La isla italiana de Lampedusa lleva prácticamente dos décadas recibiendo migrantes provenientes de África Central, quienes tratan de alcanzar Europa cruzando el mar Mediterraneo. Sin embargo, el proceso ha generado miles de muertos por naufragios, además de indocumentados aislados en constante estado de espera.

  • 30 abril, 2019

Lampedusa es la mayor de las islas del archipiélago de las Pelagias, en el mar Mediterráneo. Administrativamente pertenece a Italia, pero se encuentra más cerca de África. Las aguas que la rodean no superan los 120 metros de profundidad, entregando un celeste paradisiaco al escenario. Son sus playas las que  vuelven a Lampedusa un destino turístico apetecido.

Pero esta isla tiene una cara más cruda, difícil de vender en un paquete turístico.

Lampelusa no supera los 7 mil habitantes y se estima que, en algún momento, hubo más de 11 mil inmigrantes en la isla, provenientes de África subsahariana. Y es que este destino turístico también es considerado como la puerta de entrada a Europa por miles de indocumentados.

Desde la década del 2000 se convirtió en el principal punto de tránsito para inmigrantes en el Viejo Continente. Pero fue en el 2013 cuando tuvo su clímax de crisis. En octubre de ese año, un barco que transportaba inmigrantes desde Libia, se hundió. 366 personas murieron en esa tragedia. Según estimaciones de la  Organización Internacional para las Migraciones (OIM), son 6.584 los inmigrantes que ha perdido la vida intentando llegar de África a Lampedusa.

Según explica Fernando Wilson, analista internacional de la Universidad Adolfo Ibañez, los migrantes reciben un trato de tráfico y manejo, se los devuelve a sus países de origen o se los mantiene de forma parcialmente estable en la isla. El académico advierte que mientras el gobierno italiano no tome una decisión definitiva de cómo administrar la situación, no habrá soluciones; problema que se profundiza con la postura  del primer ministro italiano, Matteo Salvini, quien posee una visión antimigratoria dura.

El futuro

—¿Qué será de este asentamiento con el tiempo?

—El futuro es la permanencia. Mientras el la respuesta sea mantener al migrante ilegal aislado, y sin mayores opciones de tener una vida nueva, lo mantendrá contenido, advierte Wilson.

Además, el académico menciona que la situación migrante de Lampedusa prácticamente no ha tenido cobertura en Chile, pues históricamente nuestro país ha estado aislado en materia geográfica, lo que deriva en una menor relevancia para temas exteriores. Bajo esa perspectiva, comenta que solo se cubren eventos puntuales: coyunturales o de crisis. Sin embargo, «el proceso de migración a través del Mediterráneo lleva por lo menos dos décadas ocurriendo», cierra.

En 2014, la fundación italiana Casa dello Spiritu e delle Arti le regaló una cruz al Papa Francisco, hecha con madera de las pateras de naufragios. De ese entonces, la Cruz de Lampedusa ha recorrido distintos lugares del mundo, como Madrid y Guadalajara.