El proyecto de mejoramiento vial del camino a Farellones tiene movilizados a los vecinos y a ciclistas que recorren la zona. Critican que la obra no considere explícitamente la circulación de bicicletas en los primeros 9 kilómetros. Los aficionados a esta disciplina ya se organizaron: están juntando firmas para modificar la decisión del Ministerio de Obras Públicas y la Municipalidad de Lo Barnechea. “Si siguiéramos las ideas de los pueblos europeos, le estaríamos dando un regalo ambiental a la Región Metropolitana”, dice el economista Klaus Schmidt-Hebbel.
Por: Isabel Ovalle

  • 19 agosto, 2019

La reunión fue el 25 de junio. Más de cien personas llegaron a la sede del concejo municipal de Lo Barnechea para asistir al encuentro, organizado por la Dirección General de Concesiones del MOP. Ahí se explicó a la comunidad los detalles del proyecto vial para el camino a Farellones, contemplado para 2021, y que hoy tiene a los vecinos de ese sector totalmente inquietos. Se trata de mejoras en los 31,4 km que unen Av. Las Condes con la entrada de Valle Nevado, además de trabajos en la ruta que conduce a la minera Los Bronces, propiedad de Anglo American.

Klaus Schmidt-Hebbel fue uno de los que estuvo ahí. El economista, vecino del sector y ciclista aficionado, conoce bien el camino, ya que hace 10 años, junto a su mujer Gretta Niehaus y un grupo de amigos autodenominados de la “quinta edad”, sube los fines de semana hasta la curva 22. Y cuando su energía lo permite, aclara, llega hasta Farellones.

Ese día fue el primero en tomar la palabra. El ex economista jefe de la OCDE dijo que él “no logra entender” por qué se quiere “destruir el camino actual”. Señaló que sacar “todo el asfalto para los trabajos y transportarlo hacia otro lugar implica contaminar el lugar con desechos”, por lo que, a su parecer, lo más coherente sería dejar el camino tal cual está. “Cuando partimos éramos aproximadamente 500 los ciclistas, hoy son 5.000. En 10 años esa cifra se triplicará”, añade el académico de la UC. Y agrega: “No podemos exponernos a andar en la misma autopista que vehículos de alta velocidad”.

Cuando terminó de hablar, la audiencia se puso de pie y aplaudió.

 

En la reunión, Francisco Baeza, gerente general de la Sociedad Concesionaria G-21 y subgerente de desarrollo de ICAFAL Inversiones, firma contratada para cumplir el contrato de construcción solicitado por el MOP, intentó calmar los ánimos.

Explicó que la iniciativa tiene como fin habilitar tres pistas para que el tránsito sea con permanente doble sentido, y que esto prevé un importante ahorro de tiempo de viaje. Además, la nueva ruta disminuirá la pendiente en las curvas más pronunciadas en el sector conocido como “el caracol” y se ensancharán las calzadas. Y fue más allá: aseguró que se instalarán 29 paraderos de buses, áreas de atención de emergencias, miradores, una remodelada área de arriendo y venta de cadenas, y que el plan proyectaría un mejor acceso a Yerba Loca, el área protegida más grande de la Región Metropolitana, con 39 mil hectáreas de especies nativas y 34 km de senderos y glaciares.

Pero las palabras de Baeza no convencieron del todo a los presentes.

Los representantes de la agrupación Ciclistas x Farellones indicaron que ellos no se oponen a las mejoras de conectividad y seguridad de este proyecto, pero hicieron ver su principal inquietud: la obra no considera la circulación de bicicletas en los primeros 9 kilómetros. “Excluir a los ciclistas de un camino es ir en contra del sentido de la historia”, reclamaron varios.

Se alza la voz

Pese a ser esperado por años, el proyecto no ha sido bien recibido.

Por una parte están los vecinos del pueblo, quienes se agruparon en la Corporación de Adelanto de Farellones (CAF). En síntesis, ellos lamentan “el mal control y gestión” del camino por parte de la Municipalidad, la que, según ellos, no se las jugó por la construcción del bypass que se pensó en un momento y que permitiría que el flujo vehicular hacia los centros de esquí no circule por la mitad del pueblo.

Paula Henríquez, presidenta de esa organización, comenta que “en la última década los visitantes diarios han aumentado en forma significativa, y en temporada alta las calles están colapsadas de autos y buses turísticos que se detienen en estacionamientos privados y lugares prohibidos, alterando la vida de los residentes, los que muchas veces ni siquiera pueden salir de su casa”. 

Sobre el tema del bypass, el alcalde de Lo Barnechea, Felipe Guevara, es categórico. Señala que si se diseña ese desvío, “las cifras por los costos serían draconianas. Resulta imposible hacerlo”.

A la CAF se suma otro grupo de oposición: los ciclistas. Ellos son los que han manifestado su desacuerdo de forma más organizada, pues critican el que no se considere una ciclovía para los cerca de 5.000 pedaleros que en promedio suben todos los fines de semana entre septiembre y junio. Por ello, han creado diversos movimientos en las redes sociales, han colgado lienzos en la ruta y han organizado cicletadas masivas en protesta.

“Este trayecto es un ícono para el ciclismo local. El potencial que tenemos es enorme: más de 7 millones de habitantes podrían ser usuarios de la montaña durante todo el año, por lo que no veo positivo cómo está planteado y adjudicado,” comenta Rodrigo Canuto Errázuriz, arquitecto y socio de la agencia de marketing No Limits. El deportista conoce este camino como la palma de su mano: en enero de este año logró el “everesting”, esto es, completar la altitud del Everest (8.848 metros), lo que le significó más de 18 horas de pedaleo y 8 subidas seguidas a Farellones desde la curva 1.

El proyecto además prohíbe el acceso a ciclistas en temporada alta. Eso implica que, una vez listo el nuevo trazado, deberán ser transportados en una “van” hasta el kilómetro 9 y de ahí en adelante, las bicicletas podrán hacer el ascenso por una pista separada por conos dentro de la vía. “¿Por qué nos están impidiendo subir la montaña desde nuestras casas? ¡A quién le interesa subirse a un camión en la mitad del camino! La comunidad de la montaña chilena es fantástica, hay mucha disposición de los vecinos a cuidar a quienes subimos más de 60 veces al año”, enfatiza Polo Luisetti, director ejecutivo de FireFlies Patagonia, grupo de aficionados pedaleros que organiza todos los años uno de los rides solidarios más duros del mundo. En esto, Guevara coincide: “A mí también me parece una mala idea”.

Pero el subsecretario Lucas Palacios es enfático en que esta nueva ruta se pensó para dar mayor seguridad a sus usuarios y que, pese que no considera una ciclovía, el ensanche del camino y las debidas delimitaciones proporcionarán mejores condiciones a los ciclistas.

Cabos sueltos

A principios de julio los grupos de oposición presentaron una petición formal al MOP y al alcalde Felipe Guevara. En total hay 9.000 firmas, las que que cuentan con el apoyo de organizaciones como la CAF, “Fireflies”, “Salvemos Farellones”, “Farellones pueblo de montaña”, “Andes Central” y “Viejas Cleteras”.

“Canuto” Errázuriz dice que “no me cabe duda que es un gran proyecto y que su adjudicación estuvo a la altura de las bases propuestas por el MOP. Pero cuando lo revisas, te das cuenta de que hay varios cabos que no están amarrados. Entre ellos, la solución a los accesos a la ruta, los efectos en la comunidad local, la infraestructura en Farellones para soportar un mayor aumento de vehículos. Tengo dudas si originalmente las bases contaban con esos antecedentes”.

El plazo para el ingreso y aprobación del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) es de dos años a partir del inicio de la concesión, es decir, en 2022. Como parte de este trabajo, la concesionara se ha reunido con la comunidad en el proceso de Participación Ambiental Ciudadana Anticipada (PACA) para conseguir la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) como requisito para iniciar las obras. Claudia Silva, coordinadora de Estrategias de Conservación de WCS Chile (Wildlife Conservation Society), espera poder ser parte de este proceso, ya que “el valor de la biodiversidad de este Santuario es excepcional: estudios científicos han mostrado que alberga más de 500 especies y subespecies de plantas del país”.

Cazú Zegers, arquitecta y fundadora de la fundación +1000 enfocada en protección de los cerros, montañas y ecosistema cordillerano, es crítica con el proyecto. “Creo que la G21 sería un gran error, sobre todo en un Chile que a las puertas de una COP25, toma el camino de ser carbono free al 2040, limpio, puro, sustentable. Esta no considera una serie de antecedentes necesarios para un diseño adecuado y de bajo impacto sobre el patrimonio natural y cultural, sino solo la solución vial para armar la carretera de tres vías”, indica.

Buscando una solución

Después del encuentro de junio, se han realizado otras cuatro reuniones dirigidas a los vecinos del camino, en las que también han participado los centros de esquí, con el fin de ser escuchados por el MOP.

Ahí Schmidt Hebbel propuso una idea que “exportó” de Santiago de Compostela, en España. Esa zona, con similares problemáticas a la chilena, solucionó el problema del camino manteniendo el trazado original –creado hace 1.200 años– y haciendo una autopista paralela con túneles para que los ciclistas pudieran pasar en aquellos tramos donde ambos caminos se topaban. “Si siguiéramos las ideas de los pueblos europeos, le estaríamos dando un regalo ambiental a la Región Metropolitana”, dice el economista.

Otra de las trabas de la iniciativa que se contempla actualmente son las tarifas de peajes. El proyecto considera un pórtico troncal –tipo TAG– en la curva 40 para los usuarios que se dirigen hacia los centros de esquí, quienes deberán pagar 1.800 pesos en temporada baja y 4.500 pesos en temporada alta, además de un peaje lateral de aproximadamente 6.000 pesos para los vehículos livianos que transiten a las instalaciones de minera Los Bronces. El costo es considerado “excesivamente alto” por los vecinos del sector.

Pese a ello, Palacios dice que no hay mucho que hacer. “Por normativa legal, no está considerado una reducción tarifaria para nadie. No es legal. La única opción viable es que el municipio compense a los vecinos con subsidios de otro tipo como buses gratuitos, mejor iluminaria y otras acciones”, explica el subsecretario. Por lo mismo, quienes viven en Farellones consideran que se debería trasladar el peaje al sector de Yerba Loca, en la curva 15, a fin de aumentar el flujo y así disminuir el precio.

Por su parte, hay quienes plantean que el real interés del alcalde es el desarrollo de futuros proyectos inmobiliarios. Sobre aquello, el edil responde: “El único proyecto que tenemos en mente es el mejoramiento de las instalaciones de Villa Paulina, en Yerba Loca, para convertirlo en uno de los mejores parques nacionales de Chile”.

Con todo, y para dar rápida solución a estos temas, hace dos semanas Guevara solicitó al ministro del MOP, Alfredo Moreno, y al subsecretario, que organicen una mesa de trabajo. Lucas Palacios aclara que, como autoridad, está consciente del descontento y promete resolver las diferencias. “Esperamos que de ahí salgan soluciones coherentes con el desarrollo de la ciudad”, dice Schmidt-Hebbel.

La historia y el financiamiento

En 2005 la constructora ICAFAL propuso mejorar el camino a Farellones, lo que generó un amplio interés público por ser una ruta altamente transitada por vehículos, bicicletas y peatones y en el que no se hacían mejoras estructurales desde su construcción, en 1936.

El proyecto fue llamado a licitación en 2012 y declarado desierto en enero de 2015, por falta de oferentes, ya que dentro de sus bases no se consideraba ningún tipo de subvención estatal: la inversión total es de 2.308.000 UF, unos 97 millones de dólares, de los cuales Anglo American aportaría 16 millones de dólares y la municipalidad, otros 12 millones de dólares a través de la donación de terrenos.

El 5 de abril de 2018, con el fin de volver a licitar la obra, se reformuló el modelo de negocio dividiendo la ruta en tramos para facilitar el financiamiento.

En octubre del mismo año la nueva licitación recibió la oferta de los consorcios Besalco y Mota-Engil, por un lado, e ICAFAL y Conpax, por el otro, quedándose este último con la concesión por plazo variable de máximo 45 años.

La obra tiene previsto su inicio en 2021 con un plazo de entre cuatro a seis años de ejecución, por lo que debería estar concluida entre 2025 y 2027. De acuerdo a lo estipulado, se realizaría en etapas: la primera considera el mejoramiento del trazado y la rehabilitación del pavimento existente de los primeros 16 kilómetros que se extienden entre Av. Las Condes y Corral Quemado, lugar donde se encuentra la bifurcación hacia Farellones y la mina Los Bronces (ex Disputada de Las Condes).

La segunda etapa, que se desarrollará entre el tercer y cuarto año, contempla la construcción de una calzada de tres pistas (una de ellas reversible) totalmente nueva entre Corral Quemado (km 16) y el kilómetro 23 (curva 40), donde está la bifurcación a La Parva y El Colorado. La tercera contempla la continuación del nuevo camino con tres pistas desde el km 23 hasta la intersección con la Ruta G-251 en Valle Nevado, entre el quinto y sexto año.