A “full” trabajan los equipos de los parlamentarios Juan Antonio Coloma y José Antonio Kast para el Consejo Directivo Ampliado de la UDI, en el que ambos competidores tendrán que sortear una prueba decisiva en sus aspiraciones para residir el partido: presentar sus respectivos programas para dirigir la colectividad.

  • 11 junio, 2008

A “full” trabajan los equipos de los parlamentarios Juan Antonio Coloma y José Antonio Kast para el Consejo Directivo Ampliado de la UDI, en el que ambos competidores tendrán que sortear una prueba decisiva en sus aspiraciones para residir el partido: presentar sus respectivos programas para dirigir la colectividad. El encuentro está programado para el lunes 16 de junio, en Santiago. Asistirán los 300 consejeros de la Región Metropolitana.

Pese a que abundan las frases de buena crianza por lado y lado, la verdad es que, a estas alturas, la competencia está desatada. Ambos postulantes -tras apretón de mano, amplias sonrisas y la confirmación que habrá un “pacto de no agresión”, con el saliente presidente Hernán Larraín como garante- están recorriendo el país desde inicios de junio, a fin de sumar partidarios y apoyos. La maratón se inició en Temuco para Kast y en Antofagasta para Coloma, y promete sumar miles de kilómetros, en esta carrera de “pinguinos” versus “coroneles” o “históricos”, tal como informalmente han sido calificados los equipos en carrera.

Por estos días el secretario general del partido, Darío Paya, se reunirá con los jefes de campañas de Coloma y Kast -los diputados Felipe Salaberry y Felipe Ward- para programar cómo estará en las actividades de los candidatos, de modo de transmitir un mensaje de unidad. En lo inmediato, no hay en agenda ninguna visita a regiones de Hernán Larraín, según indicaron a Capital sus asesores, pero es probable que surjan en la recta final de la elección, la que será zanjada en el Consejo General de los días 4 y 5 de julio.

El senador Juan Antonio Coloma está confiado en que su proyecto ganará y que la campaña cumplirá el objetivo de ser “en buena lid”. No está de acuerdo, sí, con los análisis internos que plantean la inédita presentación de dos listas como una pugna entre “históricos” y quienes se sienten legítimos representantes de un “recambio generacional”. A su vez, el equipo de Kast, representado por Ward, dijo a Capital que en estos días han sumado más apoyos de los esperados y que creen que, finalmente, “este cambio nos permitirá reencantar a la gente y derrotar después a la Concertación”. También está en desacuerdo con quienes ven una contienda generacional: “las conducciones hasta ahora han sido brillantes. Pero es obvio que hay necesidad de gente nueva”.

Lecciones del des-acuerdo en educación

Independiente del resultado que tenga el controvertido paso del acuerdo educacional por el Congreso, los hechos ocurridos a la fecha –desde la creación del Consejo Asesor Presidencial hasta la incorporación de nuevas indicaciones- permiten sacar algunas conclusiones.

• Se supone que el Consejo Asesor Presidencial surgió como respuesta a las protestas “pingüinas” y, por su numerosa composición, fue algo así como la máxima expresión de la participación ciudadana en la elaboración de reformas legales. Atendiendo a que los representantes de las llamadas organizaciones sociales impugnaron el resultado, a que buena parte de sus propuestas cambiaron con el posterior acuerdo político y a que en la práctica nadie ha salido a defender sus postulados, entonces la efectividad de las comisiones quedó definitivamente en duda.

• La incorporación de indicaciones por parte del gobierno complica particularmente a la Alianza. No sólo porque al menos una de ellas cuestiona, a su juicio, el financiamiento compartido a la educación, sino porque la foto con las manos alzadas, que graficó el acuerdo, significó duros reproches a los presidentes de la UDI y RN. Porque el acuerdo no era del gusto de la centro derecha y porque transaron en algunos de sus postulados (como la creación un sistema para evaluar el gasto en educación).

• Indicaciones más, indicaciones menos, la reforma al Estatuto Docente o la introducción de un mejor sistema para evaluar a los profesores siguen ausentes de la discusión, a pesar de que la propia ministra del ramo concuerda en que se trata de uno de los déficit del sistema.