Dejémonos de bromas. Hace rato que Stefan Kramer es más que el simple imitador de personajes faranduleros. El showman ha hecho de su talento una verdadera industria que hoy tiene las salas de cine reventadas de la risa. Y sus bolsillos, para qué decir.

  • 16 agosto, 2012

Dejémonos de bromas. Hace rato que Stefan Kramer es más que el simple imitador de personajes faranduleros. El showman ha hecho de su talento una verdadera industria que hoy tiene las salas de cine reventadas de la risa. Y sus bolsillos, para qué decir.

Dejémonos de bromas. Hace rato que Stefan Kramer es más que el simple imitador de personajes faranduleros. El showman ha hecho de su talento una verdadera industria que hoy tiene las salas de cine reventadas de la risa. Y sus bolsillos, para qué decir. Por Carla Sánchez M. Fotos: Verónica Ortiz.

“Este cabro tiene ángel. Le doy 50 lucas”, dijo Enrique Lafourcade, el jurado más temido del programa “Cuánto vale el show”. ¿Está hablando en serio?, preguntó Leo Caprile. El animador del concurso no podía creer que al cabro de Ñuñoa le hubieran dado el premio máximo. Stefan Kramer tampoco terminaba de convencerse de que podría al fin comprarse su play station.

Han pasado 10 años desde el día en que Kramer debutó en televisión. Entonces era un simple estudiante de educación física acostumbrado a hacer reír a sus amigos, los cuales se encargaban de buscarle castings en los diarios. Hasta que en 2004 apareció en el programa “Noche de Juegos” de TVN, imitando a Ítalo Passalacqua. Risas, risas y más risas. Aplausos y rating. Las rutinas de Kramer empezaban a transformarse en un hit.

No hay quien se salve de ser imitado. Animadores, cantantes, deportistas, políticos. Ni siquiera el presidente Piñera, quien más de una vez ha tenido que soportar estoicamente, en vivo, cómo se ríe el público de la versión que Kramer hace de él. En el festival de Viña, en la Teletón, en cuanto show de alta concurrencia visite.

Pero tampoco la ha sacado barata el humorista; más de una crítica le han costado sus parodias. “Se genera un poco de mito. Han sido hechos puntuales que se han masificado. Me he topado con esas personas y no me han dicho nada. La otra vez me encontré con la Diana Bolocco en el supermercado, yo esperaba que me comentara su molestia, pero en vez me dijo ‘quiero ver tu película’”, cuenta Kramer, remedando la voz de la presentadora de Canal 13. “De repente uno siente que el ambiente se corta con un hilo, pero hay que seguir pa’ delante. En 10 años más, nadie va a decir que tal o cual rutina fue incómoda. El humor es ficción y permite tocar puntos que no se pueden tratar de manera seria”, explica.

Kramer no deja nada al azar. Es perfeccionista. Y así como demora tres horas en maquillarse para caracterizar a un personaje,

“El humor es ficción y permite tocar puntos que no se pueden tratar de manera seria”.

estudia cuidadosamente cómo capitalizar su talento. Para eso montó Kramer Producciones en 2006: “Uno parte como persona natural pero esto se transforma en una empresa del minuto que uno saca factura”, explica el humorista.

  Luis Felipe Engdahl lo conoció de niño en el club de fútbol del Estadio Manquehue. Como buen sicólogo, siempre le aconsejó no marearse con el éxito y trabajar como en cualquier otra empresa, con contadores externos, abogados y gerentes. ¿Por qué no te haces cargo? le propuso un día Kramer. Desde el 2010 que Engdahl –a punto de terminar su MBA- dirige al equipo de 20 personas que trabaja en Kramer Producciones.
 
 Tener la casa ordenada: esa es la máxima de Kramer.
-Si uno tiene claro el tema de las platas, el arte funciona bien.
 
-¿Te metes en los números?
-Me meto poco, pero siempre estoy enterado de todo. Luis Felipe ve el orden de mi empresa y la tenemos bastante bien.

-¿Evalúan los proyectos como cualquier sociedad anónima?
-Por supuesto y en el camino hemos aprendido mucho: hacemos estudios y focus groups para analizar el producto que estamos entregando.

¿A cuánto la carcajada?
 La productora tiene su centro de operaciones en Providencia y trabaja en varias líneas de negocios. Una de ellas es la realización de shows en vivo. Son más de 50 las empresas que anualmente contratan al humorista para animar la fiesta de fin de año –cobra cerca de 10 millones de pesos por presentación-. Junto con ello han explorado una nueva modalidad: la coproducción de espectáculos a través de alianzas. Es el caso del montaje “Kramer on the moon”, que se ha presentado durante todo el año en los casinos Enjoy y en el Teatro Las Condes.

La segunda área es la televisión, formato en el que también ha adquirido más experiencia. Si antes Kramer participaba de invitado, en “Halcón y Camaleón” de TVN se convirtió en coanimador y de paso se involucró más en el contenido creativo del programa.  Sin embargo, en la empresa –que desde 2010 ha tenido un crecimiento de 15% anual- tomaron la opción de dosificar sus apariciones en programas de TV como parte de su estrategia comercial. “Podríamos haber hecho más shows de televisión y haber tenido buenas ganancias, pero optamos por lo contrario: no salir en programas para poder trabajar con tranquilidad”, explica Engdahl.

Uno de los negocios que más renta es la publicidad. Por lo mismo, sus ingresos por imitar a Rafael Araneda, el Mago Valdivia o Arturo Vidal para ABC Din. Esa es de las pocas cosas que el humorista no va a contar en su nuevo producto. Es que Kramer se subió al carro de los experienciólogos, esa casta de figuras que –llegado a cierto peak de sus carreras-, explota su propia historia para motivar. En primera persona, el joven cuenta en empresas lo difícil que ha sido triunfar, los riesgos que ha tomado –como presentarse en el Festival de Viña a los 25 años- y cómo ha enfrentado el éxito para no “marearse”.  
 

Grito y plata
“Eres rostro de una multitienda, haces shows en vivo, programas de televisión, estuviste en el Festival de Viña… ¿Para qué vas a hacer una película si lo tienes todo?” le preguntó el productor Sebastián Freund a Stefan Kramer. “Porque me gusta el riesgo”, respondió.

De cine sabía poco y nada. Siempre le interesaron los guiones, pero no tenía idea de cómo operaba la máquina para rodar una película. “En una primera instancia subestimé este proyecto. Pensé que iba a ser más sencillo, hacer un guión, grabar, editar y chao, pero resulta que uno tiene que convivir con un grupo de trabajo de 150 personas. Además, hay leyes laborales, horas de colación y si se atrasaba el plan de rodaje, significaba un costo altísimo”, cuenta.

Y como no le gustan las cosas a medias, se armó para su debut en el cine. Formó un equipo liderado por Lalo Prieto, quien se ha transformado en su coach y Sebastián Freund (ingeniero civil, ex productor ejecutivo del área de ficción de canal 13). “Aquí había una oportunidad entretenida de realizar la producción de la película siguiendo el estilo gringo, el cual se preocupa desde el contenido hasta la exhibición”, comenta Freund, codirector y productor de “Stefan v/s Kramer”, estrenada el pasado 2 de agosto.

La inversión de la película fue 1,6 millones de dólares. Y para financiarla recurrieron a una fórmula bastante utilizada en el mundo audiovisual: el placement. “Sumamos 19 marcas de todas las categorías –retail, telefonía, automóviles, comunicaciones, entretención, etc–. Esta es la película que ha convocado más marcas dentro de la cinematografía local. Las incorporamos en el desarrollo del guión para que el placement no fuera tan forzado”, explica Freund quien cree que la gracia de esta película está en la combinación de tres elementos: un talento extraordinario, una comedia y un distribuidor de la talla de Fox.

Y la verdad es que convencer a las empresas no fue tan difícil.

“Papurri estamos hasta el loli. La película va sí o sí”.

La frase es del Negro Piñera tratando de tranquilizar a Leonardo Farkas, Pablo Zalaquett y a su hermano Sebastián, quienes –todos en versión Kramer- están preocupados de la aparición de la cinta. Esa sola escena, que fue uno de los teasers que grabaron hace un año para presentar el proyecto, bastó para levantar capital. Recaudaron 650 millones de pesos entre las marcas, los que significaron el 70% del financiamiento de la película. El 30% restante lo puso Kramer de su propio bolsillo. Una decisión riesgosa teniendo en cuenta que, según los datos que manejan, las últimas películas del cine chileno no habían sobrepasado los 300 mil espectadores. Y con esos números la ecuación simplemente no funcionaba.

-¿Por qué no recurriste a inversionistas para financiar la película?
-Para mí lo principal es la calidad. Teníamos un guión de fierro, con una historia cercana, con humor y también con amor. Pedí millones de créditos y gastamos todos los ahorros porque estaba confiado en que la apuesta era excelente.

-Es arriesgado jugarse todo en una película ¿o no?
-Sí, es riesgoso. Independiente de que a la gente le guste o no la película, nadie que la vea puede decir que aquí no hubo trabajo. Se trabajó casi dos años y siempre pensamos en hacer un blockbuster, con la misma tecnología que usan en las películas gringas,

La inversión de la película fue de 1,6 millones de dólares. Kramer consiguió el 70% y el resto lo puso de su bolsillo.

con post producción en Nueva Zelanda (en los mismos estudios donde se trabajó “King Kong” o “El Señor de los Anillos”). Todo eso hace que un distribuidor de la talla de Fox diga: ah, ustedes están trabajando en serio.

Estrenaron en Antofagasta. Luego vino Concepción, Santiago y Viña. Un par de días y a armar maletas para exhibirla en Isla de Pascua. En la primera semana ya batió todos los récords de recaudación, con 520 mil espectadores, superando incluso a películas como Harry Potter o la Era del Hielo 4. No sólo eso: es sin duda el filme más visto en la historia de la industria chilena. “El cine de entretención es algo que se puede hacer en este país. La nuestra ha sido una apuesta súper buena, la gente hace filas, no quiere perderse la película lo que para nosotros es una satisfacción muy grande”, dice Kramer.

-¿“Stefan v/s Kramer” se puede distribuir en otros países?
-Dependiendo de cómo le vaya acá, Fox es el encargado de presentarla en Perú, Ecuador o Argentina. Para eso hay que generar otra campaña de promoción, porque la gente no me conoce allá y también seguramente hay que doblar en ciertos momentos la película.

-Claro, los personajes que imitas allá son desconocidos…
-Sí, pero hemos tenido la experiencia de extranjeros que han visto la película y se divierten de igual forma porque la historia es universal y además valoran que haya una persona que interpreta 19 personajes que tienen un desarrollo dramático.

-¿Qué piensas hacer ahora? ¿Dedicarte al cine?
-Me encantaría hacer otra película y ya estamos pensando con Sebastián y Lalo para ver cómo podemos seguir adelante. También estoy preparando un nuevo espectáculo que se va a llamar “Kramer candidato” porque ahora es época de elecciones. Un adelanto: se viene Carlos Larraín y Ricardo Lagos Weber.