Es cierto: quizá el valle costero no sea el más vanguardista ni el que más ejemplares brillantes esté aportando de la variedad. Pero sigue siendo un referente cuando hablamos de sauvignon blanc.

  • 3 noviembre, 2011

Es cierto: quizá el valle costero no sea el más vanguardista ni el que más ejemplares brillantes esté aportando de la variedad. Pero sigue siendo un referente cuando hablamos de sauvignon blanc. Por marcelo Soto

En el último tiempo han surgido grandes exponentes de sauvignon blanc del Limarí (Talinay de Tabalí) y de San Antonio (el ya consagrado Cipreses de Casa Marín) o Leyda (TH de Undurraga) e incluso de lugares poco usuales como Colbún (los magníficos Laberinto de Ribera del Lago) y Coya, en la precordillera rancagüina (Calyptra). Pero Casablanca sigue siendo un lugar de referencia para la cepa, el sitio donde encontrar buenos ejemplares, bonitos y baratos (y también algo más).

Son una especie de estándar para la variedad en Chile y por eso cada vez que se presenta una nueva cosecha hay que estar atentos. Hace poco la Asociación de Empresarios Vitivinícolas del Valle de Casablanca presentó sus novedades y, como siempre, hay que aplaudir la manera en que dicha entidad se la juega por hacer las cosas en serio. 2011 fue un año atípico, de esos que presentan de manera dramática el dilema que afronta un enólogo cuando elabora sauvignon blanc. ¿En qué momento cortar la uva? ¿Antes o después? ¿Queremos frescor o madurez? ¿Tensión o profundidad?

La primavera y el verano fueron más bien fríos, pero en otoño hubo un aumento de temperatura que hizo que la madurez llegara de golpe. Los que cosecharon antes lograron mayor nervio, los que esperaron demasiado obtuvieron demasiado alcohol. En suma, una cosecha difícil, marcada por buenas narices pero poca estructura. Vinos en general cortos, que duran poco en la boca. De esos que llegan y se van. Aquí, algunas opciones de la cosecha 2011, más un infiltrado del año 2010.

 

 

Veramonte Reserva La Gloria 2011
Lo que impresiona de este vino es la calidad que logra para un volumen de 80 mil cajas. Todo un estándar. La nariz es muy fresca. Las notas cítricas mandan, sobre todo las de lima, con un fondo herbáceo y mineral. La boca es sabrosa, amplia. Muy bien logrado. $ 5.700
Indómita Gran Reserva 2011
El carácter herbáceo se roba la película y aparecen aromas a cebollín. En boca, fresco y crujiente, con una acidez afilada como un cuchillo, pero muy corto. Fácil de beber y grato en su estilo. $ 5300.
Santa Rita Medalla Real 2011
Un vino simple pero bien hecho, en el que emergen sobre todo los tonos herbáceos y cítricos. Tiene una alta acidez que levanta la boca, y provoca que sea un poco más largo. Sabroso y muy conveniente para su precio. $ 4.490
Quintay Q Gran Reserva 2011
Muy rico vino, en el que destacan los aromas frescos, herbáceos y cítricos. La boca es para mascarla. Un aspecto importante es que decidieron bajar los niveles de sulfuroso, que para muchos son responsables del maldito dolor de cabeza –al día siguiente- asociado a los blancos. $7.990
Matetic
EQ Coastal 2011

La nariz es muy fresca, mineral y salina. En boca, sabroso, llena el paladar con cierto volumen, dejando un agradable gusto tropical. Un blanco con bastante personalidad, que incluso hace olvidar sus 13,8 grados de alcohol. $ 9.990
Morandé Edición Limitada 2010
Un vino fantástico, de finos aromas ligeramente evolucionados, elegantísimos, en que domina una fruta blanca muy distintiva. La madera (pasó por fudres de 2 mil litros) se siente perfectamente enlazada con la fruta. La boca tiene peso y una rica acidez. Un vino distinto, ideal para comer y uno de los mejores blancos de la temporada. $11.500