Hernán Felipe Errázuriz, ex Canciller de Pinochet y abogado socio del estudio Guerrero Olivos, es enfático para criticar la realidad migratoria en Chile. “Chile carece de políticas migratorias. Eso es más allá de una ley”, asegura. A su juicio, lo primero es definir si el país está abierto a las migraciones, algo que para él […]

  • 1 diciembre, 2016

ERRAZURIZ, HERNAN FELIPE VO 2015 (13)

Hernán Felipe Errázuriz, ex Canciller de Pinochet y abogado socio del estudio Guerrero Olivos, es enfático para criticar la realidad migratoria en Chile. “Chile carece de políticas migratorias. Eso es más allá de una ley”, asegura.

A su juicio, lo primero es definir si el país está abierto a las migraciones, algo que para él es indispensable, porque los migrantes antes que todo son personas que tienen derechos, que no se los puede discriminar y que son un aporte para el país.  “Hay que acordar las políticas migratorias y definir por ley, y no administrativamente como ocurre hoy. Las personas que intervienen en el proceso migratorio hoy definen arbitrariamente quién entra al país y quién no. ¡Eso no pasa en ninguna parte del mundo! En los distintos gobiernos por un simple decreto se concede amnistía para los inmigrantes ilegales. No hay un estatuto objetivo y legal sobre las migraciones, lo que tiene riesgos de arbitrariedad e incluso de corrupción”.

-¿Qué medidas concretas se debieran tomar?

-Hay que tener un servicio para las migraciones. Hay un porcentaje mayor de migrantes que de chilenos en pobreza extrema que debe ser atendido, sin discriminaciones. Hoy eso lo solucionan, y muy precariamente, algunas municipios. Pero no existen los medios para un programa nacional de asistencia para este segmento. Hay que tener también una política para refugiados. Hace más de un año propuse la acogida de refugiados de Siria. El gobierno estuvo de acuerdo, se comprometió a hacerlo y, sin embargo, no ha hecho nada. Ello porque no hay un servicio para migraciones que elabore un programa para que no se repita lo que ocurrió con otros refugiados que se dejaron abandonados. Pasó con los palestinos y los de Kosovo.

-Sebastián Piñera planteó que los delincuentes de origen extranjero que cometan delitos graves deberán ser expulsados. ¿Qué le parece una medida como esa?

-Ese también es un tema. Primero, deben ser delitos graves y no prestarse para arbitrariedades. Segundo, efectivamente hay que mejorar los procedimientos de expulsión: hoy es prácticamente imposible expulsar a algunos delincuentes internacionales y garantizar la seguridad de la población es obligación de cualquier gobierno. Se intentó con los condenados por delitos gravísimos de Colonia de Dignidad y ninguno pudo ser expulsado por fallos de la Corte que los favorecieron. Hay narcotraficantes que tampoco se les pudo expulsar por haberse casado con chilenas durante su prisión. Hay que tomar resguardos y reforzar los controles fronterizos. Hace poco más de un año se asesinaron Carabineros en la frontera de Arica. Nuestros dos vecinos son los principales productores de cocaína y fuente de narcotráfico. Y es sabido de los miles de migrantes ingresan por pasos no habilitados y no fiscalizados y que son objeto de trata de personas.

-Hay quienes sostienen que los migrantes son una carga para el Estado…

-Eso es falso. Hay estudios muy serios que dicen exactamente lo contrario. Son un aporte para la sociedad y para el desarrollo del país. Hay muchos mitos respecto de los migrantes y se desconoce que están por encima de la media nacional en salud y en educación. Soy partidario de la apertura a la migración, muy convencido. Hay que considerarlos personas antes que todo y luego como un aporte al desarrollo, demografía, relaciones internacionales, etc.

-¿Qué le parece que el tema se debata entre los candidatos? Ricardo Lagos dijo que no le gusta que estos temas sean usados en campañas presidenciales.

-En mi opinión recién se empieza una discusión. Es un debate ineludible, que se ha retrasado por más de una década y emerge de una realidad. Nos aproximamos a más de medio millón de migrantes. No es sorpresa que haya coincidido con el inicio de la campaña presidencial. Debió haber surgido mucho antes. Ahora, no debe utilizarse para campaña, ni con fines políticos y tampoco deben darse opiniones sin conocer el problema. Antes que despachar una ley debe haber un consenso en las políticas migratorias.