Siempre se ha dicho que los abogados tienen como un mundo distinto, que hablan de otra forma, que ya en la universidad son los únicos que se visten con traje y corbata y, algo muy característico, que se conocen y reconocen perfectamente entre ellos. También se les distingue por lo rápidos de mente, suspicaces, amigos del poder, retóricos, hábiles con el verbo como el mismísimo Demóstenes.

  • 25 junio, 2008

Siempre se ha dicho que los abogados tienen como un mundo distinto, que hablan de otra forma, que ya en la universidad son los únicos que se visten con traje y corbata y, algo muy característico, que se conocen y reconocen perfectamente entre ellos. También se les distingue por lo rápidos de mente, suspicaces, amigos del poder, retóricos, hábiles con el verbo como el mismísimo Demóstenes.

Parte de ese mundo es el que han querido representar las películas sobre juicios y asuntos legales. Con un derecho bastante distinto como es el norteamericano –y que a más de alguno lo hizo fantasear con la idea de ser jurado o abogado litigante– varias historias plasmadas en la pantalla grande han querido adentrarse en este mundo “jurídico”, que para muchos sigue siendo un misterio.

Hasta la reforma procesal penal, la realidad chilena no tenía casi ninguna coincidencia con los tribunales que se mostraban en las películas. La mayor parte de los trámites eran por escrito, sin la figura de los jurados –representados por simples ciudadanos a los que les llega la obligación de asistir a deliberar en un juicio– y tampoco se conocía mucho a ese infaltable público de las películas que repleta las salas, atentas a la declaración de un testigo o del propio acusado.

A pesar de las diferencias, que aún persisten, en la esencia lo que convoca espectadores cuando aparece una de estas películas es el juego de los argumentos, las mañas de los abogados o jueces y los recovecos del poder que se olfatean en los casos. Sí, porque el conflicto es consustancial al ser humano organizado en comunidades y, gracias a Dios para los abogados, son ellos los encargados de mediar o dar la estocada mortal que resuelva (por las buenas o las malas) esa disputa.


Doce hombres en pugna

(Twelve angry men)


Año: 1957, Estados Unidos.

Dirección: Sidney Lumet.

Actores:
Henry Fonda, E.G. Marshall, Jack Warden, Martin Balsam.

Reseña: se la ha catalogado como el drama judicial por excelencia, Doce Hombres en Pugna transcurre dentro de una asfixiante sala donde los miembros de un jurado deben resolver si condenan a muerte a un joven pandillero acusado de homicidio.

Juicio al film:
Jorge Carey, abogado socio de Carey & Cía., la eligió como una de las mejores películas judiciales: “un veredicto decretando la culpabilidad del acusado, algo que al comienzo de las deliberaciones del jurado parece evidente. Sólo un arquitecto, miembro del jurado, tiene dudas (Henry Fonda). Poco a poco va a convenciendo, uno a uno, al resto, hasta que logra persuadirlo de la inocencia del acusado, lo que al final queda como algo clarísimo. El proceso, la dialéctica y el resultado, son fascinantes”, dice.

Heredarás el viento
(Inherit the wind)


Año: 1960, Estados Unidos.

Dirección: Stanley Kramer.

Actores:
Spencer Tracy, Fredric March, Gene Kelly, Dick York.

Reseña:
el profesor Bertram T. Cates es arrestado por enseñar las teorías de la evolución de Darwin. El famoso abogado Henry Drummond lo defiende y el político fundamentalista Matthew Harrison Brady lo acusa. En la película se reproducen los conocidos debates de Clarence Darrow y William Jennings Bryan.

Juicio al film: para Carlos Olivos, uno de los socios del estudio Guerrero, Olivos, Novoa y Errázuriz, este film es un imperdible: “se recrea el famoso juicio Scopes que tuvo lugar en los años 20 en Tennessee, donde se discutió sobre la legalidad de enseñar en los colegios públicos las teorías de la evolución de Darwin. Es irónico que en la actualidad dichas teorías constituyan en Estados Unidos una verdad oficial, impidiéndose en los colegios públicos la enseñanza del creacionismo e, incluso, del llamado diseño inteligente”, destaca.

Matar un ruiseñor
(To kill a mockingbird)


Año: 1962, Estados Unidos.

Director:
Robert Mulligan.

Actores: John Megna, Gregory Peck, Franck Overton, Rosemary Murphy.

Reseña: basado en el libro del ganador del premio Pulitzer Harper Lee, este film está ambientado en Alabama en la época del racismo y la segregación. Atticus Finch, un abogado respetado por todos, acepta defender a un joven negro que es acusado de haber violado a una mujer blanca. Aunque las pruebas son débiles, la comunidad ya consideró culpable al sospechoso y condena al abogado por tomar su defensa.

Juicio al film: Carlos Olivos, nuevamente, elige una película de los años 60 como una de sus favoritas: “Gregory Peck encarna a un abogado en un pueblo sureño de Estados Unidos que pierde amistades y su posición social al defender a un hombre de color injustamente acusado de la violación de una mujer blanca. A la época de la filmación se producían en Estados Unidos violentos enfrentamientos en los estados sureños que se resistían a la igualdad de la gente de color y eso está muy bien reflejado en la película”.

Justicia para todos
(…And justice for all)



Año:
1979, Estados Unidos.

Dirección:
Norman Jewison.

Actores:
Al Pacino, Lee Strasberg, Jack Warden, John Forsythe.

Reseña:
Arthur Kirkland es un abogado que, aunque sabe que la justicia rara vez calza con los ideales, la paciencia se le acaba cuando se ve obligado a defender a un juez acusado de la violación de una joven. El sabe que es culpable, el punto es que el sistema está hecho para garantizar la impunidad del sujeto.

Juicio al film:
Juan Enrique Puga, abogado socio del estudio Puga Ortiz, seleccionó esta película como una de las mejores: “me parece una joya del cine de los 70, en la que un joven Al Pacino interpreta a un abogado que se enfrenta a una sensación de moralidad que lo embarga, complica y termina por vencer. Esto, tras asumir la defensa de un personaje acusado de violación pues, en medio del juicio, el protagonista decide denunciar a su cliente, ir en contra del sistema y honrar la ética por sobre todo. Muy recomendada para los estudiantes de Derecho”.

Fachada
(The Firm)


Año: 1993, Estados Unidos.

Dirección:
Sydney Pollack.

Actores:
Tom Cruise, Jeanne Tripplehorn, Gene Hackman, Holly Hunter.

Reseña: Mitch es el fiel representante de un joven recién graduado como abogado y que es codiciado por los grandes estudios. Un bufete en Memphis le hace una excelente oferta, que Mitch no duda en aceptar y, junto a su mujer Abby, se traslada de ciudad. Al poco tiempo, Mitch comienza a preocuparse por quiénes son los clientes de este estudio, y el FBI se le acerca para que los ayude, ya que hace tiempo que investigan las conexiones mafiosas de la firma y sus clientes.

Juicio al film: Rafael Covarrubias, socio del estudio Porzio, Ríos y Asociados, fue uno de los que eligieron esta película y explica por qué: “había leído el libro en la época que terminaba mis estudios de Derecho y fue mi primera aproximación al mundo de los grandes bufetes de abogados donde, muy al estilo de Estados Unidos, aparecían espectaculares oficinas, grandes operaciones financieras internacionales y viajes a paraísos fiscales y mucha acción (y ficción). Para mi gusto, la película enuncia un tema interesante y que corresponde al conflicto que se le produce a un abogado cuando debe elegir entre mantener el secreto profesional y/o cooperar con la justicia, pudiendo incluso perder su título al violar las normas éticas de la profesión. ¡Difícil desafío!”. También para Jorge Martin esta historia está entre sus favoritas: “me impresionó mucho, porque en esa época estaba por recibirme y empezar a trabajar, igual que el protagonista, y eran realidades en algo parecidas, pero a la vez tan lejanas. Alguna vez le hicimos una broma a un abogado joven haciéndole creer que había entrado a un lugar peor que The Firm”.

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Mi primo Vinny
(My cousin Vinny)


Año: 1992, Estados Unidos.

Dirección: Jonathan Lynn.

Actores:
Joe Pesci, Ralph Macchio, Marisa Tomei, Mitchell Whitfield.

Reseña:
dos jóvenes amigos comienzan un viaje a través de Estados Unidos hasta llegar a la Universidad de California. Al llegar a Alabama se detienen en una tienda a comprar, donde son detenidos, acusándoseles erróneamente de asesinato y robo. No teniendo suficiente dinero para pagar un abogado, deciden elegir para que los defienda al primo de uno de ellos que recién se recibió de abogado, Vinny. El problema es que hasta ahora Vinny ha sido irresponsable, mal alumno y no tiene
experiencia en juicios.

Juicio al film:
dos abogados socios de Claro & Cía., Rodrigo Ochagavía y Jorge Martin, eligieron esta película dentro de las mejores de esta categoría. El primero de ellos la seleccionó porque cree que el personaje Vinny, interpretado por Joe Pesci, retrata a muchos abogados chilenos; y Jorge Martin la nominó porque cree que hay que tomarse la vida y el trabajo con humor… y muchas veces los abogados no saben hacerlo.

Cuestión de honor
(A few good men)



Año:
1992, Estados Unidos.

Dirección:
Rob Reiner.

Actores:
Jack Nicholson, Tom Cruise, Demi Moore, Kevin Bacon.

Reseña:
un cabo de la marina estadounidense es asesinado. Dos marines son acusados del crimen y el joven abogado, el teniente Kaffee, que nunca ha litigado, debe defenderlos. En el juicio, este abogado deberá probar que los dos acusados actuaron bajo las órdenes directas del coronel al mando de la división, y para esto llevará al tribunal a las más altas autoridades navales.

Juicio al film:
Patricio Silva, socio del estudio Silva & Cía., y Carlos Olivos votaron por este film. Concordaron en que el mejor momento de la película es el interrogatorio de Kaffee al verdadero culpable, logrando que diga la verdad
de lo sucedido. Además, Olivos la eligió porque toca el conflicto entre cumplir órdenes y seguir los dictados de la conciencia.

Filadelfia
(Philadelphia)



Año:
1993, Estados Unidos.

Dirección:
Jonathan Demme.

Actores:
Tom Hanks, Denzel Washington, Roberta Maxwell, Antonio Banderas.

Reseña:
un joven y exitoso abogado, Andrew Beckett, es despedido del bufete en el que trabaja. La explicación que recibe es porque tuvo un mal desempeño, pero él, que siempre había trabajado muy bien, sabe que la razón real es porque está enfermo de Sida. Decidido a defenderse ante tal discriminación, decide presentar una demanda, pero ningún abogado se la quiere patrocinar, hasta que Joe Millar decide aceptar el desafío y en el proceso transformar él también su concepción de la
vida y la muerte.

Juicio al film:
esta fue otra de las películas que Jorge Carey seleccionó como una de las mejores películas legales. Su razón: “porque exhibe muy bien el proceso de preparación de un juicio duro, las tácticas, éticas y no éticas, de ambos lados y los dilemas morales de los protagonistas, aunque el desenlace es bastante obvio desde el comienzo. Es mejor la descripción
del proceso que la película misma”.

El abogado del diablo
(The devil’s advocate)



Año:
1997, Estados Unidos.

Dirección: Taylor Hackford.

Actores:
Keanu Reeves, Al Pacino, Charlize Theron, Jeffrey Jones.

Reseña: Kevin Lomax es un brillante y ambicioso abogado, que recibe una oferta tentadora de un prestigioso estudio de Nueva York, dirigido por el enigmático John Milton. Acepta la oferta, pero al tiempo las cosas no son lo que parecían. Milton sabe mucho más de él de lo que aparenta, el trabajo no es como cualquiera y salirse puede llevar directamente a la muerte…
o al infierno.

Juicio al film:
tres fueron los abogados que nombraron esta película: Rafael Covarrubias, Rodrigo Ochagavía y Jorge Martin. A Covarrubias le llama la atención, porque “siempre me he preguntado si el diablo realmente necesita un abogado o bien somos los abogados quienes necesitamos abogados para defendernos de él”. Ochagavía destaca cómo los abogados sucumben al exitismo, pero que “tenemos esperanza de redención”; y Martin la elige, sobre todo, por la brillante actuación de Al Pacino.

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Acción civil
(A civil action)



Año:
1998, Estados Unidos.

Director: Steven Zaillian.

Actores: John Travolta, Robert Duvall, Tony Shalhoub, William H. Macy.

Reseña:
Ocho familias de Wobum, Massachusetts, emprenden un proceso judicial contra dos poderosas empresas, a las que acusan de haber contaminado el agua del pueblo con residuos químicos que han causado la muerte por leucemia de sus hijos. Un abogado especializado en lesiones, Jan Schlichtmann, se hace cargo del complicado caso.

Juicio al film:
Felipe Cousiño, socio de Alessandri & Cía., reconoce que ha visto muchas películas de abogados, algunas muy buenas y entretenidas. Pero eligió Acción civil “porque cuenta la historia de un abogado que se ganala vida en juicios fáciles, no siempre por medios éticos. Cuando toma el caso de Wobum, se involucra de tal forma que no sólo va cambiando su forma de pensar y de actuar, sino que termina arruinado económicamente para costear él mismo los gastos del juicio, el primero
realmente complejo y difícil de su carrera. La recomiendo a todos los abogados, pero en especial a los estudiantes de Derecho. Plantea el dilema ético de cómo y hasta dónde comprometerse con la causa de un cliente”.

Erin Brockovich
(Erin Brockovich)


Año: 2000, Estados Unidos.

Dirección:
Steven Soderbergh.

Actores:
Julia Roberts, Albert Finney, Peter Coyote, Marg Helgenberger.

Reseña:
basada en hechos reales, esta película cuenta la historia de una mujer divorciada, de clase baja y madre de dos niños, que desesperada por un trabajo, convence a un abogado de darle un puesto como secretaria. Mientras realiza su función descubre por casualidad que se está encubriendo un caso de contaminación de aguas, que causa enfermedades
mortales en la comunidad.

Juicio al film:
tres fueron los abogados que destacaron esta película: Patricio Silva, Juan Enrique Puga y Rafael Covarrubias. Silva cuenta que la encontró excelente porque “se trata de un hecho real que demuestra cómo, a través de nuestra profesión, es posible terminar con los abusos de terceros y restablecer el orden”.A Puga, este film no sólo le gustó por contar un buen caso judicial, sino que además porque el director logró apegarse a la verdad de los hechos y centrarse en la trama y la personalidad de Erin Brockovich, que fue la responsable de lograr la protección para la comunidad. Para Covarrubias, “se demuestra que un trabajo acucioso, bien hecho y en el cual se le pone el alma, es exitoso y reconfortante, independiente de quién se tenga en frente. En esa película aparece un pequeño estudio de abogados frente a una gran empresa, sin perjuicio de lo cual, y como consecuencia de haber realizado un gran trabajo, sin dejar nada al azar, fueron capaces de vencer a quien parecía que no podría perder”.


Michael Clayton

(Michael Clayton)


Año: 2007, Estados Unidos.

Dirección:
Tony Gilroy.

Actores: George Clooney, Tom Wilkinson, Sydney Pollack, Tilda Swinton.

Reseña:
Una importante firma legal está metida en un gran problema: uno de sus mejores abogados ha tenido una crisis de conciencia y planea revelar todo lo que sabe sobre uno de los grandes clientes, una multinacional con mucho que esconder. La empresa, para evitar el escándalo está dispuesta a todo, pero confían en que el abogado Michael Clayton arreglará el asunto.

Juicio al film:
Para Juan Enrique Puga, esta es una película que merece ser mencionada: “es una mirada un tanto hollywoodense y algo sombría sobre el mundo de los abogados corporativos, donde la felicidad del cliente y el amor por el dinero lo son todo”.