El miércoles se cumplen los cinco años del brusco final de Michael Jackson. Y resulta pertinente que Jacksonismo (Caja Negra Editora) haya llegado a las librerías: una [tweetable]batería de 20 reflexiones sobre el fenómeno coordinada por el filósofo Mark Fisher.[/tweetable] Sus fans no admiten herejías y sospecho que rechazarán instintivamente esa portada sacada del vídeo […]

  • 28 junio, 2014

michael-jackson

El miércoles se cumplen los cinco años del brusco final de Michael Jackson. Y resulta pertinente que Jacksonismo (Caja Negra Editora) haya llegado a las librerías: una [tweetable]batería de 20 reflexiones sobre el fenómeno coordinada por el filósofo Mark Fisher.[/tweetable]

Sus fans no admiten herejías y sospecho que rechazarán instintivamente esa portada sacada del vídeo de Thriller, donde luce como un triste zombi jibarizado. El resto nos movemos entre la niebla generada por su desaparición. Recordarán la unanimidad mediática a la hora de celebrar su obra y la renuncia a plantear nuestra mínima responsabilidad por aquel descarrilamiento. También, un secreto alivio: ¿y si era el monstruo de nuestras pesadillas, ese pedófilo que se libra gracias a su artillería legal?

A corto plazo, no cabe esperar la aparición de biografías fiables: familiares y asociados andan peleando por los cachos de su herencia; los empleados siguen amordazados por cláusulas de confidencialidad. Y eso revaloriza proyectos como Jacksonismo. Aunque dudo de que los consumidores de ensayos musicales de alta gama tengan especial interés por Michael. El libro precisamente arremete contra el hipsterismo blanco a lo Greil Marcus, una patología bastante frecuente en este país.

Lee la noticia completa en El País