Joshua Díaz López, 20 años.
Estudiante Terapia Ocupacional Universidad Mayor

  • 24 octubre, 2019

«La primera vez que lo hice fue el jueves 17 de octubre. El reloj marcaba entonces las 15:00 horas. Eso fue antes de que el ambiente se tornara violento, antes de ese viernes 18 de octubre –y mucho antes de que los militares salieran a la calle–, decidí junto a un grupo de compañeros no pagar el pasaje del metro.

Después quedó la cagada.

A la estación Vespucio Norte de la línea 2 –el ingreso más cercano a mi universidad– llegaron como de costumbre los buses de acercamiento otorgados por la casa de estudios. Nos movilizamos en el bus y nos pusimos de acuerdo. Algunos apoyaron y otros no. Las evasiones habían comenzado hace un par de días, pero nunca lo habíamos hablado en serio. ¿Por qué no nos unimos? Y así fue. Fue algo más bien espontáneo, en nuestro caso. Y fuimos pocos los que decidimos hacerlo. Unos 30 estudiantes como máximo.

Evadí en un principio por el alza de precios a los pasajes del metro. Digo en un principio porque no tenía mis ideas claras. Esa es la verdad. Me dejé llevar por la masa. Pero con el pasar de los días, mi opinión se fue fundando por el descontento en general. Durante 30 años ha habido abusos de poder y corrupción. Partí evadiendo para apoyar al resto, pero después pensé mejor las cosas, pude reflexionar y me sumé a las protestas activamente.

Tengo antepasados revolucionarios: mis abuelos maternos eran simpatizantes del Partido Comunista y eran contrarios a la dictadura. Siempre he sido muy apegado a ellos y he sentido ese peso social y político de Chile de una forma distinta.

Pero otra cosa muy distinta es destruir. Eso no, no.

Me afectan los desmanes acá en la universidad: este lado que rompieron es donde se hacen atenciones odontológicas gratuitas. El daño a la universidad y a la infraestructura misma es contra ellos mismos. Lo mismo con el metro, el daño es a esa obra, no estamos dañando a los empresarios. El vandalismo nos afecta a nosotros. Somos los más perjudicados. Lo sé. Pero eso no quita que se me quite el descontento que tengo aquí guardado”.

Limpiando el metro, la iniciativa de Isidora Padrón

«Llamé a una amiga y le propuse ir a limpiar estaciones de metro, recoger escombros. Me dijo que no, que era peligroso y me advirtió que nadie me iba a querer acompañar. No me di por vencida. Hice una convocatoria a través de mi Instagram. Me sorprendí porque rápidamente comencé a recibir mensajes. Eran tantos, que creé una cuenta en esa red social llamada “Reconstruyamos Chile”. Lee la nota aquí.