A los amigos más incondicionales y cercanos de Nicanor Parra el poeta suele llamarlos “la mafia”. Algunos de ellos fueron el domingo 11 de diciembre hasta la casa del autor de 97 años, en Las Cruces, para celebrar la obtención del Premio Cervantes, el más importante de la lengua española. Entre los invitados estaban los escritores Alejandro Zambra y Rafael Gumucio, el poeta Adán Méndez, Morgana Rodríguez, el hijo del vate, Barraco, y Matías Rivas, Cecilia García Huidobro y Rodrigo Rojas, de la UDP.

  • 13 diciembre, 2011

A los amigos más incondicionales y cercanos de Nicanor Parra el poeta suele llamarlos “la mafia”. Algunos de ellos fueron el domingo 11 de diciembre hasta la casa del autor de 97 años, en Las Cruces, para celebrar la obtención del Premio Cervantes, el más importante de la lengua española. Entre los invitados estaban los escritores Alejandro Zambra y Rafael Gumucio, el poeta Adán Méndez, Morgana Rodríguez, el hijo del vate, Barraco, y Matías Rivas, Cecilia García Huidobro y Rodrigo Rojas, de la UDP.

El antipoeta mostró un excelente humor durante el asado, servido con abundantes ensaladas y vino, que comenzó al mediodía y se extendió hasta las siete de la tarde. Parra, como es habitual, bebió y comió con moderación. El brindis principal, obviamente, fue por el Cervantes, un autor al que decidió volver a leer. Está enfrascado en la lectura del Quijote, mientras se especula si asistirá o no a le entrega del premio en Madrid. Mientras algunos amigos señalan que la decisión está tomada y que no se subirá a un avión (iría su nieto a recibirlo, según anunció su secretaria), otros creen que todavía lo está pensando, pues sabe que sería un desaire no viajar y, por lo mismo, ya estaría preparando incluso un discurso. Con Parra, en todo caso, nunca se sabe y seguramente hasta el final estará la duda.

Una de las bromas de la jornada fue, precisamente, que el monto del premio se entrega sólo si el ganador va a recibirlo y que se lo dieron a Parra porque sabían que no iba a ir, apuntando a la crisis que atraviesa España. Otro de los temas fue el comentario de Alfredo Jocelyn-Holt, en radio Zero, acerca de que Parra ahora se dormiría en los laureles. La tesis del historiador generó risas entre los presentes, lo mismo que la impresión de que desde ahora empezaría el desfile de interesados en viajar a Europa con motivo del premio (el galardonado tiene derecho a hacer una lista de personas que puede invitar a Madrid).

El antipoeta no perdió el buen humor y se mostró feliz por el premio, aunque cansado del acoso periodístico y muy reticente a exponerse públicamente. Por el momento, el autor de Versos de salón está preparando una gran exposición en Barcelona en 2012, en la Fundación Agbar, que podría llegar también a museos de primer orden de Madrid y Nueva York. Motivos no faltan para festejar.