Con el fin de Entourage termina toda una época para los personajes masculinos. La era de la adolescencia eterna llega a su fin. Por Federico Willoughby Olivos

  • 22 septiembre, 2011

Con el fin de Entourage termina toda una época para los personajes masculinos. La era de la adolescencia eterna llega a su fin. Por Federico Willoughby Olivos

Hace dos semanas concluyó una de las fiestas más largas en el universo HBO: Entourage llegó a su fin después de ocho más que dignas temporadas. Una serie de sólo 20 minutos por capítulo y pocos episodios al año terminó dejando una sensación de que podría haber seguido por mucho tiempo más. Pero, como todo en la vida, era necesario que terminara en algún momento, y ojalá arriba.

Los productores entendieron que ponerle un cierre a la adolescencia eterna de Vinnie, Turtle, Drama y el resto del grupo era necesario; sobre todo, para todos los que crecimos viéndolos conquistar el glorioso mundo de Hollywood y supimos entender que la fiesta se tenía que acabar, tal como a nosotros (los espectadores) nos pasó en estos ocho últimos años. La madurez, aun en la televisión, no es optativa.

Algo que no todos entienden. Tal como lo planteó Rob Shiffield en el número de verano de la Rolling Stone, MTV está errando el pronóstico con su programa estrella, Jersey Shore. Esta temporada, con los protagonistas instalados en Italia, ha sido un largo y dramático aprendizaje de lo mal que se puede envejecer cuando se insiste en forzar la juventud. El ejercicio de ver a “The situation” y sus amigos tratar de manejar su italiano es tan vergonzoso que quita cualquier sentido de placer culpable al programa. Es más, demuestra que, a la larga, son las mujeres de ese show las que mejor entienden dónde están paradas, coreografiando cada uno de sus desaguisados (todos relacionados con emborracharse sin ningún sentido de la vergüenza) sin la menor intención de presentar algo nuevo, como quien quiere simplemente llegar a final de mes para cobrar.

Y si ambos ejemplos no fueran suficientes, siempre están los mensajes que mandan las propias cadenas: en sus nuevas parrillas parecen estar determinadas a cultivar al público que veía Friends en los 90 y principios de la última década. Tipos que hoy ya son adultos, hace rato. En ese plano, Up all night, una propuesta de NBC protagonizada por Christina Applegate y Will Arnett, es una serie sobre crecer, enfocada en una pareja de padres que se enfrenta a la tarea de tener un niño de meses y mantener el equilibrio necesario. También aparece New girl, en la que Zooey Deschanel hace el papel de una despechada mujer que decide renovar su vida y madurar de una vez por todas.

Así, las refrescantes fiestas de Entourage dan paso a los dolores del crecimiento. Con personajes tal vez más dramáticos, pero no por eso menos graciosos.

El regreso de la caza vampiros
A diferencia de lo que pasaba en los 80 o 90, son pocos los actores que hoy le hagan asco a trabajar en televisión. Desde los más consagrados hasta los que simplemente no lograron mucho en la pantalla grande y vuelven a la televisión para tratar de que no los olviden, casi nadie le dice no a la pantalla chica. Dentro de este último grupo está Sarah Michell Gellar, la mujer que se hizo famosa como una caza vampiros y que dejó la televisión en pos de algo mejor que nunca llegó. Lo cierto es que vuelve con Ringer, donde se interpreta por dos, en una serie que trata de una melliza que reemplaza a la otra en su vida. Una idea que viene de la película de Bette Davis Dead Ringer, con idéntico argumento. Todavía no se estrena pero ya son varios los que aseguran que con Gellar, el éxito está asegurado. Veremos.