Una curiosa vuelta de tuerca dio el caso de la mina San José, a casi un año del rescate de los 33. En una audiencia realizada el 1 de septiembre pasado, uno de los más acérrimos críticos al funcionamiento de la mina y quien fuera hasta 2009 empleado de la misma como superintendente de seguridad, Vincenot Tobar, se retractó de sus dichos en contra de la empresa y de Alejandro Bohn, uno de los dueños del yacimiento. En sus declaraciones, formuladas en el marco de la querella por injurias y calumnias presentada en su contra por los propietarios de la empresa, Tobar admitió haber mentido en sus entrevistas a la prensa cuando aseguró haber renunciado por ausencia de medidas de seguridad. Además reconoció que no le consta que las normas de fortificación se hubieran alterado para bajar los costos de operación, como había declarado anteriormente. Al mismo tiempo, pidió disculpas a Bohn por los ataques proferidos en su contra.

  • 8 septiembre, 2011

Una curiosa vuelta de tuerca dio el caso de la mina San José, a casi un año del rescate de los 33. En una audiencia realizada el 1 de septiembre pasado, uno de los más acérrimos críticos al funcionamiento de la mina y quien fuera hasta 2009 empleado de la misma como superintendente de seguridad, Vincenot Tobar, se retractó de sus dichos en contra de la empresa y de Alejandro Bohn, uno de los dueños del yacimiento. En sus declaraciones, formuladas en el marco de la querella por injurias y calumnias presentada en su contra por los propietarios de la empresa, Tobar admitió haber mentido en sus entrevistas a la prensa cuando aseguró haber renunciado por ausencia de medidas de seguridad. Además reconoció que no le consta que las normas de fortificación se hubieran alterado para bajar los costos de operación, como había declarado anteriormente. Al mismo tiempo, pidió disculpas a Bohn por los ataques proferidos en su contra.

Una curiosa vuelta de tuerca dio el caso de la mina San José, a casi un año del rescate de los 33. En una audiencia realizada el 1 de septiembre pasado, uno de los más acérrimos críticos al funcionamiento de la mina y quien fuera hasta 2009 empleado de la misma como superintendente de seguridad, Vincenot Tobar, se retractó de sus dichos en contra de la empresa y de Alejandro Bohn, uno de los dueños del yacimiento. En sus declaraciones, formuladas en el marco de la querella por injurias y calumnias presentada en su contra por los propietarios de la empresa, Tobar admitió haber mentido en sus entrevistas a la prensa cuando aseguró haber renunciado por ausencia de medidas de seguridad. Además reconoció que no le consta que las normas de fortificación se hubieran alterado para bajar los costos de operación, como había declarado anteriormente. Al mismo tiempo, pidió disculpas a Bohn por los ataques proferidos en su contra.