”, dice.

Y aunque no da nombres, afirma que ya están negociando con un partner local que puede entregar los volúmenes que requieren para sus envíos de madera a Oriente. Zhou no se refiere directamente a ninguna empresa en particular, pero en el mercado comentan que Masisa es la opción más cercana. La compañía, cuyo principal accionista es el Grupo Nueva, anunció a principios de abril pasado que habría decidido poner a la venta todos sus activos forestales en Chile y Argentina: unas 110.588 hectáreas en total.

Hasta ahora, Sunforest opera con capitales privados desde China. Además de Joanne, la sociedad tiene otros seis socios, todos ex funcionarios del gobierno central chino. Pero si los planes avanzan según lo estimado, el próximo año serán las empresas estatales chinas las que aterrizarán con sus inversiones en el país. “El próximo año empezará a participar con más fuerza el gobierno chino”, adelanta la ingeniera. Y agrega: “Nuestra idea es que en noviembre, cuando venga el presidente Xi Jinping a Chile, lograr firmar los acuerdos que estamos desarrollando con diferentes actores en el mercado”.

-¿Qué tipo de acuerdos?

-Acuerdos comerciales para la industria forestal en un comienzo. Pero queremos desde aquí crecer en diferentes áreas, mejorar carreteras, puertos y generar parques industriales. Hay varios proyectos asociados a este proyecto forestal.

Contactos en Chile

Zhou es una mujer de poca sonrisa, que habla fuerte y claro y siempre pone ejemplos para tratar de explicar sus ideas. Cuenta que no le ha sido fácil entrar en la industria forestal chilena, muy masculina, y donde además no todos miran las intenciones de su país con buenos ojos. De hecho, cuenta que ha tenido algunas malas experiencias: por el hecho de venir de allá le han cobrado sobre el precio de mercado e incluso la han estafado con envíos que nunca le entregaron. “Es entendible, pero creo que es hora de que la gente sepa más sobre nosotros. Siempre hay dos lados, y esas experiencias nos han servido para entender mejor el mercado local”, dice.

Por lo mismo, hace dos años buscó un socio con contactos en Chile para poder llevar a cabo su proyecto. Fue una amiga china de Concepción quien le presentó al empresario José Antonio Ibarra, ligado a la industria inmobiliaria a través de Tuhaus. Juntos crearon la organización China Chile Economic Partnership (CCEP), con el objetivo de tener una plataforma para vincularse con la industria local, no solo para el desarrollo forestal, sino también portuario, de carreteras e infraestructura.

“Yo tengo el conocimiento empresarial de cómo se hacen los negocios acá y eso ha ido ayudando a lograr los objetivos de Joanne”, explica Ibarra. En paralelo, también trabajan con el abogado Fernando Uribe-Etxeverria, quien los asesora en contratos de trabajo y en las negociaciones con la industria.

Para este año, los planes de Sunforest son exportar 100 mil metros cúbicos de madera, “pero la capacidad de compra que tenemos a futuro es de 40 millones de metros cúbicos”, explica Joanne.

Para eso, también están en conversaciones con los puertos. Su plan es contar con un terminal propio para exportar sus productos al país asiático. Hasta ahora, trabajan con diferentes puertos del país, pero según Zhou, las diferencias culturales han hecho difícil ese trabajo. “Estamos dispuestos a trabajar y colaborar juntos para mejorar las operaciones. Los procesos de carga aquí no están realmente avanzados, muchos cargamentos quedan parados en los puertos. Y lo que queremos es mejorar esas facilidades y que algunos expertos enviados desde Nueva Zelandia (donde Sunforest tiene una sucursal), Canadá o China puedan intercambiar su conocimiento para que aquí mejoren esa actividad”, explica Zhou y da un ejemplo:

“La tasa de carga hoy en Chile es de no más de 5.000 metros cúbicos por día, pero en nuestro puerto podemos aumentar a dos o tres veces eso. Esa es la diferencia”, dice.

“Aquí falta tecnología”

Los seis años que Joanne Zhou lleva conociendo Chile le han dado una perspectiva de cómo opera la industria forestal local y qué le hace falta. Su diagnóstico no es positivo, pero a su juicio, deja en evidencia que hay mucho por hacer.

-¿Hay algún aspecto del mercado forestal local que les haya llamado la atención positivamente?

-Sí, algo que considero muy bueno de Chile es que es un país que se preocupa mucho del medioambiente. Eso es muy bueno de las personas en Chile, se preocupan de la protección de los ecosistemas, lo que admiro y me gusta mucho de aquí.

-¿Cuáles serían los aspectos “mejorables”?

-Después de visitar Chile, me di cuenta de que la mayoría de los procesos acá no están realmente avanzados. No tienen buena tecnología. Te doy un ejemplo. Para nosotros es importante maximizar el uso de los bosques. En China utilizamos el 95% de la madera, sin embargo, acá lo que yo he visto es que esa tasa es de 70% hasta 80%. Hay un gran desperdicio aquí en Chile.

-¿Cómo evalúan el mercado de los bonos de carbono?

-Las compañías chilenas, o los dueños de las compañías chilenas, necesitan preocuparse un poco más por el desarrollo del mercado de bonos de carbono. No se dan cuenta del gran potencial de agregar otra fuente de ingreso. Nosotros generamos 8.000 dólares por hectárea en bonos de carbono. Y hoy día, los productores chilenos tienen esa plata en el aire. Aquí en Chile tienen una plataforma, pero le falta mayor desarrollo. Y la tercera razón es que vemos que las comunidades que rodean a la industria forestal no están muy desarrolladas, especialmente en la zona de Temuco, donde ves gente muy pobre viviendo al lado de los bosques en no muy buenas condiciones. Si podemos usar nuestra tecnología aquí en Chile, podemos ayudar a resolver eso. Podemos tener más desarrollo y hacer mejoras como la gente vive, que es algo que nos importa.

-¿Qué opina sobre el conflicto mapuche y la demanda de restitución de tierras?

-Creo que, para cualquier país, resolver este tipo de problema puede ser bastante complicado. Pero creemos que el gobierno chileno ya ha dado los pasos para establecer e implementar, junto con los pueblos indígenas interesados, un trato justo, independiente, imparcial, abierto y transparente, dando el debido reconocimiento a las leyes, tradiciones, costumbres y sistemas de tenencia de la tierra de los pueblos indígenas, para reconocer y adjudicar los derechos de los pueblos indígenas relacionados con sus tierras, territorios y recursos, incluidos aquellos que tradicionalmente fueron de propiedad u ocupados o utilizados.

-¿Puede ser este conflicto una dificultad para concretar sus planes en la industria forestal?

-Definitivamente no. Tras mi análisis tengo muy claro que es crucial prestar atención a las diferencias culturales, respetar la cultura chilena y tomar medidas para que los locales comprendan nuestros beneficios mutuos. Creemos que los frutos de la cooperación solo se cosecharán si la mentalidad de los jugadores involucrados puede cambiar de simplemente buscar una ventaja competitiva, a explorar sinergias y cooperación.

 

“No queremos competir con Arauco y CMPC”

-¿Por qué es tan importante para China comprar madera?

-De acuerdo a nuestra cultura, usamos mucha madera para nuestras construcciones y para el día a día. Y alentamos a la gente a usar madera, en vez de metal o plástico, especialmente porque el plástico está causando mucha polución.

-¿Cómo es su relación con las grandes compañías que operan en Chile, como Arauco y CMPC?

-Por ahora, estamos preocupados de nuestro propio proyecto.

-Pero ellos ya exportan madera hacia China…

-Sí, ya están exportando y por eso cuando empezamos a desarrollar nuestro proyecto aquí consideramos también los desarrollos locales. Vemos que podemos colaborar con Arauco y CMPC, porque nuestro proyecto no busca ser un competidor de ellos. No buscamos molestar al mercado local. Los desarrollos forestales tienen diferentes focos y no nos vamos a enfocar en los mismos productos que exportan CMPC o Arauco. Trataremos de desarrollar productos diferentes.

-¿Como cuáles?

-Te doy algunas ideas: CMPC y Arauco producen celulosa y tableros, y exportan a Norteamérica y también a China. Nosotros queremos producir eucaliptus y pino radiata y vamos a fabricar tableros, pero para proveer la construcción de colegios en China, por ejemplo. Queremos que nuestros estudiantes estén en contacto con materiales naturales.

-¿Cómo ven la ofensiva de Estados Unidos para que Chile no siga estrechando relaciones con China?

-Nosotros no queremos ser una molestia en las relaciones entre Chile y Estados Unidos. Sin embargo, encontramos que hay muchas cosas en común entre chinos y chilenos que podemos desarrollar juntos. Entendemos que Chile y Norteamérica tienen una relación por muchos años y no queremos romper eso, solo queremos ser un amigo más de Chile.