El 28 de diciembre pasado, cuando la junta de accionistas de Canal 13 sorprendió al mercado al solicitar la inscripción de sus acciones en la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) con miras a su apertura en bolsa de la mano de un aumento de capital cercano a los 40 millones de dólares, los cuatro […]

  • 25 marzo, 2013
Canal 13

Canal 13

El 28 de diciembre pasado, cuando la junta de accionistas de Canal 13 sorprendió al mercado al solicitar la inscripción de sus acciones en la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) con miras a su apertura en bolsa de la mano de un aumento de capital cercano a los 40 millones de dólares, los cuatro representantes de la Pontificia Universidad Católica en el directorio estuvieron de acuerdo.

Fue el propio Andrónico Luksic quien convenció a las autoridades universitarias de apoyarlo en esta travesía, pues a pesar que más temprano que tarde esa misma decisión es la que obligará a la casa de estudios a definir su futuro en la industria, convertir a Canal 13 en una sociedad anónima abierta parece ser la mejor posición para enfrentar las oportunidades de negocios que abrirá la nueva ley de televisión digital. A eso los directores no se podían negar, aunque, claro está que el 33% que la PUC mantiene en la propiedad, tampoco le permitía guiar las cosas por otro camino.

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Desde la universidad, tratan de bajarle el perfil a la situación. No hay plazos que los apuren, dicen. Aseguran que la única decisión tomada es la de convertirse en una sociedad anónima abierta. “Todo lo demás son especulaciones”, como advierte un ejecutivo cercano a la UC. “Una alternativa puede ser abrirse a bolsa, otra emitir bonos. Una vez que se conozca la nueva ley de televisión digital, recién se van a analizar los pasos a seguir”, sostiene el mismo profesional.

Cercanos a Andrónico Luksic eso sí aseguran que el empresario se propuso convertir a Canal 13 en la primera estación televisiva en cotizar en bolsa y que ello se producirá con casi total seguridad el segundo semestre de este año.

UC sin TV

Pero el frente lo abrió el propio rector de la Universidad Católica, Ignacio Sánchez, a fines de enero cuando envió una carta a la comunidad educacional haciéndose cargo de las especulaciones que generó la noticia de una apertura a bolsa. “La UC decidirá si mantiene su participación o busca otra alternativa comunicacional en televisión y radio que sea más afín a su misión”, fue lo que dijo esa vez e insistió en que “el tipo de programación de la televisión abierta se aleja de la identidad e intereses propios de una universidad como la nuestra”.

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El escenario de vender la totalidad de su participación es “sólo uno de los caminos posibles” y es, precisamente, el mensaje que tratan de enviar ahora.

Por lo demás, la venta no podría suceder antes del segundo semestre, ya que en el pacto de ingreso de Andrónico Luksic ambas partes quedaron imposibilitadas de enajenar su participación por un período de tres años. Lapso tras el cual la universidad también podría ejercer una opción de compra por el 17% de la estación, para volver a quedar con el 50% de las acciones.

En la casa de estudios sostienen que tampoco se puede descartar la posibilidad de acudir al aumento de capital, en caso que se opte por esa vía, para no diluir la participación accionaria y buscar un mejor momento para salir. Otra opción, aunque menos esperada, es que se queden dentro y accedan desde ahí a una de las señales de televisión digital que podrá desarrollar el canal.

Pero aunque el futuro de la UC en televisión es tema de conversación obligado en los pasillos de la casa central, no ha estado oficialmente arriba de la mesa. No ha sido analizado por el Consejo Superior ni siquiera se ha considerado para una próxima tabla.

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Los plazos de la SVS le dan algo de holgura, pues puede tardar entre dos a seis meses en aprobar el estatus de sociedad anónima abierta que solicitó el 13.

El rector Ignacio Sánchez, en todo caso, se ha encargado personalmente de aclarar los distintos escenarios a los decanos y autoridades que se le han acercado. El consejo superior, que tiene en sus manos la decisión final, lo integran además del rector, el prorector, el secretario general, los vicerrectores, todos los decanos, cuatro representantes de los académicos y el presidente de la federación de estudiantes.

Discusión añeja

Lo claro es que la discusión en torno a qué hace una universidad católica peleando a cualquier costo los puntos de rating en televisión abierta tiene larga data. Los conflictos con los contenidos programáticos han sido pan de cada día desde hace décadas (ver recuadro).

De hecho, la idea de buscar alternativas de comunicación más afines a la misión universitaria vienen de la época de Pedro Pablo Rosso, el anterior rector de la PUC. Fueron los pobres resultados económicos de esos años lo que terminó de convencer y consensuar las posiciones en torno a la necesidad de salir del canal. En 2009 las pérdidas superaron los 3.600 millones de pesos, dato que pasó a ser un poderoso argumento a favor de proceder a la venta del 67% del canal a Luksic en 2010 en 55 millones de dólares, plata que fue a parar sólo a deuda.

“Hoy el canal vale el doble de lo que se pagó hace menos de tres años y la universidad lo tiene claro. No puede ni quiere arriesgarse a enfrentar una nueva baja de rating y millonarias pérdidas como las del 2009, que pusieron en juego incluso la solvencia financiera de la casa de estudios”, sentencia un ejecutivo que fue parte de las tratativas.

“Canal 13 está pasando por una época de vacas gordas y la universidad sabe que debe aprovecharlo para emprender nuevos rumbos. Esa es la visión que está primando ahora”, agrega el mismo profesional. •••

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Yerko y los reality: antes de Luksic

La relación Iglesia-Universidad Católica-Canal 13 ha sido el ícono de las discusiones en torno a la calidad de los contenidos de los programas de televisión.

Múltiples han sido las ocasiones en que universidad e Iglesia se han quejado de los contenidos de su canal. Pero para ser justos con la administración Luksic, los últimos tres años no han sido distintos a los 20 anteriores, cuando la casa de estudios era dueña del 100% de la estación televisiva.

Canal 13 se embarcó en la carrera por el rating, mucho antes de que tuvieran que ceder el control de la propiedad. O competían de igual a igual con las otras señales de televisión abierta o no había negocio.

Por eso es que aseguran que la relación con el nuevo controlador no ha sido especialmente distinta. Hay ejemplos concretos: a Yerko Puchento, el personaje del actor Daniel Alcaíno, lo inventaron en la época en que la universidad era dueña del canal. Debe ser el ícono de los dolores de cabeza para la casa de estudios. La era Luksic sólo lo recogió del baúl. El primer reality show también data de esa época.

“Lo que pasa es que ahora la temática es cada vez más elevada, porque Chile cambió. Hasta en las sobremesas familiares se discuten temas que antes eran tabú, igual que en la televisión”, advierte un profesional ligado al canal que ha estado en ambas épocas.