El organismo aplica sucesivas reducciones en la tasa de interés de referencia, pero la baja inflación le juega en contra e impide al mercado traspasar esas rebajas. Pocos objetan la diligencia que han mostrado los consejeros del Banco Central a la hora de tomar medidas para enfrentar de mejor forma el impacto de la crisis […]

  • 9 junio, 2009

El organismo aplica sucesivas reducciones en la tasa de interés de referencia, pero la baja inflación le juega en contra e impide al mercado traspasar esas rebajas.

Pocos objetan la diligencia que han mostrado los consejeros del Banco Central a la hora de tomar medidas para enfrentar
de mejor forma el impacto de la crisis económica internacional, en particular la opción de reducir la tasa de interés rectora y optar por una política monetaria expansiva.

Sin embargo, a nivel de mercado los resultados no son, necesariamente, los esperados. Ocurre que la baja inflación –así como la escasa perspectiva de presiones al alza en los precios- lleva a que el sistema muestre niveles de tasas que difieren con esa política expansiva y reactivadora.

Un ejemplo: la tasa de un depósito a plazo a un año en el mercado ronda la UF +3% y sólo a nivel interbancario el spread bordea los 2 puntos básicos. Así las cosas, la tasa de un crédito a una persona podría superar ampliamente el 5%, lo que tiene poco de reactivador.

Por lo mismo, los analistas dicen que al Central no le queda más alternativa que seguir recortando la tasa de referencia o esperar que vuelvan las presiones inflacionarias, controladas hasta ahora –entre otras razones- por el bajo nivel del dólar. Otra opción que ayudaría, explican los expertos, es reducir la oferta de papeles (no vendiendo o comprando en el mercado) o vendiendo papeles nominales. A nivel de mercado, las expectativas de inflación siguen muy bajas, en torno a 0,7% si se compara la tasa nominal y en UF de un depósito a un año y del 1,46% si se considera la transacción de UF a agosto de 2010.