Al comprar el Canal del Fútbol, Turner comprometió 15 millones de dólares para un fondo de retiro para futbolistas. Pero el pago está hoy sujeto a lo que diga el SII y la Dirección del Trabajo para evitar que esas platas paguen tributos. En las próximas semanas recibirán la primera transferencia. La auditora KPMG está asesorando al gremio.

  • 28 marzo, 2019

Cuando el 14 de diciembre de 2018, la Fiscalía Nacional Económica (FNE) aprobó la venta del Canal del Fútbol (CDF) a Turner en 1.285 millones de dólares, no solo la ANFP y los clubes sacaron cuentas alegres. Frente al Estadio Nacional, en la sede del Sindicato de Futbolistas Profesionales (Sifup) en avenida Grecia, en Santiago, también celebraron: el negocio consideraba la entrega de 15 millones de dólares para esa entidad.

La directiva del Sifup, encabezada por su presidente Gamadiel García, logró un acuerdo inédito con Turner que les permitirá recibir, en los próximos días, la primera transferencia, de casi un millón de dólares, destinada a mejorar las pensiones de los futbolistas y financiar otros planes sociales. Luego vendrán otros 14 depósitos anuales, hasta completar 15; la misma cantidad de años por los cuales se licitó la venta de la exitosa estación televisiva creada en 2003 por Jorge Claro.

Conseguir ese dinero no fue fácil. Jamás estuvo contemplado ni por quienes diseñaron el negocio, ni por quienes lo estructuraron. Era una idea de los futbolistas, pero fue la ambición de la cadena estadounidense FOX Sports, que también buscaba quedarse con el CDF, lo que ayudó a que ello pasara de ser una insólita pretensión de los jugadores a un nuevo elemento en la competencia.

De hecho, la propia ANFP jamás lo imaginó, ni mucho menos quiso tener a los futbolistas conversando como tercer protagonista en la mesa de las negociaciones por el llamado canal más rentable de la TV chilena.

El Servicio de Impuestos Internos (SII) y la Dirección del Trabajo (DT) tampoco pensaron que pocos días después de que la FNE autorizara la operación, les correspondería asumir un importante rol en esta negociación paralela.

A las oficinas de ambas entidades, para hablar con sus respectivos directores nacionales, acudió este verano la directiva de la SIFUP acompañada de asesores de la auditora KPMG. Fueron a pedir orientación y ayuda: Turner les confirmó que hará la transferencia, pero ellos todavía no tienen resuelto el tratamiento tributario que tendrá esta operación.

Y eso es clave. Nadie quiere pagar más impuestos que los correspondientes, y los futbolista esperan que al millón de dólares no haya que restarle ahora el pago de tributos. Mucho menos, quieren tener que recalcular los beneficios o terminar pagando impuesto a la renta, por lo que debiese considerarse una pensión.

El ofertón de FOX

Todos los cuestionamientos a las intenciones de los futbolistas de llevarse también una tajada en el suculento negocio terminaron de golpe a mediados de noviembre de 2017, cuando el vicepresidente ejecutivo de Fox Latinoamérica, Edgar Spielmann, presentó ante la ANFP una oferta de última hora por el CDF. Su propuesta consideraba además de un mejor precio, la entrega de 650 millones de pesos anuales adicionales para un fondo de desarrollo de los futbolistas. Era lo que el Sifup estaba buscando.

Fuentes que participaron en el proceso comentan que en BTG Pactual, el banco de inversiones que estaba encargado de conducir el millonario negocio, la presentación de la oferta relámpago de Fox cayó muy mal. Fue considerada fuera de bases y a destiempo. Por lo mismo, le habrían pedido a la cadena norteamericana abstenerse de realizar nuevas propuestas. Pero los 650 millones de pesos ya habían calado en el ambiente. Y hondo.

El 22 de diciembre de 2017 y después de una larga sesión, el Consejo de Presidentes del ente rector del fútbol chileno ratificó la venta del CDF a Turner, conglomerado que también es dueño de Chilevisión y CNN, dejando así sin opción la arremetida de Fox.

La oferta de Turner incluía, además de los 1.285 millones de dólares por el 20% de las acciones y los derechos para televisar el torneo nacional de fútbol por 15 años, diversos premios por campeonatos. Y también el aporte a los futbolistas: los mismos 650 millones de pesos que había ofrecido FOX.

Ese monto equivalía a un 23% menos de lo que pedían los futbolistas. El Sifup estimaba en 800 millones de pesos el monto necesario para financiar sus planes. “Estábamos conscientes de que esta era una oportunidad única para negociar”, reflexiona hoy Gamadiel García.

Amenaza de paro

La primera vez que en la ANFP supieron de la decisión de los futbolistas de pelear por una tajada del CDF fue en abril de 2017. Ese mes, el Sifup se reunió con los directivos de la entidad para solicitarles que incorporasen su petición en la licitación. Exigían los 800 millones de pesos anuales y se comprometían a no involucrarse en la negociación entre la ANFP, los clubes y los oferentes. También le pidieron al entonces presidente de la testera de Quilín, Arturo Salah, que incorporara la solicitud en el contrato final.

El Sindicato de Futbolistas Profesionales de Chile buscaba dinero para financiar un ambicioso programa de salud, educación, un centro de entrenamiento y médico para todos los futbolistas, cesantes y en actividad.  Pero, sobre todo, un aporte previsional para los 1.159 jugadores que hay en el país.

Debido a que la carrera de los deportistas es corta y sus contratos a plazo fijo (mientras dura el campeonato), la mayoría se retira joven (antes de los 40) y con escasas posibilidades de haber acumulado un monto importante en sus fondos de pensiones. Además, por haber jugado intensamente en su juventud, pocos tienen mayor capacitación. “El retiro es un momento muy difícil en la vida de un futbolista. Tratar de mantener un estándar de vida es extremadamente complicado sin capacitación, ni experiencia. Hay mucha depresión, abandono y rabia entre los compañeros”, relata García.

No todo es glamour en el mundo del fútbol. La misma pobreza de la que muchos jóvenes tratan de escapar en la cancha, después los acecha de viejos. La mayoría de los deportistas entran en la bancarrota tras dejar la competencia formal. O tienen pocos ahorros, debido a una cultura financiera prácticamente nula.

Por eso, el argumento de los futbolistas era que sin ellos no hay partido. Incluso deslizaron la amenaza de que si sus demandas no eran atendidas, el mundo del fútbol tendría que enfrentarse a un inédito paro general y además a una demanda colectiva en contra de la ANFP y los clubes por haber negociado los derechos de imagen de los jugadores en la transacción del CDF.

Como en el Sifup sabían que las negociaciones no serían simples, decidieron mantener hasta el final la amenaza de llegar hasta las últimas consecuencias en caso de que su exigencia no fuera aceptada. “La idea es conversar, y si no hay acuerdo, judicializar o parar el fútbol”, fue la advertencia.

Y eso mantuvo la tensión por varios meses. Nadie quería que la publicitada venta del CDF terminara en tribunales o con un paro.

El fondo de retiro busca entregar un monto anual en dinero a los futbolistas. Será de libre disposición y en algunos casos llegará a ser equivalente a todo lo que lograron juntar en sus cuentas de AFP mientras jugaban: entre 8 y 20 millones de pesos, una cifra a todas luces insuficiente para solventar una pensión.

KPMG entra a la cancha

“Buena noticia. Comienza el diálogo con Turner y la ANFP para conseguir derechos laborales esenciales: fondo de retiro y seguro de salud”, fue el mensaje en Twitter que el 2 de enero pasado a las 8.08 horas publicó el Sifup.

Habían pasado dos semanas desde que la FNE había autorizado la compra del CDF, y comenzaban las negociaciones finales que establecerían cómo y cuándo se entregarían los 650 millones anuales.

Se creó una mesa de trabajo y comenzaron los problemas. O los inconvenientes, más bien. Turner, representada por el estudio de abogados Cariola, Diez, Pérez-Cotapos, quería cumplir con su promesa, pero estaba estudiando bajo qué figura legal haría los traspasos.

Entonces, los futbolistas decidieron contratar a la empresa de auditoría KPMG, cuya primera recomendación fue socializar la existencia de este fondo con la autoridad. “Quisimos hacer las cosas bien”, dice García.

KPMG declinó responder a Capital sobre las fórmulas que baraja para la recepción de estos recursos, pero en el Sifup dijeron que dada la “particularidad” de la operación, sin que exista otra similar para analizar, la auditora recomendó, en primer lugar, conocer la opinión de las autoridades tributarias y laborales.

El 6 de febrero pasado a las 15:00 horas, el director del SII, Fernando Barraza, recibió en su oficina de Teatinos 120 a la directiva de los futbolistas. Acompañados de la abogada Gloria Flores Durán, managing director Tax de KPMG Chile, estuvieron una hora conversando sobre la estructura jurídico-tributaria sobre la cual se levantaría este fondo.

Tres semanas después, el 21 de febrero, el mismo grupo, además de Alberto Cuevas, socio de tax & legal de KPMG, visitaron al director del Trabajo, Mauricio Peñaloza. En 2014, Cuevas fue pieza clave en el diseño de la Reforma Tributaria como coordinador del Ministerio de Hacienda.

La reunión duró 75 minutos y no dejó contentos a los dirigentes del Sifup: ellos pensaban que si el fondo se convertía en una indemnización laboral, quedaría libre de impuestos. Pero Peñaloza les habría aclarado  que eso era imposible, porque no había una relación contractual, además de otros inconvenientes legales.

Pago en tramos

Mientras se define la estructura legal que tendrá el fondo de retiro de los jugadores, la fórmula de pago ya está diseñada: podrán cobrarlo quienes hayan cumplido 15, 18 y 20 años de carrera. Inicialmente, con el cálculo de los 800 millones de pesos se había pensado en cuatro tramos, pero como se recibirán 650 millones de pesos, se ajustó a esos tres.

Ya hay 31 jugadores inscritos esperando los recursos. Todos son futbolistas que decidieron retirarse de la actividad profesional a contar del 1 de enero de 2017, tras haberse desempeñados por 15 o más años. El fondo cubrirá a deportistas de Primera A y B o segunda división. Se estima que cada año, unos 90 profesionales se inscribirán para obtener este dinero. El máximo que cada uno podrá llevarse son 20 millones de pesos, en el caso de que hayan jugado 20 años.

Según explica García, los fondos que entrarán cada año al sindicato serán auditados por la misma KPMG. Ya existe, de todos modos, un protocolo sugerido por la misma auditora, que obliga a que la administración se haga mediante una cuenta en entidades fiscalizadas y que las inversiones sean de largo plazo, bajo riesgo y alta liquidez.

En el mercado, ya hay varias entidades esperando a conocer más detalles de este fondo, para ofrecer su asesoría. Manejar una cuenta de un millón de dólares anuales por 15 años despierta el apetito de bancos de inversión, fondos y aseguradoras.

Además, el plan del Sifup considera que con los excedentes generados por la inversión de estos recursos, se puedan financiar las demás promesas de salud y educación para los jugadores de los 44 equipos del fútbol profesional chileno.