La cabeza de la ANFP detalla el itinerario que ha seguido en la construcción de una nueva industria del fútbol. Una que sea rentable y amigable con la familia.

 

  • 18 marzo, 2009

 

Escuche parte de la entrevista en nuestra sección Podcast.

 

La máxima autoridad del futbol nacional está trabajando para usted. Ad honorem, con los sábados incluidos y haciendo maravillas con un “austero” presupuesto que le negoció la administración anterior y que lo va a acompañar, si no es reelegido, hasta el 2010. ¿Está feliz? Claro. Tiene estadios nuevos, la selección va como avión y, si , queda mucho por hacer (incluyendo clasificar al Mundial). Por Federico Willoughby Olivos.

Un popular aforismo sostiene que cada país tiene el presidente que merece. Y en general la sentencia funciona bastante bien. O sea, cuesta imaginarse un presidente más argentino que lo que fue Carlos Saúl Menem, a alguien en el poder más venezolano que Hugo Chávez, o que Nicolas Sarkozy hubiera podido emerger de otro lugar del planeta que no hubiera sido Francia… y lo mismo va para unos cuantos mandatarios más. Pero también convengamos que históricamente la regla siempre ha partido y terminado en la arena de la política (nadie espera que el presidente de un sindicato o de un directorio sea la encarnación de su organización o empresa).

Pero como en toda regla, hay excepciones. Porque quizás el fútbol no es un país (aunque ganas y “habitantes” no le faltan), pero sí cumple con la mentada norma. Históricamente, los presidentes de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) sí han sido el reflejo del estado particular de su actividad y, justamente por eso, da una muy buena espina que el presidente actual de la organización sea Harold Mayne-Nicholls. Porque si uno puede encontrar al presidente del fútbol un sábado cualquiera, a las 9:30 de la mañana en su oficina en Quilín, con el celular en silencio (para no desconcentrarse) y navegando entre miles de informes que tapan su enorme escritorio de madera color marrón (y no planificando un suculento asado, por ejemplo), entonces la ANFP no puede estar en un mejor momento.

Además, valga la aclaración, Mayne-Nicholls trabaja ad honorem. Su cargo no tiene estipulado un sueldo (sus emolumentos vienen de su trabajo en FIFA, donde se desempeña desde 2001).

Usted por ahí puede pensar que Harold es, en el fondo, un trabajólico más. Y sí, puede serlo. Pero hay algo extra, algo que se puede desprender después de conversar un buen rato con él. Una suerte de urgencia. Pasa que Mayne-Nicholls (48), periodista con un diplomado en Administración de Empresas, cuyo primer acercamiento a la ANFP fue como jefe de prensa de la Copa América de 1991; que trabajó en la rama de fútbol de la Católica para después comenzar una meteórica carrera en la FIFA, vive hoy por hoy con una sensación de que hay un montón de cosas que hace rato ya deberían haber estado hechas. Por eso la urgencia, porque Mayne-Nicholls siente que tiene que ponerse al día, o mejor dicho, poner el fútbol al día.

“Cuando llegamos nos encontramos con una máquina que tenía un potencial increíble pero que estaba sometida a una inercia del no querer hacer, de no estar dispuesta a dar pasos. Eso se reflejaba en un movimiento mínimo, en muy poca creatividad. Había poco respeto hacia las normas y los procesos vigentes. Esto era peor que el servicio público (…) En sólo cambiar eso nos demoramos prácticamente un año. Por ejemplo a Chile le otorgaron la sede del Mundial Femenino Sub-20 en septiembre de 2006 y nosotros llegamos en enero de 2007. En esos cuatro meses, la administración anterior no hizo nada”, recuerda.

Logrado eso, comenzaron a dar pasos significativos, como lo fue la organización del Mundial Femenino Sub-20, que fue un éxito. Okey, en la cancha lo perdimos todo, pero efectivamente se jugó a estadios llenos y con una selección que se ganó el cariño total de la gente. De más está decir que parte de ese éxito pasa por haber logrado que el Ejecutivo se comprometiera con cuatro estadios de última generación. “Eso fue un hito muy importante, el lograr sensibilizar a la autoridad de que los recintos donde nosotros jugamos al fútbol no eran adecuados para el nivel de este país (…) Esos estadios eran una necesidad, no sólo para el fútbol, sino para el país. Un país que tiene este nivel de aeropuertos, de autopistas, de tecnología, de servicios en la banca”.

Y no era tan fácil de hacer, no sólo significaba un gasto de cerca de 100 millones de dólares sino que también era la más ambiciosa inversión en infraestructura deportiva de los últimos 40 años. “Nosotros, desde el día uno, asumimos dentro de nuestras obligaciones el entregarle al país obras de este tipo. Y ojo, no con nuestros recursos, porque no los tenemos. Por eso nos movimos en todos los frentes para poder conseguirlo. Desde la empresa privada hasta la presidenta. Y ella nos creyó, lo que es muy meritorio”.

-Pero, ¿no habrá tenido que ver con que la presidenta es mujer y bueno, el mundial era femenino?

-Yo creo que más que eso tuvo que ver con una visión de darse cuenta de que había algo concreto. Por lo demás, ha habido presidentes que iban todos los domingos a los partidos pero nunca hicieron nada por el Estadio Nacional.

-Ahora, igual hay que decir que en general hay una visión de que hacer nuevos estadios es perder la plata, total en cualquier momento llegan la Garra Blanca o Los de Abajo y los hacen papilla…

-Siempre estuvimos convencidos de que una vez entregados los estadios iba a disminuir el mal comportamiento. Yo estoy persuadido de que los nuevos estadios van a permitir que más gente vaya a alentar. Tontitos hay en todas partes, pero el grueso de la gente entiende el principio que hay detrás de un estadio nuevo y cómodo, en el sentido de que no los construyeron para que alguien los rompa.

El precio del caviar

El 16 de enero de 2006 fue un mal día para el fútbol chileno. Y no, no tuvo que ver con alguna derrota deportiva o con un particular mal comportamiento de algún miembro de la selección chilena. Mucho peor, ese día el ex presidente de la ANFP Reinaldo Sánchez, después de una maratónica reunión en la sede de Quilín, le adjudicó a Canal 13 los derechos de televisión, sponsors y estética de la selección chilena por el período 2006-2010. ¿El monto? Según declaró el propio Sánchez, y confirmó Mayne-Nicholls, fue de 16,7 millones de dólares, con lo que el entonces presidente Sánchez aseguró: “la ANFP garantiza que sus gastos de operación y proyectos de desarrollo para los próximos cinco años se encuentran completamente financiados, siempre que se mantenga una administración austera”.

Y no, el tema no tiene que ver con Canal 13, que efectivamente hizo la oferta más alta (se dice que 3,5 millones de dólares más que la segunda mejor propuesta). Sino que, a luces del actual presidente, con que la negociación fue pobre y limitó las posibilidades de conseguir importantes recursos para su administración.

“La gran desgracia con la que nos topamos cuando llegamos fue que los contratos por el periodo nuestro estaban firmados, los importantes. El contrato significa que todos los auspiciadores negocian directamente con Canal 13, de eso a nosotros no nos toca nada. Y lo peor no es que la administración anterior se gastara cerca del 25% del monto antes de irse, sino que no cobraron lo que vale la selección. Sí, 16 millones de dólares es una barbaridad de plata, pero actualmente la selección vale más de 30 millones de dólares. Además, si se me ocurre inventar la selección de fútbol playa, no puedo negociar la publicidad porque eso se ve con el 13… y eso está cerrado hasta 2010. ¿Hasta qué punto fue un buen negocio? Yo creo que fue un súper mal negocio”, se queja resignado Mayne-Nicholls.

Y claro que está resignado. Incluso frustrado. En parte, por los montos que simplemente no van a llegar y también por la forma en que pasó todo. La venta a futuro que hizo Sánchez representa todo lo que él no quiere para el fútbol (que, sin ir más lejos, es una práctica bien cercana al factoring que en su momento hizo quebrar a Universidad de Chile y Colo Colo).

Por eso, en su administración se juramentó no negociar ningún peso que no corresponda a su período. Y claro que ha tenido ofrecimientos: total, después de los buenos resultados, la selección vale plata. Buena plata. Pero él no lo va hacer. No lo va a hacer porque está convencido de que la única forma de que la ANFP deje de ser ese lugar de donde salen más escándalos que triunfos deportivos es transformando la organización en una empresa profesional, exitosa. Hacer de la ANFP un negocio que funcione, que dé créditos, que reparta utilidades a sus asociados y tenga bolsillos para apoyar a sus componentes.

Por algo eligió a Marcelo Bielsa como director técnico. El argentino junto a su equipo son la base del modelo de negocio que Mayne-Nicholls dibujó para la ANFP.

Porque este presidente cree firmemente en ese dicho argentino que dice “si tú quieres comer caviar, tienes que pagar”. O sea, no le importó pagar una importante suma por tener a Bielsa y su equipo técnico. Sabía que si la apuesta funcionaba, si Chile empezaba a figurar en el concierto internacional, si mejoraba los resultados, si terminaba con los escándalos, no pasaría tiempo antes de que empezaran a llegar invitaciones para jugar con selecciones de calidad y, en definitiva, lograría que la selección se valorizara. Porque es cierto que recién el 2010 va poder sentarse a negociar (él o quien esté en su puesto) pero quiere, para entonces, tener un producto premium y cobrar caro, como corresponde.

 

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“La selección ya está en el concierto internacional. No fue fácil, nos costó una barbaridad de plata, de energía, pero en dos años fuimos a los cinco continentes y actualmente todo el mundo habla de Chile. Además, pusimos como condiciones a nuestros planteles la disciplina y dejar el nombre de Chile muy en alto. Así las invitaciones al extranjero, que se habían acabado o disminuido, empezaron a volver. No las podemos aceptar todas, pero ya estamos ahí. Y también estamos trabajando fuerte con el fútbol femenino. Para el próximo año les tenemos organizado la Copa Bicentenario, a la que viene un equipo por continente: Australia, Japón, Dinamarca, Suiza, España, Canadá y Sudáfrica. A Estados Unidos no lo trajimos porque arrasa, nos gana muy fácil y eso es fome”, adelanta.

Y añade: “ahora, necesitamos que nuestros clubes nos den satisfacciones. Si nos va bien a nivel internacional con los clubes y con la selección, habremos dado un paso gigantesco. El mundo nos va estar mirando. Y no mirará lo bien mantenido que está este edificio, sino lo que pasa en el estadio”, reflexiona mientras apunta a las canchas del complejo de la ANFP en Quilín.

Los socios

Si uno no conoce a Harold Mayne-Nicholls, es muy probable que le dé la impresión de que es un tipo pesado. Pero también, y como me aclaró un ex compañero suyo en la universidad, “más que pesado, Harold es un tipo serio”. Una persona que le gusta informarse, opinar con fundamentos y ser profesional. O al menos, cuando lo hace desde su cargo de presidente de la ANFP. Y así quedó claro en la entrevista, donde además de manejar un sinfín de documentos, información y cifras fue firme en no confundir las cosas, ni siquiera los conceptos. “Los asistentes a los estadios no son clientes, son socios. Sería peyorativo tratarlos de clientes. Esa gente quiere disfrutar del estadio y nosotros tenemos que ser capaces de darles las condiciones para que lo disfruten. Y si no somos capaces de darles las condiciones, van a preferir otra actividad”, aclara Mayne-Nicholls en su tono serio-no-pesado.

-Y sus socios, ¿participan en algo más que ir a sentarse al estadio?

-Están en tres ámbitos más. El primero, que ya te nombré, es asistiendo al estadio; segundo, comprando el merchandising oficial que los clubes generan (camisetas, relojes, peluches, etc.) y también, que no es para nada menor, contratando el Canal del Fútbol (CDF). Y eso ahora es más importante que nunca porque es nuestro. En sólo dos años hemos crecido de 120 mil abonados premium a casi 400 mil.

Mejorar el servicio para la gente redunda en un mayor valor de nuestro campeonato y permite que más gente vaya a los estadios o quiera ver los partidos por el CDF. Todavía falta para que lleguemos a la altura de un campeonato para los italianos o para los ingleses, pero hay un cuarto ámbito en el cual nuestros socios van a ser claves.

-¿Y cuál sería ese?

-Ellos nos van a guiar en qué cosa tenemos que mejorar. En ponerle ojo a esto, esto o esto otro. Esta industria no puede crecer si no hay quien nos señale las cosas que podemos hacer mejor.

-¿Y ese feedback existe?

-Más que nunca, todo el rato en la web y los blogs. Pero ese no es el único feedback, reconoce, porque la Asociación se preocupó de buscar una opinión más profesional y por eso contrató a Adimark Gfk para que le hiciera un informe sobre la percepción que la gente tiene del fútbol nacional. El estudio, que se aplicó entre octubre y noviembre del año pasado en 8 ciudades de Chile y tomó como muestra a más de mil personas confirmó, afortunadamente para Mayne-Nicholls y su equipo, ciertas ideas:

-el 75% de las personas piensa que este proceso al mundial es mejor que el anterior.
-el 86% piensa que la selección va clasificar al mundial.
-el 84% piensa que Bielsa es la persona para dirigir la Selección.
-el mundial femenino como evento recibió notas de excelencia.

Ahora, tampoco es para cantar victoria:

-la evaluación del campeonato es bien baja (sólo 26,4% le puso una buena nota).
-la ANFP en sí es mal evaluada.
-la gente siente que falta seguridad en los estadios.
-no hay consenso sobre cuál es la verdadera función de la Asociación.

Y Harold lo sabe. Pero también tiene fe en lo que está haciendo, en su equipo y en que pueden llegar al próximo mundial a Sudáfrica. “En el fondo, nosotros somos una Pyme, no manejamos un presupuesto de más de 8 mil millones de pesos. Con 100 millones de ganancias estamos felices y lo cierto es que, en muchas empresas no me aguantarían esos números. Ir a un mundial no vale simplemente el dinero que te entrega FIFA por jugar. Vale miles de millones de pesos en cuanto a que valora tu selección, tu campeonato, pero además es tener un país feliz y a Chile en un lugar del que se habla durante 50 días. Lo que para la imagen país es invaluable. Ahora, si finalmente no clasificamos, evidentemente nos vamos a ir al extremo de que fue un fracaso, de que hay que renovar el fútbol chileno, de que hay que reestructurar, de que no importa que los futbolistas salgan de farra… pero esa posibilidad no nos desvía del camino. Los estadios están igual, el fútbol cadete está andando, el posicionamiento está igual”.

TIROS LIBRES

POLITICA:
nosotros, sea cual sea el gobierno, vamos a estar ahí. Nosotros trabajamos con los gobierno, no con las ideas políticas. No nos involucramos. Piñera me invitó a Tantauco pero no fui, no tengo nada que hacer ahí. Y no me interesa la política, no sirvo para depender de tantos factores para tomar decisiones.

CRISIS ECONOMICA:
no estamos ajenos. Teníamos lista la venta del nombre del campeonato en octubre, que iba a ser una fuente de ingreso importante, y se cayó. En el CDF, si aumenta el desempleo, está claro que van a bajar los suscriptores.

MUNDIALES: si nosotros clasificamos a Sudáfrica vamos a tener beneficios de todo tipo, sociales impresionantes, de integración nacional y económicos bastante fuertes. Yo lo único que lamento es que después de Francia no quedó nada, todo lo que pudo haber quedado, no quedó.

EL FUTBOLISTA CHILENO:
no nos podemos engañar: nuestro jugadores no vienen del Grange, del Nido de Águilas o del Cumbres. Si tuviéramos más recursos, capacitaríamos a los entrenadores en temas mentales y espirituales que son necesarios para el desarrollo de los niños y jóvenes. Pero no están. Esa es la tarea que viene. Capacitar mejor a nuestra mano de obra productiva para producir jugadores.

EL PERIODISMO DEPORTIVO: no ayuda. Yo tengo disputas permanentes. Hace unas semanas fijamos el precio de las entradas para Uruguay, que son exactamente el mismo precio que pusimos para los partidos de Colombia y Brasil, salvo en dos sectores. Y salieron editoriales en los medios quejándose, periodistas alegando. Y ni siquiera reportearon, ¡era el mismo precio! ¿El periodismo deportivo ayuda? Pocazo.

REELECCION: yo me entretengo en lo que hago. Es mi pasión, pero si sigo, depende de si los clubes creen en nosotros. Ahora si yo tengo que elegir, si yo por mí mismo tengo la potestad, yo sigo sin ningún problema.