El exministro levantó Tavamay, un fondo de 15 millones de dólares a comienzos de 2017 –donde participa el empresario Juan Antonio Guzmán–, para invertir en distintos sectores en Paraguay. Él mismo lo administra, acaba de cerrar un ciclo de dos años de inversión y espera de aquí a 2023 repartir utilidades. Este es el regreso de Golborne, el empresario.

  • 8 noviembre, 2018

6 de octubre. Instagram de Laurence Golborne: “Terminando visita de inversores. Después de 18 meses estamos completando ciclo de inversión: centro médico, edificios de vivienda y oficinas, loteos y ganadería son las áreas. Hasta aquí vamos bien”.

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En 2015, pocos meses después de la aprobación de la reforma tributaria de Michelle Bachelet, un dato llamó la atención del ex precandidato presidencial Laurence Golborne: cuando se implementó la figura de “triple 10” en Paraguay, que establece una tasa de 10% para el IVA, 10% para el impuesto a las personas y 10% para las empresas, la recaudación fiscal en vez de bajar, subió. Como gerente de finanzas de AES Gener y gerente general de Cencosud, el ingeniero civil de la UC había recorrido varias veces Latinoamérica para abrir diferentes mercados. No así el paraguayo. Y comenzó a investigarlo. Se dio cuenta de que la población menor de 35 años constituía el 65% de la sociedad, que venía con un crecimiento estable del orden del 5% y que a través de diferentes incentivos tributarios, el gobierno paraguayo intentaba atraer inversión al país, por ejemplo, en las maquilas (sistema de producción mediante el cual las empresas pueden producir bienes y servicios para ser exportados). Todo esto, sumado a los bajos aranceles, convertía a Paraguay en un destino atractivo para poner sus fichas. 

Tras varios vuelos a Asunción, Golborne decidió estructurar un fondo para invertir en cinco áreas estratégicas: financiera, salud, inmobiliaria, ganadería y loteos. Con esa idea en mente inició un road show, principalmente entre conocidos. Al fondo lo llamó Tavamay, que en guaraní-mapuche significa “gente buena”.

El primero en sumarse a la apuesta fue Juan Antonio Guzmán, quien es reconocido como su mentor y amigo. Se conocen desde comienzos de los 80, cuando el empresario hizo clases a Golborne en Ingeniería, luego se lo llevó a Gener, donde  estuvo entre el 90 y 2000. 

Al proyecto se sumó también Andrés Sierra, director de la Clínica Indisa junto a Guzmán, y Juan Cristóbal Vial Puga, quien ejerce como coadministrador del instrumento financiero junto a Golborne, además de algunos minoritarios. 

El exministro sabía que para que el fondo fuese exitoso, necesitaba tener un porcentaje local. Así llegó a la consultora Eje Uno, situada en el World Trade Center de Asunción, que dirige Rafael Brisco, Rodrigo Maluff y Juan José Callizo, los tres menores de 40. La propuesta de Golborne y Vial fue doble: “Queremos  que coadministren con nosotros el fondo y nos ayuden a reclutar inversionistas paraguayos”, les dijeron. 

A través de ellos sumaron a once aportantes locales, donde cada uno tiene 2,5% de participación, menos uno que tiene 5%. El 70% restante está en manos de Río Paraná Uno, el fondo de inversión privado donde participa Golborne, Vial, Guzmán, Serra y otros socios chilenos. 

Cuando levantó 15 millones de dólares, el activo se cerró. Había llegado la hora de actuar. 

 

Cómo funciona el fondo

Tanto Laurence Golborne como Juan Cristóbal Vial son administradores de Tavamay. El exejecutivo se encarga de la rentabilidad, control, evaluación de proyectos y planificación. Vial, en tanto, está a cargo de la ejecución de las iniciativas, la contratación de equipos, entre otras gestiones más administrativas.

Juntos viajan una vez al mes. Esta semana volaron a Asunción el lunes y regresaron el miércoles. 

La primera regla del fondo es poner los huevos en distintas canastas. “Eso se planificó así desde el comienzo como estrategia. No solo porque Laurence hace lo mismo con sus inversiones personales, sino también porque invitó a amigos, y sabe que tiene que responderles”, asegura una fuente de su círculo. Por lo mismo, cuando los convidaron a participar al proyecto San Bernardino, un complejo de edificios de vivienda de una inversión estimada de 30 millones de dólares, la decisión fue pasar. El proyecto resultó ser un éxito, sin embargo, Golborne asegura que no está arrepentido de la elección. “Sé lo que significa invertir en otros países y hay que minimizar los errores”, ha dicho. 

La segunda regla es que los administradores deben participar en las inversiones para correr el riesgo juntos. Y a cambio tiene un success fee: si el retorno supera los límites establecidos, los administradores se benefician también con un premio. 

La rentabilidad mínima que fijó Tavamay para sus aportantes, y que espera se concrete en cinco años más, es de “dólar más 8” y de ahí hacia arriba comienzan los premios. 

 

De la resonadora a la clínica

La idea inicial era comprar una máquina resonadora. Los socios paraguayos de Eje Uno comentaron a Golborne y Vial que en todo el país había solo siete máquinas para tomar exámenes de resonancias magnéticas. Por eso, un negocio que podría ser rentable era adquirir uno de esos instrumentos, nuevo o usado, para arrendarlo a alguna clínica.

Guzmán y Serra conocían el mercado hospitalario por la clínica Indisa. La discusión entonces migró a la posibilidad de instalar un centro médico que incorporara distintas prestaciones, algo así como un Integramédica. “Repliquemos el modelo y la instalamos en un mall”, habría dicho Golborne.

Los administradores se reunieron con el gerente del Shopping Pinedo –ligado al Grupo Carmelitas SA, de las familias Hiebl y Mendelzon–, ubicado en el municipio de San Lorenzo, en las afueras de Asunción. Luego invitaron a Chile a sus dueños para conocer el modelo. “Les encantó”, dice un cercano a los chilenos.

El shopping invirtió dos millones de dólares en la construcción del edificio de 1.900 m2 –de acuerdo a información de la prensa local– y Tavamay se hizo cargo del equipamiento. Su operación está a cargo de un tercero que le reporta al directorio donde Tavamay forma parte. 

El 19 de septiembre pasado abrió sus puertas Medvital, el recinto que tiene 24 consultas, 73 médicos especialistas, un laboratorio, un centro de odontología, fisiatría y oftalmología. De acuerdo con un empresario chileno que tiene inversiones en la zona, el de Golborne es de avanzada imagenología y “muy moderno”, en comparación a lo que existe en el país. “Ellos pensaban que los primeros meses perderían plata, como ocurre en todos los negocios. Pero, al parecer, en el primer mes de operación van a estar muy cerca del break even”, asegura una fuente que conoce el proyecto. 

 

Portafolio 

Fue un evento Chile-Paraguay. Laurence Golborne asistió junto a un grupo de empresarios que estaba interesado en invertir en ese país, cuando se cruzó con Fernando García-Huidobro, socio de la constructora Inarco, quien le comentó que estaban comenzando ahí un desarrollo inmobiliario llamado Altos de Siria: un edificio de 30 departamentos de uno a tres dormitorios, enfocados en la clase media. “Me interesa”, le habría dicho el excandidato a senador. Después de un par de reuniones, Golborne decidió entrar al negocio a través de Tavamay, para hacerse del 20% del proyecto. 

Esta es una de las iniciativas del rubro inmobiliario donde participa el fondo. Está también en un segundo desarrollo con la constructora, llamado Cruz del Defensor –que tiene las mismas características– y tiene un tercero, del cual es 100% propietario. Se llama Tavamay 1 y consiste en un barrio de 50 casas pareadas, ubicado a las afueras de Asunción. 

En paralelo, Golborne y compañía participan en el negocio de loteos: compran tierras, las urbanizan y luego venden. Cercanos al ex CEO de Cencosud cuentan que por las manos de Vial –que tiene a su cargo el detalle de los proyectos– han pasado 150 loteos para revisar, que la dupla ha visitado más de cien y finalmente ha decidido invertir en seis: uno ya está vendido, dos están en desarrollo y en carpeta hay tres por ejecutar. 

A esto se suma una cuarta área: engorda de ganado. En asociación con importantes familias del rubro, explica un conocedor, el fondo participa en el negocio en la zona rural de El Chaco. 

A pesar de que en un comienzo la apuesta contemplaba también al sector financiero, a través de leasing o factoring, no se habrían dado las condiciones para que el grupo entrara al negocio, explica un inversionista. 

 

Los otros chilenos 

El abogado y exministro Francisco Javier Cuadra, quien trabajó como asesor del expresidente Horacio Cartes, asegura que la mayoría de las inversiones chilenas en Paraguay son medianas y del rubro inmobiliario. “La seguridad jurídica es muy importante a la hora de invertir y no está del todo resuelta”, indica, y agrega: “Es una oportunidad de negocios, pero no es la tierra prometida de Israel”.

Quienes han estado en ese país dicen que está todo por hacer: hay una mayor disponibilidad de tierra que en Chile, tienen impuestos más bajos y el mercado inmobiliario para la clase media es menor. Sin embargo, el acceso a créditos aún se encuentra muy limitado: pocos pueden acceder. Por eso, una de las formas de ahorro que tienen los paraguayos es a través de la compra de pequeños lotes de tierra. Otra alternativa de financiamiento son los préstamos que ofrece el Banco Mundial a través de la agencia AFD, que otorga créditos a través de los bancos, generalmente a 12 años, a tasas cercanas a 12% no indexadas, explica Jorge Vigil, ex gerente general de Mastercard para Chile y Paraguay. 

El empresario, junto a Juan Carlos Latorre, director de Prohabit, inició hace dos años el desarrollo de Laguna de Limpio, un proyecto habitacional de 140 hectáreas emplazado a 22 kilómetros de Asunción, que replica el modelo de Chamisero, que impulsó Latorre en Chile. Hace algunos meses, Vigil cedió su participación en el negocio y desde entonces tiene una consultora en Paraguay, donde presta asesorías al sector de las tarjetas de crédito. En ese país, explica, existe un monopolio en el sector que se generó en 2013 tras la compra de Bancard a Procard, las hasta entonces únicas emisoras de tarjetas.

“Paraguay es un tercio de Chile en cualquier indicador”, asegura un empresario. Por eso es atractivo para realizar pequeñas inversiones. “Si llegas a inyectar 500 millones de dólares, el sistema colapsa porque no hay mercado para eso”, agrega. 

En el rubro inmobiliario también participa la familia Solari, a través de su family office Megeve, en proyectos residenciales para la clase media en la capital paraguaya. La empresa, que opera con capitales 100% chilenos, se llama Urban Domus y es gerenteada por Mario Cuevas. La inmobiliaria Inarco, ligada a Aníbal Ovalle y Fernando García-Huidobro, está desarrollando dos edificios de 30 departamentos cada uno y tiene en la mira un tercer proyecto. “Paraguay no ha estado en el radar del empresariado, lo que no significa que no sea bueno para invertir. Hay muchas más áreas de desarrollo, más oportunidades, es un país que viene creciendo sostenidamente, que está haciendo muchas  cosas muy bien y con una emergente clase media que requiere servicios y bienes”, señala García-Huidobro.  

A esto se suma la presencia de Coca-Cola y Watts, así como las inversiones en hidrocarburos del empresario Juan Rassmuss. 

 

Cambio de vida

En Chile Golborne participa además en inversiones inmobiliarias, financieras y en el mercado de capitales. Esto lo combina con los directorios de los cuales es parte –SQM, Ripley Corp, Construmart, Aventura (en Perú), además de Tavamay– y con las charlas que imparte, tanto a universidades de manera gratuita, como a empresas, a las que sí cobra, según personas que lo han consultado. 

Los temas son generalmente vinculados a liderazgo, a partir de su experiencia en el rescate de los 33 mineros en 2010. Esa charla la conoce prácticamente de memoria. Pero también hace otras a pedido: hace poco fue contratado por una compañía para dar una conferencia sobre la evolución del retail en el siglo XXI a nivel mundial. Para eso, cuentan, preparó durante varios días una presentación sin texto, solo con imágenes. “¿Ven esto?”, preguntó a los asistentes mostrando dos objetos, uno naranjo y otro celeste de no más de cinco centímetros con un botón blanco. “En Estados Unidos estos se pegan en los refrigeradores, tú aprietas el botón, e inmediatamente te despachan confort, detergente, o el producto que la marca ofrezca. Esto está pasando ahora”, señaló.  

En el entorno de Golborne comentan que a diferencia de sus años de ejecutivo –como gerente corporativo de finanzas de AES Gener y gerente general de Cencosud, cuando trabajaba 12 horas diarias bajo máxima presión–, el exministro optó por tomarse el ámbito laboral con mayor relajo. Algunos dicen que se debe a su vinculación al caso Penta, por el cual fue formalizado por la emisión de boletas de honorarios falsas; otros dicen que es por la edad: tiene 56 años, cuando asumió la gerencia de Cencosud tenía 39 y “todas las ganas de comerse el mundo”. 

Hoy trabaja alrededor de seis a siete horas al día, el resto del tiempo lo destina a sus cinco hijos, sus amigos, el deporte y los viajes. “Yo mismo no me contrataría”, ha comentado en broma, sobre la opción de vida que ha tomado. Por lo mismo, aunque le han pedido abrir un nuevo fondo de inversiones en Paraguay, al menos por ahora descarta hacerlo. “No tengo tiempo para dedicarle”, ha señalado a los que se le han acercado.