• 29 junio, 2007

A veces los impuestos a la renta y el IVA generan distorsiones microeconómicas en el proceso ahorro e inversión. Por Patricio Arrau

Acaba de promulgarse la segunda reforma al mercado de capitales y ya se habla fuerte de la tercera. De hecho, el mismo ministro de Hacienda la anunció el año pasado junto al paquete de medidas Chile Invierte. La vertiginosa globalización de los mercados financieros requiere una permanente revisión de la institucionalidad financiera y su marco regulatorio. Movilizar en forma eficiente los recursos disponibles de ahorro para que se encuentren con las oportunidades de inversión es una tarea esencial y permite que los países puedan crecer y crear riqueza más aceleradamente. Una sana competencia entre los actores del sistema es central para este propósito.

En un reciente seminario organizado por Sofofa y la Universidad Finis Terrae propusimos varias adecuaciones tributarias necesarias para que la intermediación financiera siga apoyando el desarrollo del país. Aquí se revisa una de ellas, una adecuación tributaria necesaria para eliminar una inequidad competitiva entre la banca y los intermediadores del mercado de capitales. No se trata de un subsidio o de una franquicia tributaria sin justificación. Al contrario, se trata de una franquicia motivada en la eliminación de una distorsión. Es sabido que los impuestos a la renta y el IVA en ocasiones generan distorsiones microeconómicas en el proceso ahorro e inversión. Un buen sistema tributario requiere de franquicias para elimitar tales distorsiones que el sistema impositivo genera en la intermediación financiera. De eso se trata en esta propuesta.

En primer lugar, es necesario recordar que el IVA es un impuesto al consumo final de bienes y servicios. Mediante el sistema de créditos y débitos, se va liberando de IVA a los insumos de producción y a los bienes de inversión, y solo se grava el consumo final. Así, las empresas deducen del IVA venta todo el IVA compra pagado por sus insumos de producción, incluidos los bienes de inversión, de modo que en la cadena se termina gravando solamente a los bienes y servicios finales. Puesto que el sistema chileno también permite acreditar el IVA pagado por los bienes finales de inversión, entonces el sistema solo grava los bienes finales de consumo, precisamente para liberar el proceso
de ahorro e inversión.

El problema que ocurre con la intermediación financiera es que este servicio no es un insumo integrado al consumo final sino que al proceso ahorro-inversión. La intermediación financiera convierte el consumo presente en consumo futuro, pero con frecuencia el cliente es un contribuyente que no está integrado al sistema de IVA. Las personas deben pagar IVA como consumidores, por su consumo presente y su consumo futuro, pero no en su calidad de ahorrantes. Es decir, se debe gravar con IVA el consumo presente y el consumo futuro, pero no el proceso de transformar el consumo presente en consumo futuro, lo que llamamos intermediación financiera. ¿Pero cuáles intermediadotes financieros pagan IVA? En Chile se grava con IVA la intermediación del mercado de capitales y no se grava con IVA la intermediación bancaria, lo que representa una inequidad competitiva entre estos dos sistemas de intermediación.

En efecto, el spread bancario, es decir la diferencia entre los intereses pagados por las captaciones y los intereses cobrados por sus colocaciones, no paga IVA. Por otro lado, un fondo mutuo que capta cuotas, que cobra comisiones para invertir a cuenta de esos aportantes y luego devuelve las cuotas con una rentabilidad, sí paga IVA por las comisiones. Esto es una distorsión en la competencia de los dos sistemas de intermediación, el mercado de capitales versus banca. La comisión es el ingreso operacional de los intermediadores del mercado de capitales y es análoga al spread bancario. Una paga IVA, el otro no. Solo hay tres excepciones. Ellas son las comisiones de administración de los fondos de pensiones por el ahorro obligatorio, las primas de invalidez y sobrevivencia del sistema de AFP y las comisiones por el ahorro previsional voluntario. Estos tres tipos de comisiones no pagan IVA. Pero sí pagan IVA las comisiones de los fondos mutuos, los fondos de inversión y la intemediación por compra y venta de activos financieros. Debe eliminarse el IVA a toda intermediación financiera, asimilándose a los servicios profesionales en general. Quienes vivimos, por ejemplo, de la consultoría, emitimos facturas exentas de IVA. Se trata de reconocer esos servicios como ingresos del trabajo que pagan impuesto a la renta. Lo mismo debe ser el caso de quienes trabajan en el sistema financiero, donde lo que hay es puro capital humano que hace intermediación financiera y que solo debe pagar el impuesto a la renta, no el IVA. ¿Por qué tenemos el sistema de consultoría libre de IVA y la intermediación financiera no? No hay una buena explicación, menos aún si se considera que la intermediación bancaria está exenta de IVA.

Patricio Arrau es gerente general de Gerens Capital S.A.