En medio de planes para salvar a Grecia, Portugal e Irlanda, se suma un nuevo país en riesgo al listado de la Unión Europea. Esta vez es el turno de Italia, un grande que luego de transparentar su situación económica, dejó en evidencia que precisa una intervención para evitar la crisis. Visite capital.cl y conozca los antecedentes que destaparon el conflicto, la realidad sobre la necesidad de un rescate y la dificultad del BCE para entregar una ayuda al país romano.

  • 16 noviembre, 2011

 

Una nueva luz roja se encendió en la comunidad europea, y a diferencia de lo que podría esperarse, esta vez es uno de los grandes el que se encuentra en problemas. Se trata de Italia, país que desde mediados de año había recibido llamados de atención por parte del Banco Central para que redujera sus gastos y evitara la crisis. Sin embargo, Silvio Berlusconi –ex primer ministro- al parecer hizo caso omiso a estas advertencias y no intervino hasta que la situación se hizo insostenible. Por María José Necochea

Crecimiento v/s Deuda pública

En la Comunidad Europea había conciencia de que Italia se encontraba en problemas, pero fue cuando Il Cavaliere perdió la votación parlamentaria para aprobar los presupuestos 2012 cuando se destapó la gravedad del asunto.

Además de quedar en evidencia la pérdida de la mayoría absoluta de Berlusconi en la Cámara de Diputados, salió a la luz la urgencia de aprobar los presupuestos del próximo año, ya que incluían un paquete de medidas, exigidos por la Unión Europea (UE), para evitar que Italia siguiese aumentando su deuda y poniendo en riesgo su economía y la confianza de los inversionistas.

Fue entonces cuando Silvio Berlusconi rompió el silencio anunciando que de aprobarse los presupuestos 2012, dejaría su cargo para dar paso a un nuevo gobierno.

El Parlamento comenzó las negociaciones para aprobar los proyectos que incluían la “maxienmienda”, la que contemplaba medidas como el ahorro del gasto público (60.000 millones de euros hasta 2014), una reforma al sistema de jubilaciones y subsidios, la privatización de empresas públicas y la simplificación de la administración fiscal. Además, exigía fijar medidas para estimular el empleo y el crecimiento económico, el que ha sido casi nulo en los últimos años.

Después de unos días de negociaciones se logró. Se despachó el proyecto y junto con eso se hizo efectiva la renuncia de Silvio Berlusconi, dando paso a un gobierno de transición técnico, dominado por Mario Monti.

Sin embargo, hay un problema que va más allá y es la desproporcionalidad existente entre el crecimiento del país y el enorme gasto fiscal, lo que llevó a Italia a endeudarse en más de un 120% sobre su PIB. La tendencia al gasto venía desde 2006 y fue este año cuando tocó techo y quedó en evidencia la crisis económica que ya se había desatado en otros estados de la UE.

¿A tiempo de salvarse?

La prima de riesgo –principal termómetro de la percepción de los mercados sobre las cuentas públicas- fue la que destapó la magnitud de la crisis italiana. Cuando nadie lo esperaba, el indicador, que mide el diferencial entre el rendimiento del bono nacional a diez años y el alemán del mismo plazo, sobrepasó la barrera de los 500. En dos días llegó a los 700 puntos básicos, superando ampliamente la barrera que en Grecia, Irlanda y Portugal debieron recurrir a un rescate por parte de la UE.

Ahora, si bien la prima de riesgo de Italia es ampliamente superior a los de estos tres países, economistas internacionales explican que existen algunas diferencias que eximen, por ahora, al estado romano de acudir inmediatamente a un rescate por parte del BCE y el FMI.

En primer lugar está el tamaño de la economía italiana, la que le permitiría aguantar mejor el encarecimiento de los costes de financiamiento, aunque no por mucho tiempo. Arma de doble filo, ya que por la misma razón -importante tamaño de su economía- su caída sería un golpe durísimo para la UE.

Por otro lado, hay un factor fundamental que permite a Italia seguir por las suyas. Se trata de la responsabilidad de los nacionales. A diferencia de Grecia, Portugal e Irlanda, los ciudadanos italianos siguen comprometidos con el pago de sus impuestos, lo que significa un importante aporte las arcas fiscales y además, si bien hay algunos sectores en paro, la mayoría ha mantenido sus empleos.

Sin embargo, expertos como el economista George Lever, afirman que Italia no está eximido del rescate, sino que más bien no se le ha dado la opción de recurrir a un salvataje. "Simplemente no existen los fondos disponibles del tamaño requerido para rescatarlo, de modo que por ahora definitivamente no es una opción", declara Lever. (ver recuadro)

El último factor, considerado como "alentador" para evitar que Italia caiga en la quiebra es el mencionado por la canciller alemana, Angela Merkel, quien planteó que Italia tenía la posibilidad de salvarse, a pesar del difícil momento por el que estaba pasando, si es que era capaz de “sacar adelante planes de ajuste y aclarar tema de liderazgo político”.

Éste podría solucionarse con la renuncia de Silvio Berlusconi y la designación del nuevo primer ministro, Mario Monti, quien liderará un gobierno “técnico de transición” encargado de sacar a Italia de la grave crisis económica.

Si bien no es seguro que Italia podrá salvarse de la quiebra y por consiguiente del rescate, al menos hay una opción, que ya incluye un nuevo gobierno acompañado de reformas económicas que alivianarán el gasto fiscal en los próximos años.

El futuro de Italia con Monti al mando

Economista y político italiano, sin militancia partidista. Ex comisario europeo de la Competencia y nuevo primer ministro italiano, encargado de la creación de un gobierno tecnócrata que implemente las reformas y medidas de austeridad exigidas por la Unión Europea, para revertir las crisis económica.

Tiene una tarea difícil y nadie sabe si lo logrará. Tanto Napolitano como otros dirigentes de la UE, y el mundo entero, confían en que un gobierno técnico dirigido por Monti sacará adelante a Italia.

Pero a pesar del optimismo de algunos, los mercados europeos no han respondido de igual manera. Desde que asumió estos han cerrado a la baja, mostrando cierta desconfianza ante la inmensa responsabilidad que tiene Monti. ¿La razón? George Lever explica que el actual Primer ministro y ministro de Economía "está técnicamente capacitado para dirigir la estrategia italiana, pero el componente político se ha vuelto tan crítico, que no se sabe si tendrá la capacidad de llevar adelante los planes".

Al menos por ahora Monti cuenta con el voto de confianza del Parlamento italiano, ya nombró a su gobierno de tecnócratas y tiene el apoyo de las demás autoridades de la Euro Zona. Pero habrá que darle tiempo al tiempo, para definir si tiene la capacidad de aplicar las reformas de austeridad, ordenar la economía italiana y sacar de la quiebra al país romano.

 

Las reformas que incluye el presupuesto 2012

Pensiones: La edad de jubilación, tanto para hombres como mujeres, se eleva hasta los 67 años a partir del año 2026.

Privatizaciones: El Estado venderá activos públicos durante tres años con el fin de captar un mínimo de 5.000 millones al año. Los ingresos derán usarse para reducir el endeudamiento del Estado o financiar proyectos de infraestructuras.

Liberalizaciones: En tres meses se liberalizará el sector público de suministro de agua; en seis, el de tratamiento de aguas residuales; en nueve, el transporte público, y en un año, las farmacias. Las barreras de entrada en algunos sectores profesionales como el de la abogacía serán rebajadas. De la misma forma, la regulación del sector de seguros y de los servicios públicos, como el del suministro del gas, será reducida.

Límite de deuda. Siguiendo la estela de España, se fijará el límite de deuda en una reforma constitucional prevista para junio de 2012.

Mercado laboral. Este mismo año se acometerán reformas para fomentar el empleo a tiempo parcial, juvenil y de áreas rurales. Se rebajará la protección por despido en los contratos indefinidos (previsto para mayo de 2012).

Funcionarios. Se reducirá el número de empleados públicos (una reforma prevista para finales de 2012), que podrán ser despedidos, y se flexibilizarán los horarios y las tareas a realizar. Todas las tareas públicas estarán sujetas a revisión sobre su correcto funcionamiento.

Sistema judicial. La duración de los casos civiles se recortará en un 20%. Se creará una base nacional de datos, que deberá estar lista para finales de abril.

Infraestructuras. El Gobierno elevará los gastos en infraestructuras en el sur de Italia para impulsar la región. Los empresarios tendrán incentivos fiscales.

Fuente: Cincodias.com

La realidad sobre un posible rescate

Si Italia no actúa rápido y reduce su gasto fiscal significativamente, para reducir los 1,9 billones de euros que tiene de deuda, la situación podría complicarse aún más. Si bien el rescate es una solución, no es tan evidente que sea una alternativa para el país romano.

En primer lugar podría recurrir a la compra de deuda en el mercado por parte del BCE, acotando así, el alza en la tasa de interés, pero éste no podría hacerle un préstamo para solventar su deuda, ya que no le está permitido hacerlo a Estados de la Euro Zona.

La alternativa sería recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI), sin embargo, éste no tiene los recursos necesarios para rescatar a Italia, ya que fue creado con un capital de 440.000 millones de euros, de los cuales ya ha prestado casi la mitad. De lo que queda, tiene que guardar obligatoriamente 140.000 millones para ir aumentando el fondo con el tiempo.

De esta manera, las opciones para generar un plan de salvataje italiano no son muchas, por lo que urge que se apliquen las medidas de autoridad de la Unión Europea.