El socio mayoritario de Aurus habla y cuenta en detalle cómo se vivió puertas adentro el fraude de su ex gerente de inversiones, Mauricio Peña. En 2017, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) formuló cargos contra José Miguel Musalem y sus socios. Todos fueron multados en abril pasado. De la superintendencia dice tener la peor impresión.

  • 24 mayo, 2018
Foto: Verónica Ortíz

Han pasado casi 20 meses, pero José Miguel Musalem no se olvida del llamado telefónico que recibió a las 18:30 de ese martes 4 de octubre.

Desde su casa, el socio mayoritario de Aurus Capital S.A. Administradora General de Fondos (AGF) escuchó con detención lo que Raimundo Cerda, su socio, explicaba. “Me dijo que tenía que volver a la oficina. Que algo grave, muy grave, había pasado”, recuerda este empresario de ascendencia árabe y cuya ronca voz delata sus años de fumador.

Musalem subió al auto y manejó las cuatro cuadras que lo separan de la torre donde se ubica su despacho. En seis minutos llegó. “Trabajo en fondos de capital de riesgo y es inevitable que compañías mueran. Cada vez que me llaman pienso en eso”, explica el ingeniero civil de la Universidad de Chile.

Al ver a sus seis socios –Antonio Cruz, los hermanos Alejandro y Sergio Furman; el entonces gerente general, Juan Carlos Délano, Alex Seelenberger y Cerda– a puerta cerrada en la sala de reuniones, se dio cuenta de que se trataba de otra cosa. Y se preocupó. “Me dijeron: ‘Hay un problema de valorización en el fondo Insignia’”, relata.

El ex presidente del Hogar de Cristo explica que en Bloomberg existe una aplicación que permite hacer modelos de valorización y proyecciones y que Mauricio Peña (gerente de Inversiones de entonces) la utilizó fraudulentamente.

Llamaron al ejecutivo. Al llegar y enfrentar los papeles, reconoció la acusación: había manipulado la información de los fondos para simular buenos rendimientos y ocultar las pérdidas. Musalem lo increpó: “¿Por qué lo hiciste?”. Peña le respondió: “Me pilló la máquina”.

-No –le retrucó Musalem–, la máquina te pilló después. Te estoy preguntando por qué partiste.

Peña no contestó. “Sus ojos apuntaban al suelo, no nos miraba a la cara”, cuenta el empresario.

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Le preguntó cuál era el alcance del engaño. “Me dijo que eran esos dos papeles que sumaban 7 millones de dólares. Después nos dimos cuenta de que también estaba el fondo Global involucrado y que en total el daño era de 35 millones de dólares”, confiesa.
El ejecutivo firmó su carta de renuncia y salió del piso 8 del edificio de avenida La Dehesa. “Nadie lo insultó. Y él tampoco pidió perdón”, cuenta. Musalem nunca más lo volvió a ver. “Algunos socios lo han visto trotar, supe que tuvo su primer hijo, pero nada más”, relata.

Y agrega: “Ese día quedé devastado. Supe lo que se venía. Pensé en los aportantes, en mi familia, en los titulares”. Le pidió a Juan Carlos Délano, entonces gerente general, que contactara a Hernán Fontaine, abogado de la firma, para que redactara un oficio y se lo enviara a primera hora del día siguiente a la Superintendencia de Valores y Seguros (actual Comisión para el Mercado Financiero), encabezada entonces por Carlos Pavez, detallándole lo que había pasado. Eran las 8 de la noche. “Ahí se desencadenó el infierno. Y estoy siendo levemente metafórico”, confiesa.

Delincuentes

Musalem no lo veía venir. El viernes 11 de agosto de 2017, un periodista le preguntó su opinión sobre la reciente formulación de cargos que había emprendido la Superintendencia de Valores y Seguros en contra de Aurus. El empresario no sabía de qué le hablaban. Después del fin de semana largo del 15 de agosto, entendió. “El miércoles 16 llegué a la oficina y vi un sobre de Correos de Chile con el documento”, relata mientras se reclina en la silla y peina su pelo blanco con las dos manos.

El organismo regulador había presentado ocho cargos contra la administradora, su directorio y ex ejecutivos por faltas a la Ley de Mercado de Valores y Sociedades Anónimas, entre ellas, la entrega de información falsa. El documento de la SVS fue lapidario y determinó que los socios de la compañía habían avalado las certificaciones anuales sobre la idoneidad de los sistemas de riesgo y control interno entregadas por Aurus, agregando que, por ende, la firma había actuado “con malicia, esto es, sabiendo que las certificaciones que suscribieron o avalaron habrían sido falsas”. “¡Malicia!”, exclama Musalem.

Ese, asegura, fue el golpe más duro que ha enfrentado en este proceso. “La SVS señala que ‘si hubieran sido diligentes, lo hubieran descubierto antes’. La fundamentación es una broma. Nos acusa además de que estábamos al tanto. ‘Sabían porque no podían no saber’. Esto es lo que en lógica se llama falacia circular. Y se emplea para justificar cualquier idea preconcebida. Esto es un cargo que hace daño, un daño moral”, dice.

A fines de abril pasado, la Comisión para el Mercado Financiero (ex SVS y encabezada ahora por Joaquín Cortez) sancionó con multas a Aurus, a sus directores y ejecutivos. Peña fue quien recibió el castigo más duro –10.000 UF– por “acciones gravísimas”. Los directores Antonio Cruz, Alejandro Furman, Sergio Furman y José Miguel Musalem pagaron 1.000 UF en conjunto. El término “malicioso” desapareció y las infracciones bajaron de intensidad: se les castigó por errónea valorización de las inversiones y patrimonio de los fondos Global e Insignia.

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“Mucha gente me llamó contenta después del fallo, pero yo no estaba contento. Lo que me estaba diciendo la Comisión era que yo no era delincuente. Algo que yo he sabido toda mi vida. No me produce alegría que me lo digan. El fallo es injusto, debió existir cero sanción, una reparación por el daño y por la actitud que tuvo Pavez con nosotros: desde el primer día me sentí tratado como un delincuente. Me he relacionado durante 25 años con distintos superintendentes, y durante todo el proceso sentí nostalgia por la SVS de los Mattar, los Massarente, los López, los Yarur, los Clarke, los Larraín. Con ellos no había presunción de que eras delincuente. Había un interés genuino en la verdad y justicia”, dice. Y agrega: “Por eso estoy contento con el cambio de institucionalidad. Además hoy, la CMF tiene al fiscal Andrés Montes a cargo. Cuando leo sus oficios, y dejó de firmar Carlos Pavez, por primera vez siento que la persona que los escribe no piensa que soy un delincuente”.

-¿Va a apelar al fallo?

-No, prefiero cerrar el capítulo.

Zorba el Griego

“Desde el día uno quedamos claros que íbamos a enfrentar el problema y que no íbamos a quebrar a Aurus, la cual sí estaba quebrada. Y ahí empezamos a trabajar con los abogados (Alfredo Alcaíno) en una fórmula para pagar a los aportantes y la presentamos a la SVS”, explica.

-¿Cómo fue el sistema de pago?

-Le metimos plata a otra sociedad nuestra, que compró a los aportantes sus cuotas. Le pedimos al superintendente plazos para vender activos ordenadamente. Pero no nos dio tiempo. Vendimos nuestro negocio inmobiliario a precios entre 40% y 50% inferiores que los reales. El valor presente que le producía el fondo a la administradora era de 12 millones de dólares y lo liquidamos en tres días en 6,5 millones de dólares y con parte de la competencia tratando de impedirlo: lo querían para ellos. También vendimos Insignia y Global, pero a precios de mercado.

Musalem interrumpe la conversación con una pregunta: “¿Conoces la película Zorba el Griego?

Hace una pausa y retoma el relato: “Era de esperar que la competencia reaccionaría así. Sabían que estábamos apurados. Es como Zorba el Griego, todos esperando que muriera la Bubulina para robarle hasta el calzón. En fin, lo importante es que juntamos la plata y en abril de 2017 les pagamos a los más de 400 afectados. Hasta hoy, lo que escucho de ellos es agradecimiento y respeto. La solución que se dio, la permitieron y promovieron Aurus y los aportantes, sin ninguna demanda de por medio. Y se logró a pesar de la Súper.

-¿A pesar de la SVS?

-Ellos no facilitaron promover una solución de mercado. Fueron un obstáculo.

-¿Pidió ayuda a empresarios?

-No pedí, pero hubo personas tremendamente solidarias. Roberto Angelini y José Luis del Río me ofrecieron ayuda incondicional. ¿Qué necesitas? ¿Cómo te puedo ayudar? Estaban dispuestos a prestarme plata para pagar. Eso, de verdad, me impresionó. Pudimos solucionarlo entre los socios de Aurus, pero lo agradezco enormemente.
En paralelo se querellaron contra Peña por estafa. “Obvio que había que demandarlo considerando el daño que produjo”, indica. Musalem toma un trago de su café y retoma: “Lo que sentí, fue como que me hubiera traicionado un hijo. No hubo tanta rabia. Era mayor el dolor y la desilusión”.

-¿Cuánto pagó en total Peña?

-Accedimos a un juicio abreviado porque nos permitía terminar rápido. Así, de multa, Peña pagó 900 mil pesos y quedó con cinco años de libertad vigilada. Luego depositó 50 millones de pesos en el juzgado para contribuir a reducir el tamaño de los daños. Insignificante frente a la magnitud del problema.

-El resto lo pusieron ustedes…

-Pusimos 20 millones de dólares para pagar a los aportantes.

Los socios acordaron que lo que alguien no pudiera poner, lo completaba otro. Musalem, quien había hecho buenos negocios en el pasado, terminó costeando un tercio. “Se perdió toda la plata que habíamos invertido en Aurus porque la empresa quedó con patrimonio negativo. Súmale la pérdida de valor de las cuotas de los fondos afectados, el costo de la solución y el resto de los gastos… en total, esto me ha significado cerca de 8 millones de dólares. Es una brutalidad de plata”, confiesa.

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En Aurus tuvieron que achicarse. Despidieron a 33 de los 44 empleados y redujeron el espacio físico de la oficina de 650 m2 a un tercio. “Teníamos un equipo de primera, unido y contento. Los viernes cerrábamos a las 2 de la tarde y dábamos espacio para que cada uno emprendiera, desarrollara ideas y eventualmente se convirtiera en accionista. En la reunión en que explicamos los despidos y el fraude, una ejecutiva gritó: ‘¡Este conchesumadre me mató el sueño!’. Y tiene toda la razón”, confiesa.

Hoy, de los socios, solo trabajan en Aurus Musalem, como cabeza del grupo, Alex Seelenberger y Raimundo Cerda, quien asumió la gerencia general. El resto está repartido: Antonio Cruz y Juan Carlos Délano están en búsqueda de nuevos horizontes; Sergio Furman se fue a vivir a Estados Unidos donde levantó un negocio inmobiliario, mientras que su hermano Alejandro está dedicado a la fotografía. “Es un excelente artista. Viaja y recorre el mundo sacando fotos”.

El significado de la plata

-¿Cómo armó su patrimonio?

-Llevo 25 años exportando fruta. Me ha ido bien ahí y en mis distintos negocios financieros. Todo el patrimonio que tengo, es fruto de mi trabajo.

-¿Pecaron de ambiciosos en Aurus?

-Nunca.

-¿No es usted una persona que piensa en ganar y ganar plata?

-No, nunca. Las cuestiones se dan. No sé por qué se dan como se dan. Yo trato de hacer bien todo. Si hago la cama el domingo, la dejo bien estirada. Mi incentivo es saber que la hice bien. Y con la edad, la plata se piensa para los hijos.

-¿Tuvo que vender alguna propiedad? ¿Se tuvo que achicar en algo?

-No, nada. Soy suertudo en eso. Pero mis hijos perdieron parte importante de lo que mi señora y yo habíamos construido para su futuro.

-¿Cambió su relación con la plata? ¿Con el trabajo?

-El daño más profundo que me causó Mauricio es que me alteró la relación con el resto del mundo en términos de confianza. Me encuentro de repente con alguien muy cercano diciéndome algo, y quedo dubitativo. Pensando ¿será así? Ser desconfiado es un drama.
“Una cosa es cuando te pasan estas cosas a los 35. No es lo mismo que a los 67. Estaba en un momento muy feliz. Dedicándoles tiempo a otras cosas. Estoy empujando un tremendo proyecto para superar la pobreza, en conjunto con la UC y el Ministerio de Desarrollo Social. Pero después de esto, me vuelvo a dedicar en cuerpo y corazón a Aurus”, indica.

Y aclara: “A pesar de todo, no me quejo porque sería ofensivo con el pobre, el excluido, las personas vulnerables. Ellos tienen razones para quejarse todos los días. Este es el episodio más dañino para mí en muchos sentidos, pero no es lo más doloroso. Muy lejos de eso”, indica.

Su familia sabe de caídas. El empresario es nieto de inmigrantes palestinos y sirios. Sus abuelos, Plácido Musalem y María Saffie, llegaron desde Belén a fines del siglo XIX, cuando tenían 15 años. “Armaron su camino y eso es un modelo para la familia”. Se instalaron en Recoleta, donde crearon la cadena de Librerías Musalem. “Les fue muy bien y después muy mal”, indica.

Algo similar ocurrió con su padre, el abogado José Plácido Musalem Saffie (93). “Mi papá se dedicó a la política, era senador DC. Y el año 73, cuando cerró el Congreso, perdió su trabajo y su sueldo. No tenía más”, cuenta. Tocó la puerta de sus amigos –José Said, Carlos Abumohor, Miguel Hirmas y otros–, quienes le entregaron mercadería en consignación. “Y partió en bus al sur a vender. Yo tenía 22 años, él 49, y ese cuadro, de un ex senador vendiendo ropa, se me quedó grabado para siempre”, relata.

El ex parlamentario se reinventó: creó Empresas Géminis y luego ejerció como notario por años. “Mi mamá, Clemencia Sarquis (87), es sicóloga. A los 40 años, con cinco hijos, entró a estudiar a la Católica… En mi familia, la adversidad no nos doblega”, indica.

El puente y la complicidad de la SVS

-¿Hay mea culpa? ¿O cree que es 100% víctima de todo esto?

-A ver, soy víctima. Pero me siento responsable de haber tenido trabajando aquí a Mauricio. Nosotros en eso no tenemos a quién echarle la culpa. Somos responsables en el mismo sentido que lo es el ministro de Obras Públicas cuando manda a construir un puente, contrata a una firma y el puente se cae. El ministro no botó el puente…

-Pero tampoco estuvo encima para asegurar que no se cayera…

-Tuvimos tres controles externos que nos aseguraban que ese puente estaba firme.

-¿Cuáles?

-La misma SVS nos hizo una fiscalización a fines de 2015. Estuvo varios meses aquí y su fiscalización terminó en mayo de 2016. No hizo ningún reproche. Y en agosto de 2017 nos formuló los cargos postfraude. Y lo insólito es que ese documento se remonta a la fiscalización de 2016. ¿Por qué no dijo sus reparos cuando terminó la auditoría? O sea, la Súper fue cómplice nuestra en esto. Porque en 2016 dejó que siguiéramos incumpliendo. Pero aquello es ridículo. La única verdad es que no había nada para formular cargos. Yo tenía cerco eléctrico y alarma. Igual me entraron a robar, lo que para la SVS te hace negligente. Teníamos también informes de compañías auditoras y clasificadoras de riesgo que certificaban los sistemas de control de riesgo. Y además, teníamos contratado a quien se supone es el mejor administrator.

-Se refiere a CG Servicios Financieros, filial de Compass Group. Con ellos hoy están enfrentados en un arbitraje. ¿Llegarán a acuerdo?

-Tenemos un contrato en que CG se comprometía a darnos un determinado servicio, la valorización de instrumentos y, si había diferencias de interpretación, se recurría a arbitraje. Eso hicimos y el caso está en manos del árbitro.

-Ellos interpusieron una querella criminal que también habla de responsabilidad y malicia.

-Compass denunció a las personas naturales de Aurus, tal como lo hace alguien que va caminando por la calle y ve a un sujeto saltar la reja de una casa. Ellos suponen que nosotros cometimos delitos contra los aportantes y el mercado, por eso se querelló. Lo curioso es que lo hicieron durante el período de conciliación del arbitraje.
“Ha sido triste. Conozco hace muchos años a Pato Parodi (gerente general de Consorcio, firma que tiene un 15% de Compass). Y Jaime de la Barra (socio de Compass) es, o era, amigo de Antonio Cruz. Ellos tienen claro que no somos culpables de ningún delito, saben qué pasó, pero sintieron que tenían que demandarnos”, indica.

-¿Está preocupado?

-Si supiera que va a prevalecer la verdad, me importaría un huevo. Pero como eso no siempre pasa, es preocupante. Mis hijos están preocupados, mis papás también. Me preguntan si voy a caer preso.

-¿Qué les responde?

-Que no sé qué va a pasar.

-¿El mercado los castigó? ¿Sienten que la gente los miró como frescos o negligentes?

-Como delincuentes no, pero como negligentes sí. Y yo te insisto, la verdad no se construye. La verdad es. No actuamos con malicia ni fuimos negligentes.

-¿Qué va a pasar con Aurus? ¿Van a cambiar su nombre?

-No está claro. El corazón de Aurus hoy son los fondos de capital de riesgo. Raimundo administra un fondo, Víctor Aguilera otro, Alex Seelenberger otro y yo soy el viejo que les ayuda. Pronto vamos a tener un cuarto fondo, muy bueno, que será levantado prácticamente fuera de Chile. Los gringos le llaman industrial tech. Y estamos viendo varios negocios nuevos. Somos emprendedores, toleramos la frustración. Vamos a salir adelante.