HBO incursiona con éxito en el mundo de la fantasía. Más que hablar de magia y hechizos, Game of thrones cuenta historias de política, sangre y venganza. Por Federico Willoughby Olivos

  • 2 junio, 2011

 

HBO incursiona con éxito en el mundo de la fantasía. Más que hablar de magia y hechizos, Game of Thrones cuenta historias de política, sangre y venganza. Por Federico Willoughby Olivos

 

Game of Thrones es uno de los mejores estrenos de HBO de esta temporada. La serie está basada en los libros de George R. R. Martin, quien ganó en 1997 el premio Locus, uno de los galardones más importantes para obras fantásticas y de ciencia ficción. Y deja claro desde el minuto uno que estamos en otra esfera, en otra realidad.

La historia se sitúa en un mundo en el que existen siete reinos que conviven en un continente llamado Poniente, que es geográficamente similar a Europa, pero donde las estaciones duran décadas. Alejándose de cualquier idea preconcebida, lo que el espectador va a encontrar está lejos de hechizos, dragones, anillos mágicos y demases. Por el contrario, Game of Thrones es básicamente una detallada disección de la maquinaria del poder, en la cual la intriga, la política y los lazos familiares están al servicio de unos tipos con espadas, armaduras y escudos.

De hecho, probablemente esa fue la razón por la cual HBO se atrevió con un serie que parece totalmente fuera de su registro. Una advertencia: quien espere encontrar acá una continuación del Señor de los anillos mejor será que no prenda el televisor. En cierto sentido es una obra más cercana a la película 13 días, de Roger Donaldson (acerca de la crisis de los misiles en 1962), a la serie The Kennedys o incluso al documental Fog of war (sobre Robert McNamara y Vietnam).

Si bien la producción ocupa una narrativa coral donde los diferentes reinos comparten el protagonismo, el papel principal lo tiene la familia Stark; en especial Eddar, interpretado por Sean Bean (Boromir en El Señor de los anillos). Este personaje es llamado por el rey de Poniente, Robert Baratheon I, para que se convierta en su mano derecha, después de la extraña e inesperada muerte del anterior en el puesto.

El nombramiento obliga a Stark a trasladarse a la capital. Ahí, las conspiraciones están a la luz del día y tendrá que enfrentarse con las luchas soterradas de cada una de las casas y en especial con Los Lannister, la familia de la reina que quiere a toda costa hacerse del reino. Eso, sin contar que al otro lado del mar está Viserys Targaryen, el Rey Mendigo, cuyos antecesores fueron destronados hace 15 años y quien lucha por conseguir aliados que le permitan recuperar el poder.

Todo esto, acompañado del fin de un largo verano y la llegada de un invierno que va durar varios lustros. Así, las mentiras, intrigas de pasillo, encerronas políticas, asesinatos y complots son los verdaderos protagonistas de cada capítulo. No por nada, los productores vendieron la serie como “los Soprano de la Edad Media”.

 El adiós de Oprah
Con la audiencia más alta en 17 años, la dueña de la televisión en Estados Unidos, Oprah Winfrey, dijo adiós a su show después de 25 años en el aire. Y lo hizo en grande. Desde el United Center en Chicago, la mujer recibió la visita de Tom Hanks, Tom Cruise y su mujer, Diane Sawyer; Madonna, Will Smith, Beyoncé, Jamie Foxx y, en resumidas cuentas, cualquiera que sea alguien en el star system de Estados Unidos. Ojo, que Oprah se hará cargo de OWN (Oprah Winfrey Network), su propio conglomerado de medios, que partió a principios de año con resultados magros. Por ahora, Winfrey niega que trasladará su show a la nueva cadena; pero, claro, habrá que ver qué dicen sus preocupados socios.