Icono urbano diseñado por el francés Paul Lathoud, el Museo de Historia Natural debió cerrar sus puertas luego del terremoto. Con una inversión de 600 millones de pesos, acaba de inaugurar la primera etapa de su renovación. Un clásico de la ciudad que esconde una historia digna de recordarse.

  • 16 agosto, 2012

Icono urbano diseñado por el francés Paul Lathoud, el Museo de Historia Natural debió cerrar sus puertas luego del terremoto. Con una inversión de 600 millones de pesos, acaba de inaugurar la primera etapa de su renovación. Un clásico de la ciudad que esconde una historia digna de recordarse.

 

Icono urbano diseñado por el francés Paul Lathoud, el Museo de Historia Natural debió cerrar sus puertas luego del terremoto. Con una inversión de 600 millones de pesos, acaba de inaugurar la primera etapa de su renovación. Un clásico de la ciudad que esconde una historia digna de recordarse. Por Vivian Berdicheski S. fotos; Verónica Ortíz.

 

A partir de 1870, comienzan a llegar a Chile diversos arquitectos y profesionales franceses, y con ellos Santiago empezó a mostrar grandes cambios. Los edificios, las iglesias, el adoquinado de las calles y el alumbrado público se vieron mejorados. Varios parques y paseos, como la Quinta Normal, el Campo de Marte, que después fuera el Parque Cousiño y el Cerro Santa Lucía fueron creados. Se transformaron en lugares de encuentro de la sociedad.

Entre los profesionales que viajaron desde Francia destaca el arquitecto Paul Lathoud. Arribó al país en 1873, contratado por encargo del gobierno de Chile a través de su embajador en Francia, el escritor Alberto Blest Gana. Su gran legado es la ejecución del pabellón Exposición Internacional de 1875: no sólo proyectó el edificio, sino que hizo el plano general de la exposición, diseñó los jardines y las lagunas del recinto, que hoy forman la Quinta Normal.

Tras realizar otras grandes obras en Chile (ver recuadro), Lathoud en 1884 presenta los planos para un teatro en Valparaíso. Sin embargo, a partir de ese momento “queda perdida para siempre la huella de este arquitecto”, como detalla el libro Arquitectura del siglo XIX en Santiago, de Myriam Kattan K. Se dice que era un hombre parco, poco expresivo, alejado de las tertulias y manifestaciones sociales. Un correcto caballero cuyo rastro se desvanece inexplicablemente.

Lo que no ha desaparecido es su obra, destacando el edificio de Quinta Normal donde hoy se ubica el Museo de Historia Natural. Se trata del museo más antiguo del país, un clásico urbano de la capital, que acaba de ser renovado y espera convertirse en uno de los mejores en su tipo del continente.

Desde las cenizas
Después del terremoto de 2010, el edificio quedó en muy mal estado. Este lamentable hecho se convirtió en una oportunidad para realizar varios trabajos tanto museográficos como estructurales. Con una inversión de seiscientos millones de pesos, el primer piso fue inaugurado hace dos meses, logrando un record de público: lo han visitado desde su reapertura 313.127 personas.

La historia del edificio no deja de ser interesante: en 1872 Benjamín Vicuña Mackenna como intendente de Santiago presentó un plan de transformación de la ciudad, el cual proyectaba la construcción de edificios públicos que reflejaran las riquezas que ostentaba el país gracias a la minería y la agricultura. El Parque de la Quinta Normal de Agricultura funcionaba, desde 1841, como un  predio de experimentación y difusión agrícola. En 1873 se decide realizar allí la Primera Exposición Internacional, la cual mostraría al mundo los adelantos de nuestro país. La organización estuvo a cargo de la Sociedad Nacional de Agricultura, que delegó en Lathout la construcción del edificio principal. La gran muestra se realizó en 1875, y a ella concurrieron 28 países.

Historia del museo
El Museo de Historia Natural había sido fundado en 1830 en una sala de la Biblioteca Nacional y en sus primeros tiempos estuvo a cargo del francés Claudio Gay. Luego de la exposición de 1875, se trasladó al edificio de la Quinta Normal.

En sus 175 años de historia  -137 de ellos en la actual dirección- ha tenido altos y bajos y ha sido testigo de nuestra historia republicana. Su patrimonio alcanza más del millón de piezas, entre las que destaca en el salón principal un enorme esqueleto de ballena. En torno a él, se exhiben grandes mamíferos embalsamados.

“Hoy podemos exhibir el 0,1% del total de piezas que tenemos. Nos gustaría mostrar todo y para ello existe un plan de recuperación del segundo piso y la construcción de un depósito externo, lo que significaría un incremento del espacio en un 300%. Una tercera etapa concluiría en 2018. Aún estamos lejos del tipo de museo que queremos ser, como el que existe en Washington”, comenta su director Claudio Gómez.

El diseño actual estuvo a cargo de la empresa Recrea. La renovada propuesta plantea un recorrido de norte a sur del país, en el que se detalla el origen de la vida en la tierra. Se destacan los paisajes naturales y culturales de Chile, poniendo énfasis en la biodiversidad de flora y fauna, y en los pueblos originarios. Entre sus principales tesoros están las cerámicas de la cultura de Aconcagua, piezas de ajuar del niño del Cerro El Plomo y una canoa yámana.