Por: Christian Ramírez Un prisionero recién ingresado a la cárcel recibe una visita imprevista: el doctor de su mujer necesita verlo con urgencia. Sólo que el tipo que está frente a él no es el médico sino un desconocido, alguien que llega con una petición perentoria: si quiere que su esposa embarazada de ocho meses […]

  • 23 noviembre, 2017

Por: Christian Ramírez

Un prisionero recién ingresado a la cárcel recibe una visita imprevista: el doctor de su mujer necesita verlo con urgencia. Sólo que el tipo que está frente a él no es el médico sino un desconocido, alguien que llega con una petición perentoria: si quiere que su esposa embarazada de ocho meses siga viva, tiene que “encargarse” de un sujeto llamado Christopher Bridge, que actualmente está en el bloque de celdas 99, en un anexo externo de la prisión –el temido y espantoso Red Leaf–, un área de máxima seguridad fuera de su alcance a menos que desate un infierno hoy mismo y logre entrar ahí. Ahora.

Suena la clase de película que en los 70 y 80 era protagonizada por gente como Charles Bronson, Stallone, Chuck Norris o Jean-Claude Van Damme; una historia de acción filmada con mínimo presupuesto, mucho músculo y ríos de sangre falsa. El tipo de material que ayudaba a completar la otra mitad –la de relleno– en la programación de los antiguos programas dobles y que más tarde se arrendaba como pan caliente en la era del VHS. Películas facturadas a punta de fuerza bruta, sin mayores pretensiones.

Y eso es justo lo que Brawl in Cell Block 99 –una de las genuinas sorpresas de la temporada 2017, que ya está disponible en streaming vía Amazon Prime– no intenta esconder: que es algo más aparte de un espectáculo sangriento y una machacona pelea entre fieras. Porque lo que describí en el primer párrafo no ocurre ni a los cinco, los diez o veinte minutos de iniciado el relato, tal como pasa en el común de los filmes carcelarios. Todo eso recién se produce cuando llevamos más de una hora de película, mucho después de que Bradley Thomas (Vince Vaughn) deja de ser un ex convicto sin trabajo para convertirse en la mano derecha de un amigo, que a su vez se encuentra en vías de ser un exitoso traficante de metanfetamina. Ocurre tras comprobar que nuestro protagonista posee la sangre fría, el tipo de claridad en momentos de crisis, la capacidad de ir de cero a cien frente a una potencial amenaza, que le convierten en un sujeto de extremo cuidado, sobre todo cuando está entre rejas…

S. Craig Zahler, director del filme, formó su propia banda de metal bajo el seudónimo Czar y publicó unas cuantas novelas antes de sentarse tras las cámaras.

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