Todavía quedan personas que se atreven con las puntocom. Esta vez, los osados son tres jóvenes de 26 años y otros tres inversionistas que decidieron participar de esta gran apuesta, que pretende conquistar al mundo desde Chile.

  • 21 septiembre, 2007

Todavía quedan personas que se atreven con las puntocom. Esta vez, los osados son tres jóvenes de 26 años y otros tres inversionistas que decidieron participar de esta gran apuesta, que pretende conquistar al mundo desde Chile.

 

Wenceslao Casares, el argentino genio que logró sellar la venta de su sitio Patagon prácticamente días antes de la gran debacle y creador de Guanaco Games, está de vuelta, aunque a medias. Claro, porque esta vez, su rol es de inversionista ángel en el emprendimiento de tres jóvenes que no superan los 26 años de edad, aventura en la que también participan Alejandro Simonetti (inmobiliaria Simonetti) y Cristián Morales (gerente de operaciones financieras de CMPC).

 

Se trata de Needish, la revolucionaria apuesta que pretende ayudar a cambiar el sentido filosófico con el cual opera internet. Derivada del verbo need en inglés, su traducción sería algo así como “necesitoso”. Y justamente, lo que pretende entregar son soluciones a las necesidades de los consumidores.

 

-Hoy, internet es un montón de información. Hay buscadores como Google que son una opción para ordenarla, pero es información que ya existe. Quien decida escribir sobre algo, debe esperar que alguien lo encuentre. Lo que Needish propone es que se cree la información que necesitas especialmente para ti –explica Oskar Hjertonsson, un sueco de 1,97 metros que está entre los fundadores de Needish y que no sabe explicar muy bien por qué prefiere despertar todos los días en Chile,

 

Bajo esa premisa, la idea entonces es entrar al sitio web, escribir un texto con lo que se busca y esperar una respuesta, eso sí, dentro de los prestadores de servicios que estén inscritos en Needish. Por ejemplo: “pyme busca seguro contra incendio” o “necesito profesor de piano a domicilio, en Las Condes, después de las seis de la tarde”. Una vez que el mail es enviado, entra al software ideado por Oskar junto al otro socio chileno, Daniel Undurraga, ingeniero de la Católica.

 

-No tiene sentido que el consumidor sea quien busque, vitrinée, llame y más encima pague. En el momento que exista una plataforma tecnológica que invierta eso, el mundo va a cambiar completamente –agrega Undurraga.

 

Para ser justos, se debe decir que este giro fue idea del tercer socio, un sueco de 25 años llamado Johan Ehn.

 

Para comprobar su funcionamiento, habrá que esperar un par de meses. Nada si se considera que en enero comenzaron a investigar la potencialidad de este negocio. Tras dos meses montaron la empresa. Antes de Navidad, el sitio estará operando en Chile. Y ya tienen contactados a los inversionistas que apoyarán su desembarco en Estados Unidos.

 

¿Estamos frente a los creadores del próximo YouTube? Oskar responde que “somos locos, pero somos humildes”. Saben que es una gran apuesta, pero si les va bien, les va a ir “muy bien”. Ojalá así sea.