Parecía que no se hubieran visto en meses. Instalados en el Parque Bicentenario a las 8 de la mañana de un caluroso miércoles, no paraban de conversar. Ni siquiera cuando la fotógrafa les pedía un poco de atención para sacarles las fotos. Y es que además de haber trabajado por años juntos (primero en Collahuasi […]

  • 8 abril, 2013
Keller y Hernández

Keller y Hernández

Parecía que no se hubieran visto en meses. Instalados en el Parque Bicentenario a las 8 de la mañana de un caluroso miércoles, no paraban de conversar. Ni siquiera cuando la fotógrafa les pedía un poco de atención para sacarles las fotos. Y es que además de haber trabajado por años juntos (primero en Collahuasi y luego en Codelco), Thomas Keller (presidente ejecutivo de Codelco) y Diego Hernández (presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals) son muy amigos.
Atrás parece haber quedado el conflicto en que Codelco se vio enfrascado a fines de 2011 con Anglo American por la venta del 24,5% de Los Bronces a Mitsubishi Corporation, impidiendo a Codelco ejercer su opción de compra por el 49% de la minera. Un escándalo que sacudió a la industria y que condujo a la renuncia de Diego Hernández al mando de la estatal por sus diferencias con el directorio, en particular con su presidente Gerardo Jofré. Un tema que para Hernández está más que superado y es parte del pasado. “No puedo opinar en este tema, no me corresponde por haber sido el antecesor de Thomas”, dice tajante.

Los dos ejecutivos hacen positivos balances del desempeño de sus empresas en 2012. Hernández comenta que aunque el brazo minero del grupo Luksic redujo su utilidad en 16,5%, producto del menor precio del cobre, alcanzó un récord de producción. Por el contrario, Codelco estuvo un poco por debajo de su meta de producción y aunque incrementó sus excedentes en 6,8% respecto de 2011, por primera vez registró pérdidas en una de sus principales operaciones, Chuquicamata. Keller explicó días después que esto se debió a impactos puntuales del bono entregado en la última negociación colectiva y a planes de egreso impulsados en esa centenaria división.

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Lo que nos convoca no es el día a día de estas empresas, sino los desafíos que enfrenta la industria. “Este momento es particularmente crucial porque las dificultades que enfrentamos son serias y se dan en una coyuntura relevante”, advierte Keller. Sin ir más lejos, los costos laborales y de energía literalmente se les escaparon de las manos, algo que de no cambiar podría matar a “la gallina de los huevos de cobre”, afirma. Y siguiendo con las analogías, preguntan cómo se va a titular esta entrevista. “¿Metales pesados?”, sugerimos. No, póngale sólo “Pesados”, bromea Hernández sin sospechar que le haríamos caso.

-¿Cuáles son las tareas más urgentes?

TK: A riesgo de quedarme corto, tenemos desafíos en lo que denominamos infraestructura legal, de permisos y regulatorias para las inversiones, porque como decía Diego hace unos meses, a lo mejor cada una de las instituciones funciona, pero no en conjunto. Claramente, por eso no estamos avanzando con los proyectos de la minería y de otras áreas que son necesarios para que la industria pueda seguir desarrollándose.

DH: Desde el punto de vista operacional, lo que más influye es el mayor precio de la energía y el alza de los costos laborales, que no ha ido acompañado de incrementos en la productividad. Esto sucede en el área de operaciones y fundamentalmente, en la construcción de nuevos proyectos. El desafío ahí es poder tener energía a costos normales y aumentar la productividad para compensar el aumento de gastos de mano de obra, que es inevitable. Los proyectos se han encarecido por sobre cualquier tipo de inflación y eso es algo que no pasó sólo en Chile, la diferencia es que acá la normalización se está demorando más que en otros países donde esos costos ya empezaron a disminuir.

Cambio de hábito

El 2013 es decisivo para la minería. “La postergación de inversiones tendrá un impacto en el futuro cercano”, enfatiza Keller, a lo que Hernández agrega: “necesitamos encontrar soluciones para algunos de estos problemas, porque sin corto plazo es imposible pensar en las próximas décadas”.

Sus dardos apuntan a una falta de definiciones del Estado, el cual “no ha sido capaz de adoptar una política energética de largo plazo. En su lugar tiene algo que no funciona, los actores involucrados en el tema –los gobiernos, el Congreso, el Poder Judicial y las empresas, entre otros– no han sido capaces de coordinarse, lo que se refleja en no poder romper el círculo vicioso y con ello no tener nuevos proyectos”, explica Hernández. Keller va incluso más profundo: “Seguimos en este círculo porque la autoridad dice tener un diseño de política energética –cuando en realidad lo que abunda son ideas–, mientras que en la práctica el parque generador no se expande y el precio de la energía sigue subiendo. Una política así no es funcional”.

Y como si fuera poco, pronostican que, tras un 2013 con precios similares a los de 2012 (3,6 dólares por libra), el panorama será distinto en 2014 y 2015. La entrada de nueva producción podría provocar un déficit que, sin ser tremendo, impactará la cotización. Algo que recién podría remontar el 2016.

-¿Y qué pasa con la responsabilidad de la industria que no mantuvo a raya sus costos, como hicieron previo a la recuperación del precio del cobre?

DH: El riesgo de este negocio está en los ciclos de los precios de los commodities y la base del éxito de la minería es estar preparados para afrontar períodos de precios bajos y cuando éstos suben, tener una producción lo más alta posible. Sucedió que el ciclo actual de cotizaciones altas ha sido más extenso de lo normal y eso, en alguna forma, nos hizo perder la disciplina de los períodos más difíciles. Además, se hicieron algunas malas inversiones, que no se justifican y que no se recuperarán.

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TK: Muchos de los factores que hicieron que el precio subiera también explican los mayores valores de los insumos que influyen en nuestra estructura de costos, o bien coincidieron con algunos de esos incrementos ya que el mercado del cobre no opera aislado del resto de la economía mundial.

-¿Se confiaron un poco?

DH: No, lo que pasa es que en un escenario de precios altos tienes que tratar de producir lo máximo posible porque ahí están los mayores retornos, pero eso tiene un límite y ya lo alcanzamos. Pese a que los márgenes aún son buenos, la incertidumbre sobre el mercado de commodities hace que los inversionistas y el mercado nos estén pidiendo mucha más disciplina. Es inevitable que retomemos las antiguas prácticas de austeridad y cuidemos más la caja.

-Con energía cara, ¿la opción es convertirse en generadores?

DH: El tema de los altos precios de la energía sólo afecta a Chile porque, desde mi punto de vista, la regulación y la forma en que funcionan las instituciones tiene a los generadores en una situación de semimonopolio regulatorio: vemos que no hay nuevos proyectos eléctricos y eso nos afecta porque no tenemos precios razonables para firmar contratos y perdemos márgenes que son nuestros. Una manera de romper con ese círculo vicioso es invertir en energía y en la industria hay varias iniciativas en análisis.

TK: A Codelco y otras empresas –como BHP– nos preocupa agregar competencia al sistema eléctrico chileno. De hecho, estamos promoviendo la construcción de centrales a gas natural licuado (GNL), pero no es algo tan fácil porque se necesita alcanzar escalas para acceder al combustible.

-¿Por qué la minería podría tener mejor suerte que las eléctricas si las trabas regulatorias son las mismas?

TK: No se trata de que sea más fácil o más difícil, sino que nosotros estamos mucho más interesados que los generadores en crear competencia en el sistema. Somos los más preocupados por tener este insumo a precios competitivos. Además, conocemos los tiempos de los proyectos y, por ende, podemos coordinar mejor el desarrollo de nueva generación de acuerdo con nuestras necesidades.

DH: Aquí se ha demonizado al carbón y por eso es mucho más difícil obtener permisos para esas plantas termoeléctricas…

TK: No estamos internalizando los costos que tiene esa decisión, porque hoy existen tecnologías de generación en base a carbón que tienen muy buenos índices de abatimiento de emisiones”, puntualiza.

-¿Convertirse en generadores eléctricos no implica cambiar el modelo tradicional de la minería?

DH: No queremos entrar en este negocio, pero no tenemos alternativa. Es un rubro muy intensivo en capital y significa agregar un eslabón a la cadena de valor del cobre, lo que implicaría disponer de menos recursos para producir mineral que también demanda grandes inversiones. Claro que esta es una coyuntura y si en el mediano-largo plazo el mercado cambia, siempre podremos salir del negocio eléctrico.

-¿Y tendrán la venia de los accionistas o del Estado –en el caso de Codelco– para desviarse de su negocio principal?

DH: En la medida en que esto le agrega valor al negocio minero y seguridad a las operaciones, sin duda que sí habrá disposición.

TK: Además, se pueden implementar modelos intermedios como tramitar y obtener las aprobaciones y luego poner los proyectos a disposición del mercado, para que terceros los desarrollen. Así se sortea la mayor barrera que impide que nuevas empresas entren al mercado eléctrico chileno.

El mea culpa

-¿Cómo se puede enfrentar el incremento del costo laboral?

DH: El país ha crecido y estamos cada vez más cerca del desarrollo, lo que significa, entre otras cosas, que más gente está mejorando sus ingresos y con ello sus expectativas. Esto ya se dio en los países desarrollados que lo enfrentaron mejorando la productividad vía automatización, con trabajo a distancia y otra serie de mecanismos, que aunque ya están disponibles en Chile no les hemos sacado todo el partido.

Por otro lado, la calidad de la formación académica de las nuevas generaciones en Chile, particularmente en la minería, es mucho más sólida que antes y es culpa nuestra que todavía no le estemos sacando todo el partido a esa mejor situación, pero cuando logremos hacerlo la manera de trabajar tendrá que ser distinta y la productividad aumentará.

TK: Hay una iniciativa a nivel del Consejo Minero para tener un rol más activo en la formación de los técnicos y profesionales que la industria necesitará en el futuro y no se trata de que vayamos a entrar en la “producción de educación”, sino que más bien vamos a informarle a las instituciones del ramo los perfiles y las capacidades de las personas que necesitamos.

-La estructura de la industria fue definida por el sector…

TK: Hay elementos de los costos estructurales que son inevitables, pero en otros ámbitos podemos mejorar para lograr, por ejemplo, aumentos de productividad de los terceros que nos prestan servicios. Para eso hay que cambiar la forma en que gestionamos sus contratos, para corregir situaciones que hemos detectado, como en la logística, que al estar en manos del mandante a veces afecta la productividad.

DH: Como clientes de estas empresas les impusimos un sistema de trabajo y les dejamos poco espacio para que puedan traer soluciones que sean más interesantes. Tenemos que abrirnos más a eso, porque el cluster es una realidad y tiene empresas que podrían entregar servicios más eficientes, pero que están limitadas por las reglas rígidas impuestas por nosotros mismos. •••

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Ruedas cuadradas: Andina y la internacionalización

“Los viejos están haciendo ruedas cuadradas”, suelen decir en el ambiente minero cuando decae la productividad de una faena. Una frase que bien podría aplicarse a la ampliación de Andina, el proyecto más ambicioso en la historia de Codelco –involucra a 12 comunas de las regiones V y Metropolitana– que enfrenta la oposición de alcaldes, parlamentarios y ambientalistas por intervenir 6 glaciares de roca. Un plan cuyo Estudio de Impacto Ambiental fue retirado por la misma minera en noviembre de 2011 y reingresado en enero pasado.

“Andina, al igual que todo proyecto grande e importante, atrae la atención de la opinión pública. Y estamos en condiciones de enfrentar la discusión ciudadana en forma muy transparente. La expansión ha sido planificada en forma muy responsable, desde el punto de vista de los impactos ambientales y la relación con las comunidades”, garantiza Keller.

El presidente ejecutivo de la estatal insiste en que “es un proyecto emblemático para Codelco porque es de los pocos que permiten expandir nuestra producción. Además, está en un distrito que seguramente es el más importante del mundo en términos de reservas de cobre y por eso tenemos la responsabilidad de desarrollarlo.

El problema es que nadie quiere tener una mina en el patio trasero de su casa…

-No tenemos ninguna ilusión de que este va a ser un proyecto fácil, pero estamos más que bien preparados para tener esa discusión. Ninguna comuna va a tener el proyecto en el backyard, hay varios kilómetros y varias montañas que los separan.

Hernández interviene y agrega que: “Parte del problema que debemos resolver es que no es posible que todos quieran desarrollo y consumir más energía, pero nadie quiera tener las plantas o las minas en su región”.

Y Keller remata: “Está claro que todo genera algún efecto, desde construir un edificio hasta instalar o ampliar un proyecto minero, y la discusión debe estar en que los impactos se inserten dentro de la normativa vigente y si no pueden ser mitigados, que haya compensaciones. Eso lo hacemos en Codelco y en general en toda la industria.

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El movido 2013

Keller y Hernández tienen claro que este año, por ser eleccionario, implicará “mucha discusión y poco avance” en torno a los requerimientos de la industria. Aun así para Codelco, “este tiempo será interesante para probar la operación del modelo de gobierno corporativo y ver si se logra desacoplar los tiempos políticos del país con la gestión de la empresa. Esto es vital cuando la compañía está ejecutando el plan de inversiones de largo plazo más importante de su historia.

-¿La tributación de la minería será tema en las campañas?

DH: La minería es la actividad que paga más impuestos en Chile, tenemos costos de construcción y operación más altos y estamos en un escenario que es más incierto, lo que hace difícil que una reforma tributaria puede enfocarse sólo en la minería. Ahora, si el tema se plantea, tiene que ser abordado con una visión general para todo el conjunto de la economía. No creo que la minería pueda aportar mucho más de lo que ya entrega sin que esto resulte perjudicial en el corto o en el largo plazo.

-¿Es posible que las movilizaciones anunciadas por trabajadores de Codelco se extiendan a otras empresas?

TK: Creo que esta efervescencia que estamos viendo, también en los puertos, tiene más que ver con los tiempos políticos que estamos enfrentando. En nuestro caso, tal como sucede en todas las empresas, constantemente estamos revisando y discutiendo temas con los trabajadores. No hay ninguna razón que justifique movilizaciones o una paralización en esta empresa o en el resto de la minería chilena.

-¿Cómo ven el clima social?

TK: Es clave definir si queremos que Chile siga creciendo en base a la minería pero me preocupa que en este tema tengan más voz aquellos que ya viven en países desarrollados, porque hay que entender que estos proyectos son los que van a mantener al país en la trayectoria de crecimiento que ha tenido en los últimos 20 años, porque la minería tiene mucho que ver en el nivel de desarrollo que tiene este país y es necesario cuidar no matar a la gallina de los huevos de cobre.