Alfonso Swett Opazo dice haber tomado una decisión de vida. Que a diferencia de muchos de sus pares empresarios que donan dinero, él prefiere donar tiempo a las causas en que cree y que, por eso, hoy está tan involucrado con las pymes, a quienes asesora a través de Conapyme. Fines de semana y con […]

  • 8 marzo, 2013
Alfonso Swett

Alfonso Swett

Alfonso Swett Opazo dice haber tomado una decisión de vida. Que a diferencia de muchos de sus pares empresarios que donan dinero, él prefiere donar tiempo a las causas en que cree y que, por eso, hoy está tan involucrado con las pymes, a quienes asesora a través de Conapyme.

Fines de semana y con toda seguridad no pocas horas extra de la semana, copan la agenda de este director ejecutivo de Forus, consejero de Sofofa, director de Icare y deportista por afición (correrá este año el maratón de Santiago), quien es conocido por estudiar a fondo los temas en que está y por ser un auténtico trabajólico, descripción que en tantos casos se usa como un cliché, pero que en el suyo cuesta dudar que es real.

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-¿Por qué las pymes y no una obra de caridad o una fundación social, como lo hacen otros empresarios?

-Porque las pymes son tremendamente importantes y pese a ello si uno mira los datos observa que mientras en 2006 representaban el 12,7% del PIB, hoy son solamente cerca del 8% del PIB. Es decir, están perdiendo peso en el producto.

-¿Y eso es necesariamente malo? Tal vez es como debe ser no más… las reglas del mercado.

-Por supuesto que es muy malo, porque pierden peso en la economía pero siguen siendo el 80% del empleo. Además, no es algo que se dé en otras partes. De hecho, en Latinoamérica las pymes son cerca del 40% del PIB.

-Es curioso el dato, porque en Chile se habla mucho de emprendimiento, de que se está logrando que se creen muchas empresas…

-Mirar a las pymes como si fueran obra de estudiantes de ingeniería tipo Steve Jobs que se reúnen en un garaje es equivocado. Eso que se ha hecho en los últimos años es un error. Todo ese concepto de que puedes formar una empresa en un día, que si eres un genio de las ideas te llegarán los recursos, es irreal. Esa es una visión completamente errada desde las políticas públicas. La pyme es ante todo un elemento social, una entidad social en donde trabaja la familia, y que vive muchos obstáculos. Y creo que no atacar los problemas de fondo de las pymes es una bomba de tiempo.

-¿Cuáles son esos problemas?

-Para partir, no tienen acceso al financiamiento, cuestión que confirman los propios números de la autoridad que entre otras cosas muestran que sólo un 22% de la microempresa accede a financiamiento. Según datos de BancoEstado en Chile hay 1,44 millones de mypes y si miras la oferta de crédito, ves que ésta no supera las 550.000 empresas, de las cuales 60.000 están endeudadas en más de una institución, por lo que en realidad son 500.000 las que tienen acceso.
La otra cara de esto es que la tasa a la que se endeudan estas empresas es 43% al año, con prestamistas, tarjetas de multitiendas, etc. Yo me pregunto qué negocio se puede hacer con ese costo financiero.

-Pero, si no son objeto de crédito o lo son a altas tasas, por algo será. Nuevamente: así es el mercado.

-Es cierto que los bancos tienen sus razones para prestar como prestan cuando hay un mayor riesgo, pero también es verdad que hay instrumentos públicos, como las garantías Corfo, que deben jugar un rol más activo. Las políticas públicas tienen que jugar un rol, y un rol agresivo.

Que quede claro: no estoy criticando a los bancos, sino que a las políticas públicas, que parecen estar quedándose en cómo hacer pymes más rápido, batir récord de días. Yo me pregunto qué sacamos con hacer pymes en un día para que mueran en dos días. Las políticas públicas tienen que asegurar que las empresas no topen techo, y eso no está funcionando bien.

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-¿Ves otros problemas?

-No sólo las políticas están fallando en el área del financiamiento, también lo hacen en capital humano. Sólo un 5% de estos empresarios tiene estudios en administración de empresas; sólo un 25% ha pasado por una universidad. Y acá, en Chile, cuando se piensa en capacitación se piensa en el Sence y los trabajadores dependientes, que todos sabemos son recursos que se gastan y no son siempre productivos, cuestión reconocida por todos, partiendo por la propia ministra Matthei. Por qué no generamos un Sence para los microempresarios.

Si no atacamos estos problemas, claro que el tema político será la concentración económica, que todos sabemos lo único que hace es generar conflictos sociales.

-Como el de la desigualdad.

-Ese es otro tema súper mal manejado. El problema de Chile no es la desigualdad del ingreso, como se está planteando. Si uno mira lo que ganaba el 10% más rico de la población en 1990 y ve quiénes ganan eso hoy, ve que es un 78% de los chilenos. Si miras el índice de Gini ves que ha ido bajando, no a la velocidad que se querría, pero baja. A lo que voy es que ha habido un incremento de ingresos notable.

Para mí, en Chile las desigualdades grandes, violentas, están en la calidad y provisión de los servicios públicos. A la gente lo que la indigna y resta dignidad es estar parado en un paradero en invierno esperando horas para subir a un mal servicio de transporte, mientras al lado pasa un auto último modelo volando por una autopista tipo EEUU. Lo mismo ocurre en salud, en donde se puede estar 48 horas sin que te atiendan en una urgencia. Y ni hablar de la educación, en donde la desigualdad viene desde el vientre. Esa ineficiencia, esa baja calidad es lo que molesta. Mientras el Estado no ataque realmente estos temas de fondo, no vamos a llegar a ningún lado. Se cree que todo es girar más plata, sin una real preocupación sobre la eficiencia de cada peso invertido.

A nivel de las pymes esa desigualdad se expresa en qué oportunidad tiene una pyme que se financia al 43% versus una gran empresa que lo hace al 5%. Cómo acceder a capacitación si el monto es un porcentaje de la planilla y tienen pocos trabajadores. En fin, en tantas cosas.

-¿El cambio de coalición gobernante de hace tres años produjo un cambio o las políticas públicas siguen fallando igual que antes? Tú trabajaste con el senador y el empresario Sebastián Piñera y hoy su gobierno es contraparte de las entidades gremiales que estás asesorando.

-Quiero ser justo: creo que este gobierno va a terminar al debe con las pymes, al debe en energía, pero al mismo tiempo creo que los datos macroeconómicos de este período son los mejores de la historia republicana. Si miras los tres indicadores clave, inflación, crecimiento y desempleo, no encuentras ningún gobierno con una combinación tan buena como éste, y más encima con un entorno complicado. Este es el gobierno más exitoso desde que hay datos comparables en materia macroeconómica, desde los años 60, y por eso hay un reconocimiento especial al presidente y a su ministro de Hacienda. A lo que sumaría que personalmente creo que a Sebastián Piñera hay que reconocerle su excepcional capacidad de trabajo y dedicación al país. Lo conozco bien y sin dudarlo puedo decir que antes que capaz, que lo es, él es una buena persona. Pero dicho eso, repito: claramente hay áreas en donde las políticas públicas están al debe o no han mejorado las cosas. Y eso es delicado, pensando en lo frágil que puede ser el pacto social.

-Y la crítica más de principios, más política, esa que resume el libro de Jovino Novoa, ¿la compartes?

-Más que los idearios de izquierda o derecha, lo que debe evaluarse es si se es fiel al bien común. No me gusta ese juego de las trincheras. Para mí esa discusión aporta muy poco. Tan claro es esto para mí, que asesoro a las pymes, donde una parte importante de mis mandantes son comunistas, otra fracción importante son socialistas, y el resto son independientes. Pero, no obstante ello, estamos trabajando mancomunadamente porque nos une el concepto de bien común.

-Pero este gobierno ha enfatizado algunos mensajes incómodos como que las empresas abusan de los consumidores o que las empresas se coluden o ejercen prácticas atentatorias a la competencia para ganar más dinero.

-Fíjate que creo que es muy importante para el mismo mercado que no haya abuso, que no haya colusión. El mercado es imperfecto y es ahí donde el ojo del Estado ayuda a que funcione en forma justa y simétrica. Yo estoy de acuerdo con que se ataquen esos problemas. Lo que me complica es que algunos casos particulares se generalicen y se tienda un manto de sospecha sobre todas las empresas.

Además, así como se debe sancionar a quien infringe las reglas del mercado, creo que se ha sido débil en prevenir. Se debe castigar, pero también hay que prevenir. Claramente en situaciones como La Polar no había áreas supervisadas. El mercado requiere un observador, supervisión, prevención, que se asegure que funcione para todos.

-¿Falta claridad de objetivos, liderazgo o faltan recursos para que las políticas públicas eleven sus estándares, o sea un Estado más fuerte?

-Esa película que planteas la estaban dando en otro lado, en Europa, en donde se le atribuía al Estado la capacidad de resolver estos temas a través de un sistema de bienestar o asistencialista. Lo que nos ha mostrado la historia reciente es que el mercado juega un rol muy importante en solucionar los problemas. Más que una cosa de tamaño, el tema es del rol, del papel del Estado, que no puede sustituir al mercado. No le puede quitar a la persona la dignidad de surgir con su propio esfuerzo. De lo contrario te enfrentas a un Estado que podría estar comprando votos con lo que te entrega. Por eso digo que es eficiencia el tema de fondo.

-¿Dirías que esta elección presidencial puede hacer una diferencia? Es muy común oír que estas elecciones son decisivas.

-Más que quién gane o pierda, me preocupan los temas y la forma en que se abordan. También me preocupa la mirada ideológica, el abordar estos temas con eslóganes, por ejemplo cuando se propone corregir nivelando para abajo. Creo que lo que hay que instalar en este año es que se puede nivelar hacia arriba, que si te esfuerzas, no hay techo. La gente olvida que es cierto que en el tiempo de Allende la brecha entre los más ricos y los más pobres era sólo de 8,4 veces, pero que el índice de miseria era de 76,9%… y hoy es de 10,2%.

Me preocupa además que las encuestas manden más que las ideas. Si me preguntas Golborne o Allamand, lo que yo veo es a dos personas que empatizaron con dramas (mineros y Juan Fernández), pero que si uno se pregunta si en ellos está el mejor ministro de este gobierno, la respuesta es claramente que no. Por números o conducción, debería ser un Felipe Larraín o el canciller… Me preocupa que se esté más preocupado de llegar al poder que definir qué se va a hacer con el poder.

-Pero, ¿se puede saber cuál es tu preferencia electoral?

-Siendo consecuente con lo que te acabo de decir, confieso que no he elegido candidato porque no conozco sus ideas, no sé qué proponen. Soy un votante activo que sigue las buenas ideas, pero ha habido un debate muy pobre aún. Si fuera por simpatía o cariño, te diría Claudio Orrego, a quien conozco mucho, pero esto no es por simpatía o cariño, es por el país, y hasta ahora el debate pobre no permite elegir.

-Todo indica que el tema de la reforma tributaria será justamente uno de esos debates de fondo, ¿cuál es tu aproximación a ese tema para 2014?

-Para que los países crezcan hay que ahorrar y dos tercios de los ahorros que produce el país vienen de la empresa privada. La persona natural ahorra poco (un tercio), entonces hay que tener cuidado con eso de cuánto le quitamos en capacidad de inversión a las empresas. Eso hay que tenerlo claro: subir los impuestos no es neutro y no nos olvidemos que Perú nos está superando en inversión minera.

Para mí el problema es de eficiencia. Por ejemplo, la que se hizo fue una buena reforma tributaria, muy equilibrada, que financió necesidades claras sin impactar la inversión. Ahora, y teniendo claro que las alzas de impuestos afectan la inversión y el crecimiento, estaría dispuesto a hacer un sacrificio de ese tipo en el corto plazo, si lo que se logra con esos recursos es asegurar crecimiento de largo plazo. Depende para qué son los impuestos.

-¿Si te responden que son para “invertir” en educación y salud gratuita, lo que en el largo plazo es inversión en capital humano que permitiría asegurar ese crecimiento?

-Pero, de alguna forma se podría decir que en Chile ya hay educación y salud gratuita para los que las necesitan, lo que ocurre es que es mala. El problema no es si es gratis o no, es si es buena, porque partamos de la base que la gratuidad para todos, incluyendo los que tienen dinero, no es sano, ni justo.

-¿Te interesa hacer carrera gremial en posiciones más de primera línea?

-No. La verdad es que creo que puedo aportar más en las pymes, que en ellas hay más necesidades y por eso les dedico la mayor parte de mi tiempo para temas gremiales. Además, me gusta mucho la segunda línea.

Respecto de la conducción de Sofofa, donde participo, lo que puedo decir es que me siento profundamente identificado y agradecido de Andrés Concha. Él es un ejemplo, un hombre que cree en el bien común, que ha hecho un apostolado desinteresado, un estudioso que ha invertido mucho tiempo. Siento lealtad, aprecio y reconocimiento hacia él. •••

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El foro de los negocios

La última vez que entrevistamos a Alfonso Swett Opazo fue en 2007, y uno de los antecedentes que usamos para medir el peso de Forus, compañía de la cual es director ejecutivo, fue el de la capitalización bursátil. Ese año, Forus “pesaba” 400 millones de dólares, hoy pesa más de 1.500 millones.

Tras destacar que los roles que juegan su padre, él y los demás familiares que participan en la conducción de los negocios en que están son complementarios, sobre Forus Swett dice que 2012 fue un muy buen año gracias a la buena situación macro y la confianza de los consumidores que se sienten seguros en sus empleos y ven crecer sus remuneraciones. “Y este 2013 se ve bien, pero siempre creo que hay que ser cuidadoso con los buenos años… Me acuerdo de un jefe (Sebastián Piñera) que siempre me decía que la suerte es fundamental para que te vaya bien, y agregaba que mientras más se trabaja más suerte se tiene”.

¿En qué se ocuparán este año? Responde que seguirán creciendo orgánicamente y que del promedio de 25 tiendas abiertas por año, este 2013 “podríamos estar entre 30 y 40 a nivel total, Chile y los demás mercados”. Sobre la posibilidad de incluir nuevas marcas en su portafolio, dice que han mirado algunas, pero que para él es más importante pensar en lo que quiere el consumidor que ampliar los productos porque sí.

Sobre sus planes de expansión a nuevos mercados, Swett dice que han mirado Brasil, pero que hoy lo ven con mucho cuidado. “Este es un país que se ha ido complicando, va a crecer 1%, tiene costos laborales muy altos, problemas de productividad, a lo que se suman los temas de infraestructura, transportes. Entonces está la posibilidad de que termines entrando cuando los precios de los activos están tremendamente altos en un país que no está corriendo. No es el minuto”.

¿Y México?, preguntamos. “Ese país está haciendo bien las cosas y creo que se van a beneficiar de la situación de China, que está teniendo presiones de precios importantes en los productos, dado los mayores costos de mano de obra, energía y un sistema financiero con algunos riesgos. Si China se va complicando, el país que tiene todas las ventajas para emerger es México… Hay que mirarlo, seguirlo y eventualmente se podría dar una oportunidad”, responde, negándose a dar más detalles.

En materia de definiciones estratégicas, le recordamos a Swett que en 2007 dijo a Capital que miraron La Polar y que lo desecharon… ¿No tienen algo en mente hoy que pueda significar un giro en el concepto de Forus? “Es cierto que miramos La Polar en 2007 y lo desechamos, pero también lo hicimos años después y también decidimos no entrar. Y por qué, porque nos dimos cuenta que el flujo de caja era negativo. Era una compañía que no generaba caja. Somos muy financieros para evaluar las compañías y ahí el balance era raro, porque los inventarios te los financiaban los proveedores y las cuentas por cobrar los bonos. Y en definitiva cada vez que vendías más necesitabas endeudarte más. Pero yendo al fondo de la pregunta, creemos que las empresas tienen que evolucionar de acuerdo con los mercados. En esa época vimos que un alto porcentaje de la población pertenecía a los segmentos C y eran muy relevantes en vestuario y calzado, y el acceso estaba limitado si no tenías tarjeta”.

-¿Y hoy?

-Hoy las cosas son distintas: nos enfrentamos a cuatro nuevas regulaciones: la tasa máxima convencional, tema relevante porque los costos operacionales son muy importantes para créditos de bajos montos. Por otro lado, está el tema del Dicom y su borrón y cuenta nueva, que hace menos claros los modelos de riesgo, a lo que se suma que esos borrones podrían repetirse a futuro. Está, además, el Sernac Financiero, un tema complejo porque si te demandan y tú tienes la razón, igual tienes que pagar los costos y eso es un incentivo a demandar en forma infinita. Y, por último, está el tema de la consolidación de deuda, que me parece sistémicamente bueno.

En suma, no ven oportunidades en Brasil ni en el negocio financiero asociado al retail. Sí las ven en México y en el crecimiento orgánico, para lo cual dice estar parado sobre una caja relevante de cerca de los 80 millones de dólares, a lo que se suma la caja que el grupo tiene y puede aportar si surgen oportunidades que agreguen valor.