Entre septiembre y abril se juega el mejor partido del año del happy hour: la cerveza helada, conversada, la instancia para compartir un rato, una perfecta excusa primavera verano.

  • 13 noviembre, 2008


Entre septiembre y abril se juega el mejor partido del año del happy hour: la cerveza helada, conversada, la instancia para compartir un rato, una perfecta excusa primavera verano.

Entre septiembre y abril se juega el mejor partido del año del happy hour: la cerveza helada, conversada, la instancia para compartir un rato, una perfecta excusa primavera verano. Por Mauricio Contreras.

Primera aclaración: el columnista cree que el gran trago de Chile es la cerveza, por sobre el pisco, el ron o la chicha. Bajo esa premisa, esta columna viene a defender la idea de los mejores momentos para destapar una.

No a la cerveza en frío: no soy el único que no toma cerveza entre mayo y agosto. Nada peor que una baja temperatura en invierno y matizada por la botella con un poco de hielo. Por eso la llegada de septiembre, las fondas y los primeros calores me recuerdan que se da inicio a la temporada oficial de cervezas.

En cualquier lugar: en la previa del asado, en la barra esperando a un amigo, en un cumpleaños, en vaso de plástico; en el happy tour en una terraza con los compañeros de trabajo. Es un trago móvil, rápido, bueno para el acompañamiento (sandwiches, hot dogs o un crudo) y puntapié inicial de la salida nocturna.

El ejemplo brasileño: pese a que mucha gente la discute, yo lo defiendo cada vez que puedo a Río de Janeiro. Una ciudad con playa, paseos peatonales, restoranes a la orilla del agua y cerveza a cada hora es una urbe cercana a la perfección. Mucho de lo bueno de Río tiene que ver con esa Antártica que sirven en un vaso de plumavit para conservar el frío, mientras te la tomas mirando a la gente en Copacabana.

La variedad, la clave: cervezas con espuma, suaves, negras, tenemos muchas marcas en Chile y podemos degustar a juicio del consumidor. Como un buen catador y explorador de quienes la están llevando, me quedo con Kross: esta cerveza de Curacaví es regular en todas sus líneas y ha ganado varios premios en el extranjero en los últimos dos años. Ahora, como celebración de su quinto aniversario, lanzaron 5, una ale fuerte madurada en roble (7, 2 grados de alcohol) y en una elegante botella de 750 cc. De lo mejor que se ha hecho por acá en materia de birra y recomendable
en un trescientos por ciento.

La cerveza sigue siendo un gran componente de la Buena Vida. Hasta el día de hoy, mis ex compañeros del Manquehue generación 91 me preguntan: “y, ¿cuando vamos a tomarnos una pilsen…? Cuando quieran, con las reglas de arriba ya descritas.