Juan Sutil cumple dos meses a la cabeza de la CPC. Dice que, pese a las críticas iniciales por su nombramiento, en este tiempo ha sentido el apoyo transversal de empresarios y de representantes de la oposición. “Hay mucha gente que me ha felicitado, de lado y lado. A una persona le comenté: ‘mira curiosamente, como que ahora le gusto a todo el mundo’”, señala.
Fotos: Verónica Ortíz

  • 8 mayo, 2020

Juan Sutil Servoin (58) se sienta en una de las 12 sillas del salón principal de la CPC. Levanta sus anteojos de la mesa –“los mismos Salcobrand de siempre”, aclarará más adelante-, y, tras reflexionar sobre la positiva evaluación a su gestión, toma su iPhone. Y lee: “Mira, tengo un WhatsApp de alguien que me dice: ‘Oye yo pensé que tú erai un empresario más, que erai facho, ignorante, prepotente y mal educado. Y me he dado cuenta que no es así… Y que hay un camino de esperanza para el país al tenerte a ti manejando el bote’”. “El que escribe –señala– es alguien de centro izquierda, de un partido político y muy encumbrado”. Más adelante compartirá mensajes que ha recibido de compañeros de curso, periodistas y profesores que tuvo en el Verbo Divino. Y se emocionará.
El tono de su voz –tal como el significado de su apellido– es suave y su ritmo pausado. Diferente de lo que alguien que no conoce al timonel de la Confederación de la Producción y Comercio (CPC) podría pensar: el presidente de Empresas Sutil asumió el 12 de marzo y en menos de dos meses levantó un inédito fondo que ya supera los 90 mil millones de pesos, monitoreó dos embarques con ventiladores artificiales chinos y lanzó una segunda iniciativa que consiste en entregar cajas con alimentos a las 125 mil familias más vulnerables del país. “Energía me sobra”, reconoce mientras recibe el llamado de un asesor del presidente Sebastián Piñera para coordinar los respiradores que llegarían al día siguiente (viernes 1 de mayo) desde China. “Yo que soy piloto calculo que el avión va a llegar cerca de las dos de la tarde”, señala a Presidencia.
Son las 3:15 pm del jueves 30 de abril y pese a la agitada agenda de estos días –se levanta cerca de las 5:00 de la mañana y se duerme pasadas las 12 de la noche “coordinando compras con Lucho en China (Luis Schmidt, embajador de Chile en ese país)–, se da tiempo para responder preguntas y repasar episodios de su vida durante casi tres horas en su oficina en la blanca casona de Monseñor Sótero Sanz. El rato que se extiende la entrevista su celular suena: lo llama un conocido empresario para organizar un seminario con él de expositor. “Yo siempre he sido el mismo, lo que pasa es que antes no me conocían. Incluso, ahora soy mucho más Juan Sutil que antes”, explica. “Hay mucha gente que me ha escrito, de lado y lado. A una persona que me llamó le dije: ‘mira curiosamente, como que ahora le gusto a todo el mundo’”.
-¿Se lo propuso?
-No, se fue dando. Yo me preparé para otra cosa. Yo vine para acá porque sentía una responsabilidad empresarial, personal, familiar… cuando se nos empieza a craquelar nuestra relación social, se inician las demandas, muchas de ellas legítimas, pero que no se condicen con la violencia que vimos.
Cuenta que el 22 de octubre, a las 11:30 de la noche, mientras veía televisión, tomó la decisión. “Había personas que me habían dicho ‘Juan tú eres la persona adecuada para el momento’. Uno de ellos es Ricardo Ariztia. En julio fui a conversar con él a su campo en Naltahue, Talagante. Yo era el vicepresidente de la SNA y él, el presidente. Era común que nos reuniéramos los sábados am. Y ese día me dijo: ‘Te tocó’. Mi preferencia era más bien pasar. Pero al ver las imágenes el 22 de octubre, dije: ‘debo hacerlo’. Si creen que soy la persona, prefiero poner el pecho a las balas y salir a defender valores y principios que han logrado que este país avance. Por eso estoy aquí.

La choca

Antes de asumir en la CPC, Sutil estudió el caso de España. “Había que buscar una solución al conflicto social y tratar de hacerlo en términos positivos. Para ello analicé la transición del país europeo. Y cuando terminé de leer los ensayos y libros, principalmente los de Alfredo Grimaldos y de la Cierva, me di cuenta que nada de lo que decía la extrema izquierda, ni la derecha, había sucedido. Todo había sido más pacífico. Y dije, ‘bueno, tengo que converger en algo que sea positivo’”. Con esa tarea en mente inició su gestión.
Sabía, además, la importancia que tiene tender puentes. Así, las primeras horas como presidente de la CPC, el jueves 12 de marzo, se reunió con todos los gremios, con los emprendedores, la multigremial, Conapyme, la central de trabajadores. “Pero el martes la situación cambió. Partió la cuarentena y junto con ello, el problema que estamos viviendo. Lo primero fue organizar el fondo de emergencia, que lo describimos como SiEmpre, Solidaridad e Innovación Empresarial (lleva una chapita con ese logo en su chaqueta), porque a mi juicio los empresarios siempre hemos sido solidarios e innovadores”, apunta. Y agrega: “La misión en salud ya está casi cumplida. Ahora nos haremos cargo del momento más duro que deja la crisis: el problema de la alimentación producto de la cesantía. Queremos ayudar a esas familias a las que el gobierno no puede llegar oportunamente”.


-Varios dicen que su gestión ha sido una gran sorpresa.
-Mira, a veces cuando estás en estos procesos, la gente te trata de formatear. Y al principio como que sentí un poco ese tironeo, de que había que decir lo políticamente correcto, de que había que hablar en ciertos medios y no en otros…sin embargo, tomé la decisión de ser auténtico y decir las cosas como son. En general en toda mi trayectoria siempre he sido muy transparente, muy directo y trato de ser lo más claro posible. Muchas veces la gente te esquematiza, y si manifiestas una preferencia política que no es del gusto de una persona, caes mal. Había gente que tenía aprensiones de que yo no iba a poder conciliar. Y lo que se ha demostrado es que hemos logrado conciliarnos, hemos logrado unirnos desde el punto de vista empresarial y también hemos logrado unirnos como sociedad ante un problema como este y los empresarios hemos contribuido al tomar este rol que ha sido tan articulador y ha generado más unión que muchos otros sectores. La gente que no te conoce tiene percepciones, pero han ido cambiado. La gente ha cambiado su percepción de mí. “Este gayo no es tan duro, no es tan facho”, dicen. Siento que tengo un reconocimiento bien transversal. Y poca crítica.
-¿Qué pasó con el Juan Sutil, que decían que era facho?
-Yo creo que en este país uno de los errores más profundos que existen es esquematizar una persona o encasillarla en algo que no lo es. Eso le hace mal a la sociedad. Que a uno lo encasillen porque viene de un lugar ya sea rico o pobre, en ningún país de cierto gado de desarrollo en el mundo ocurre. La verdad, es que yo no he cambiado en nada. Al contrario, he sido mucho más Juan Sutil real hoy de lo que he sido siempre.
-¿Por qué dice eso?
-Si no les gusta es fácil, me pueden echar. Hay una cuestión que es muy importante decirla: yo esto no lo busqué, jamás lo soñé, yo estaba en lo mío y estaba feliz. Y bueno, me tocó. Veo que había una cuestión equivocada de lo políticamente correcto. De que no puedes manifestar que si vas a votar que sí o que no, que no puedes mrevelar tu preferencia política porque los gremios son independientes. Yo digo, si la gente es lo que es, que la gente también sepa lo que uno es, ¿cachai?
En medio de la conversación, Sutil hace una pausa. “Mira lo que me escriben (el mensaje es de un empresario, pero prefiere mantener el nombre en reserva)”: “Felicitaciones por la forma en que han manejado el fondo empresarial, la iniciativa apoyada y la comunicación del mismo. Creo que ha sido un aporte importante del empresario en tiempos difíciles”. Luego, lee otro, “de uno de los gayos más duros de la DC”: “Yo lo único que sabía de Sutil es que era un viejo que le sacó el auspicio a Chilevisión porque los encontró muy comunistas en la cobertura del estallido. O sea que era el típico empresario facho, chileno, ignorante, inculto, prepotente y egoísta. Otro huevón mala clase. Al leer su entrevista en Interferencia, me parece que hay esperanza en que sea un aporte al progreso del país y no una piedra en el zapato. Una buena noticia para un día como hoy”. Después de leer, concluye: “Se están abriendo puertas transversales”.
-¿El impasse con CNN está superado?
-Yo diría que la televisión en un momento dado fue sorprendida y se manejó mal. A mi juicio se excedieron, especialmente CNN y se desinformó. Y tengo todo el derecho como empresario, como persona, a decir lo que no me representa.
-Y se le criticó por su opción de “rechazo”.
-Muchas veces se informa la mitad. Eso es muy malo y grave para el periodismo. Yo fundamenté por qué rechazaba este proceso en un ambiente de violencia. Sin embargo, te extraen parte y te encapsulan.
-¿Está a favor de la postergación del plebiscito?
-Yo creo que es urgente entrar ya en la discusión de los contenidos: salud, educación, propiedad privada, entre otros. Para mí es una circunstancia (el plebiscito). Yo creo que nosotros no podemos vivir como sociedad permanentemente, poniendo en discusión la legitimidad de la Constitución.
Otra pausa. Y lee el mensaje que le escribió a principios de abril una ex profesora jefa. “Me lleno de orgullo de verte en la televisión, donde tú te has desempeñado con tanta soltura, facilidad de palabra y con respuestas todas inteligentes y asertivas. Mi naturaleza me impidió tener hijos, y pienso que todas las mamás hubieran querido tener un hijo como tú (se detiene emocionado)…” Y retoma: “Amante de la justicia, con actitud de servicio a los más necesitados, empático, respetuoso”.Se saca los anteojos, con sus nudillos seca sus ojos, y explica conmovido: “Fui presidente de curso casi toda mi vida y fui presidente de Acción Social, que en el Verbo Divino es muy importante. Al final, ¿qué te quiero mostrar con esto? Que la trayectoria es real, entonces hasta el gayo de Interferencia respeta mi autenticidad. Y por eso me golpean poco.
-¿A qué lo atribuye?
-Yo me crié compartiendo la choca, como se dice en el campo, que es un tarro de Nescafé con un alambrito donde te echas el té y lo tomas, entre varios, en una conversación. Compartí la cuchara con muchos. Y eso es una realidad. Yo creo que es importante que se revele que el 99% somos reales y no esta cosa tan esquematizada de la camisa elegante, corbata Hermès, todo tan estudiado, la foto tan… varios caen en eso. Hay unos que se cambian los anteojos. Los míos los compro en la Salcobrand.
-Pero tiene un helicópteroo, le puede responder alguien.
-Pero es porque mi actividad está a lo largo de Chile, tengo 46 operaciones que tengo que visitar. En el momento del estallido social quise saber lo que pasaba y recorrí las empresas y conversé con la gente. Y ahora con el coronavirus hice lo mismo. Y precisamente el helicóptero está ahí para ganarle horas al día. Eso no significa que una persona no pueda tener también uno por pasión. Si se ganó legítimamente la plata, está muy bien. Si se la ganó en forma deshonesta, no tiene derecho a tener nada.

Raíces políticas

Mientras se toma fotos para la entrevista, ríe. Y advierte: “No se me van a ver los dientes, porque los tengo separados, y de chico aprendí a no mostrarlos”. “Todos mis nietos nacieron con dientes separados como yo”.
Juan Sutil es el quinto hijo de los siete que tuvo Juan Sutil y Josefina Servoin. Está casado con María Isabel Condon, con quien tiene cuatro hijos. Su primera empresa, Sutil y Zañartu, la fundó en 1982, en plena crisis económica, cuando tenía 20 años. “Yo era empleado y abrí mi primera oficina cuando los bancos fueron intervenidos. Nos dedicamos al corretaje y a la compra y venta de fruta y cereales”, recuerda.
Hoy, Empresas Sutil, es uno de los principales grupos agroindustriales del país, holding del cual dependen otras siete compañías: Viña Sutil, Abrantes, Coagra, Frutícola Olmué, Banagro, Pacific Nut y Sutil y Compañía. En total, ahí trabajan cerca de mil empleados.
-Usted no terminó la universidad. ¿Le ha afectado?
-Estudié Administración de Empresas vespertino, de 7 a 11 pm, en la IPB, que hoy día es la UDP. Era agotador, yo trabajaba mucho, y al final opté por trabajar. Ahora eso no significa que no me importen los estudios. Los empresarios, y especialmente yo, que no fui a la universidad, tengo doble responsabilidad de estar en permanente capacitación y actualización.
-¿Le hizo falta?
-Acuérdate que Bernardo (Larraín) dijo por ahí en una entrevista, a Sutil lo que le falta es quilla intelectual.
-¿Le afecta ese tipo de comentarios?
-No, yo creo fue un error, no me conocía. Si me hubiera conocido, tal vez hubiera dicho: “Es más letrado de lo que aparece ser.” Uno llega a lugares como este fruto del esfuerzo y de la capacitación que tú vas haciendo. No puedes hacer el papel de pelotudo en ningún lado, tienes que hacer las cosas realmente bien.
-¿Cómo es la relación con Bernardo Larraín?
-Es una relación buena que se está construyendo.
-¿Su plan en la CPC es que se revalore a los empresarios?
-Según las encuestas un 87% dice que cree en su empresa. Pero cuando le preguntan por los empresarios, la cuestión empieza a craquelar. Porque tenemos una historia con algunos casos que hicieron muchísimo daño, específicamente en colusión e información privilegiada. En total en Chile tenemos más de 1 millón de empresas y estamos hablando de cinco casos. Pero esto ha sido como parlante canuto. Es verdad, generó un daño muy grande y tenemos que hacernos cargo. Yo quiero construir para delante. Está quedando en evidencia la importancia de lo que es la empresa. Lo perjudicial que es parar el sistema, y estoy hablando desde una peluquería a empresas tan importantes como Latam. Si no hay una economía pujante, eso desaparece. Por eso es tan importante volver, con los cuidados y protocolos, pero volver.
-¿Se cuida usted?
-Sin extremada precaución. Y sin paralizarme. No estoy de acuerdo con eso. Desde el primer día dije que no. Ahora, por supuesto que voy a estar más allá de 1 metro 20 tuyo. Y si ando en la calle me pongo la mascarilla. Ahora, cuando ando en mi auto, no. No entiendo a los que andan con mascarilla manejando solos.
-¿Está preocupado?
-Por supuesto. En esta crisis el deber moral es proteger a las trabajadoras y trabajadores y a todos los que requieren nuestra ayuda, por eso estamos trabajando con 50 fundaciones como el Hogar de Cristo, la Fundación Las Rosas, los niños con piel de cristal, a los niños con cáncer les hemos puesto autos para los traslados, lo de la Teletón ya es conocido… y este es el trabajo que estamos realizando. Para eso hay que salir a la calle, escuchar y actuar. Eso soy yo, un hombre de acción. Mi ex socio, Víctor Moller siempre me dijo, “tú nunca le echas el poto a las moras”. Es la verdad.
-¿Los empresarios se pusieron más solidarios con esta crisis?
-No, siempre han sido. Sabes qué pasa, hoy día se están visualizando. Y se está mostrando cuán importante son respecto de lo que hacen con su comunidad, cuán importantes respecto a lo que se hacen con las personas, incluso dentro de la misma compañía. Y el fondo, que pretendía tener 50 mil millones de pesos, sigue creciendo. Yo creo que han sido extremadamente generosos todos. Además es un voto de confianza muy grande, porque es hacer un cheque, desprenderse y dejarme la responsabilidad a mí y al equipo, y por eso he formado grupos de trabajo: en los alimento está Sandro Solari que lo está liderando con Pato Donoso, peero me ayudan mucho el Teco (Sergio Cardone), Alfonso Gómez, Hernán Besomi, entre varios otros.
-Cuentan que usted llama por teléfono a los empresarios y les dice: “Me puse con tanto. Con cuánto te pones tú”. ¿Es real?
-Sí, a algunos se lo he dicho. Así como ha habido gente que he llamado, y me han dicho que no, que van a optar por otro camino. Mira, a los 58 años uno va generando un círculo de confianza. La gente sabe cómo actúo en las buenas y en las malas y por eso depositan la confianza en mí, porque saben que cumplo las reglas, que juego limpio y que soy transparente.
-¿Le interesa entrar al mundo político?
-No, esto es lo mío, el mundo empresarial. Este trabajo es lejos el más difícil de mi vida. Y me apasiona. Claramente hay una vocación que se lleva en la sangre. Mi prima Lucía Santa Cruz, de alguna manera también participa en la actividad pública, y mi primo Jorge Correa también. Lo heredamos de mi abuelo, quien fue alcalde de Conchalí y de Zapallar. Y mi padre siguió su camino en Zapallar. Claro que siempre recalcan mi conexión con Zapallar y todos olvidan Conchalí porque genera menos polémica. Es parte de los prejuicios que tenemos que ir resolviendo en el país.

El “reenganche”

-¿Qué opina del debate por el uso de la Ley de Protección del Empleo? El caso de Cencosud, tras la repartición de utilidades, ha sido criticado.
-Sobre Cencosud mi opinión es que quizás no es el momento, es inoportuno repartir dividendos, pero hay que considerar que los dueños del holding deben cumplir con responsabilidades financieras. Ahora, ¿es prudente? Pareciera que no. Pero en este debate hay que ser muy cuidadoso y veraz, porque hay voces que dicen que se acoge a la protección del empleo y usa recursos estatales. Eso es falso. La ley contempla un fondo con aportes del empresariado, y ese aporte se va juntando precisamente para el fondo de cesantía.
-Más allá de Cencosud, ¿cree que hay buen uso de la ley estos días por las empresas?
-Sí, mira lo que pasa con los malls cerrados. La crisis va a ser profundísima y lo más importante es que las personas no pierdan el vínculo laboral, porque cuando venga el reenganche, van a tener trabajo. Y para eso es la ley. El que es despedido en una crisis como esta, va a estar mucho tiempo sin trabajo, y eso es muy doloroso. ¿Por qué tomas un seguro para el auto? Lo tomas para estar protegida en caso de un accidente. Bueno hoy tenemos una pandemia, un tremendo accidente, y entendemos que esto es un beneficio para los trabajadores.
-¿Cuándo cree que habrá ese “reenganche” de la economía en Chile?
-Tuve la oportunidad de hablar con el presidente del equivalente a la CPC española y otros dirigentes industriales por video conferencia y en 120 días su economía se está empezando a andar. Si nuestro caso es similar al de ellos, debiéramos ver reactivación en agosto.
-¿Qué viene en la CPC cuando la crisis amaine?
-Trabajar en fortalecer la economía. Hay que pensar que en todas las billeteras tienen un limite, y la fiscal también, y necesita actividad empresarial que es la que genera los recursos al estado. Y es muy importante volver a reactivarnos con tranquilidad, porque no hay ningún espacio para manifestación de violencia. Por eso insisto, tenemos que entrar en los contenidos de fondo y tenemos que dar certeza, de lo contrario no va a haber inversión: los agrónomos necesitan certeza para cosechar, los arquitectos y constructores para construir, los cocineros para abrir un restaurant, los emprendedores para abrir sus pymes.
-¿Cómo será recordado Juan Sutil como presidente de la CPC?
-Como uno más.

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