No todo en el teatro musical es dramas y tragedia: El murciélago, la popular opereta de Johann Strauss hijo, regresa al Municipal. 

  • 16 noviembre, 2007

No todo en el teatro musical es dramas y tragedia: El murciélago, la popular opereta de Johann Strauss hijo, regresa al Municipal. Por Joel Poblete.

 

Si usted es de los que mantiene el prejuicio de que las obras creadas para el teatro musical son sólo un pretexto para dramones, tragedias y melodramáticas escenas de muerte, el regreso al Municipal, tras casi una década de ausencia, de El murciélago de Johann Strauss, debería ser un desmentido incuestionable. Es cierto que en estricto rigor la obra –cuyas funciones en el escenario santiaguino comienzan el sábado 24 de noviembre– no es una ópera, sino una opereta (de hecho, una de las representantes más populares de este género que floreció en Francia y Austria durante la segunda mitad del siglo XIX). Aunque en un principio los amantes de la ópera seria y el drama profundo miraron con desdén este título, no pasó demasiado tiempo antes de que el público y la crítica, e incluso músicos tan prestigiosos y aparentemente lejanos a la ligereza de este tipo de obras como Gustav Mahler, quedaran rendidos ante su contagioso despliegue de melodías.

 

El legendario compositor vienés se había hecho famoso gracias a sus valses y polkas, pero el teatro nunca fue su fuerte. A pesar de haber escrito 16 operetas, ninguna otra de sus piezas teatrales consiguió superar los extraordinarios logros de El murciélago: además de su deliciosa música, los enredos y confusiones en los que se ven envueltos elvividor Gabriel von Eisenstein y su esposa Rosalinde cuando éste decide ir a una fiesta antes de empezar a cumplir una sentencia de encarcelamiento, representan un espléndido retrato de una sociedad despreocupada y frívola que, sin saberlo, se estaba despidiendo de sus mejores días, para adentrarse en un futuro sombrío e incierto en la siguiente centuria, lo que no parece evidente en escena, donde todo es risas, complicidad y encanto.

 

Por todo eso nadie debería perderse la producción del Municipal, que estará dirigida en lo musical por Ivan Anguelov, con escenografía y vestuario de Germán Droghetti y el regreso de dos de los artistas que contribuyeron al grato recuerdo que dejó la última versión en 1998: Christian Boetsch, destacado barítono convertido en director de escena, y el comediante Coco Legrand, quien interpreta al carcelero Frosch, un hilarante rol hablado que aparece en el último acto.