¿Dinero fácil? Las inversiones alternativas son una buena opción para los adictos al riesgo. Generan buenos retornos y tienen más adrenalina. Eso sí hay que tener tiempo, dinero y, lo más importante, nervios de acero. Las inversiones alternativas están ganando terreno en el mundo. No es raro ver a los millonarios invirtiendo en arte, bosques, […]

  • 23 febrero, 2007

¿Dinero fácil?

Las inversiones alternativas son una buena opción para los adictos al riesgo. Generan buenos retornos y tienen más adrenalina. Eso sí hay que tener tiempo, dinero y, lo más importante, nervios de acero.

Las inversiones alternativas están ganando terreno en el mundo. No es raro ver a los millonarios invirtiendo en arte, bosques, islas solitarias e incluso agua, que en el último tiempo se ha transformado en un bien demasiado apreciado… tal vez porque el 40% de la población mundial no tiene acceso a ella.

Sin embargo, las inversiones alternativas tienen beneficios y costos. Si se trata de poner huevos en distintas canastas, ofrecen una diversificación casi infinita. Y en términos de rentabilidad, pueden ser sorprendentes, no obstante que la espera juega en contra de los impacientes. Se habla de plazos entre 5 y 10 años, dependiendo del sector. Y, bueno, también se habla de riesgos altos.

Por ejemplo, se sabe que transar arte no es fácil porque los parámetros de valorización no son tan simples y varían en el tiempo. Además, casi siempre comprar arte implica una fuerte inversión. Sin embargo, el arte ha sido una de las grandes inversiones alternativas de los últimos tiempos… y vaya que ha rentado. Por ejemplo, el índice elaborado por Jianping Mei y Michael Moses, profesores de la Universidad de Nueva York, demostró que en la última década el arte contemporáneo y el de post guerra han tenido un mejor desempeño que el índice S&P 500. Artistas de la talla de Andy Warhol se han valorizado en un 600% durante la última década.

A esto se suma el veredicto de la mayoría de los analistas, quienes insisten que los precios del arte –sobre todo del arte contemporáneo– seguirán en alza. Incluso en el último tiempo se amplió el circuito de compradores, los cuales hoy provienen de países como Rusia y China –dos potencias que recién están estrenando su nueva clase de millonarios en el mundo–, de hecho no es casualidad que las casas de subastas Sotheby’s y Christie’s inauguraran recientemente oficina en Hong Kong. Incluso , el año pasado Christie’s organizó su primera subasta en Dubai, recaudando más de 8,5 millones de dólares.

El agua, la lleva

Existen otras inversiones específicas que han ido ganando terreno. Por ejemplo, el agua. Los informes de la ONU estiman que para el 2050, cerca de 2 mil millones de personas sufrirán de sequía. Ese horizonte está induciendo a importantes compañías a tomar posiciones en agua. Y para qué hablar de la rentabilidad de las acciones de estas compañías en el mundo…de lujo. Según el World Water Index de Bloomberg –donde cotizan 11 empresas del sector– desde el año 2003 a la fecha se registró un rendimiento de 35%. En el intertanto las acciones de petróleo y de gas solo han rentado un 29%.

Para hacerse una idea de la dinámica de la inversión en agua, Albert Frere –uno de los hombres más ricos de Bélgica– ha invertido más de 2 mil millones de dólares en agua y energía a través de su porcentaje en Suez, una de las mayores empresas de agua del mundo.

Dentro de las inversiones menos alternativas está el oro, básicamente porque se puede decir que invertir en oro siempre ha sido muy seguro. Desde que el mundo es mundo, el oro ha sido uno de los pilares de la economía y de los sistemas bancarios. Pero lo interesante es que en los últimos meses el dorado metal ha experimentado una alta volatilidad. Es más. En los últimos años el oro está causando furor. A fines de la década de los 90 el precio del oro estaba en unos 250 dólares la onza y hoy casi roza los 650 dólares la onza. Incluso el 2005 promedió unos 450 dólares la onza.

Uno de los principales argumentos alcistas es la insuficiencia de proyectos auríferos nuevos. La demanda también aumentó gracias a países como China e India, este último se convirtió en el mayor consumidor del mundo.

Pero como no todo lo que brilla es oro, hay pesimistas que aseguran que este metal ha sido siempre una apuesta perdedora, y que solo hace seis años inició una carrera alcista, por eso es más seguro invertir en bonos y acciones que paguen dividendos. Analistas muy avezados, sin embargo, aseguran que el oro subirá incluso por encima de los cuatro dígitos y, aunque sea parte interesada, lo sostiene el Tocqueville Gold Fund. Habrá que ver.

{mospagebreak}Millonarios por un día

Como soñar no cuesta nada y la imaginación lo aguanta todo, Capital hace el ejercicio de indagar lo que harían personas que no necesariamente están vinculadas al mundo de los negocios con diez millones de dólares. La única restricción era no gastarlo en banalidades. Estas fueron sus ideas.

Definitivamente, invertiría en las cosas que me gustan e interesan: alta tecnología, turismo-aventura, arte e inversión social. Claro que eso no significa que no destine una pequeña porción de esos 10 millones de dólares a compañías chilenas sólidas de áreas tradicionales.

En tecnología invertiría en áreas emergentes de alto impacto: biotecnología e informática. En el primer rubro, pondría dinero en la chilena Diagnotec, especializada en diagnóstico molecular y control de enfermedades. En informática, me enfocaría en empresas que han hecho converger sus adelantos en tecnología y multimedia, como es el caso de Apple con el iPod e iPhone. Bueno, en el Nasdaq se transan también opciones muy rentables, como Google y Yahoo!

En turismo y aventura, cuyo crecimiento anual supera al del país, invertiría en acciones de Lan y en comprar territorios competitivos aptos para turismo aventura. Está demostrado que si estos son conservados correctamente, pueden aumentar su plusvalía en el corto plazo. Invertiría en lodges en la Patagonia, como el Lakutaia en isla Ambarino, y en terrenos. ¡Ah!, también invertiría en compañías como Antártica XXI, con sede en Punta Arenas.

En el área social invertiría en empresas como Recycla, que es líder en reciclaje de materiales de computación. También me parecen atractivas las compañías que operan en el área de la energía renovable y limpia (particularmente hidroeléctricas de tamaño mediano) y los emprendimientos orientados a la microempresa.

También invertiría en arte. A partir de la creatividad y el trabajo de excelencia de emprendedores y artistas chilenos, buscaría proyectos creativos y rentables.

Por último, confieso que mis ahorros previsionales están en el fondo A y que en materia de sustentabilidad estoy por invertir en Vertical S.A.

Al igual que en años anteriores, el 2007 invertiría mayoritariamente en Chile, especialmente en empresas ligadas a mi familia, que en su conjunto han demostrado ser una excelente inversión. Lo anterior, en ningún caso constituye un obstáculo para que, si se dan oportunidades interesantes, pueda invertir por ejemplo, en bienes raíces o en arte, que reconozco es un gusto que he heredado de mis padres. Finalmente, y al margen de la confianza que tengo en el 2007 –estoy seguro que será un buen año para Chile–, debo confesar que siempre estoy atento a lo que está ocurriendo en el resto de la región y estoy también abierto a la expansión de los negocios en que participo a otros mercados más desarrollados que el nuestro.

Daniel Daccarett

Gerente general y fundador de Globe

Diversificado

De partida, invertiría en negocios escalables y que se estén desarrollando en torno a lo que yo manejo. Por ejemplo, pondría dinero en una de las cuatro empresas que están trabajando en el MVNO (Operador de Celular Virtual).

Hace poco se liberó la venta de espectro, lo que evidentemente facilitará el desarrollo de este tipo de Telcos cuya característica es de precios bajos y liderazgo en costos.

También invertiría algo de dinero en investigar qué empresas chilenas están representando a compañías extranjeras que presten servicios o vendan productos relacionados a la industria de casinos. Se vienen grandes inversiones en torno a las nuevas concesiones, particularmente en aquellas que proveen de máquinas a cambio de un fijo mensual –más un variable por juego jugado–, y me gustaría estar ahí.

Otra porción de dinero la pondría en las licitaciones regionales de los terminales de buses urbanos e interurbanos, como el de Osorno.

En el sector salud, que me apasiona, invertiría en empresas que proveen de tecnología a clínicas, hospitales, consultorios y laboratorios, con un costo por examen. La tendencia va por el lado de lo variable y está demostrado que van a sobresalir aquellos que den el mejor servicio con la tecnología más moderna. También invertiría en alguna empresa local que haya desarrollado un software que integre la ficha médica (electrónica) con la parte administrativa, conformando una gran base de datos nacional.

En el ámbito de la tecnología, invertiría en empresas que implementen etiquetas RFID, de manera de facilitar los inventarios o el seguimiento de los productos en la línea de un retail, como lo está haciendo Wal-Mart.

Como soñar no cuesta nada, también invertiría en esa empresa que se adjudicó una serie de campings dentro de parques nacionales. Se trata de campings de última generación con estándares internacionales.

Asimismo, invertiría en empresas que presten servicios de post producción a la industria cinematográfica chilena, que estoy seguro se desarrollará fuertemente dentro de los próximos años. Y finalmente, apostaría fuerte en las empresas que están desarrollando cajeros corresponsales. Estoy seguro que, al igual que en Estados Unidos, esta industria va a tender a tercerizarse en Chile.

{mospagebreak}Jorge Rosenblut

Empresario y director de empresas

A recuperar colegios públicos

Suponiendo que es dinero de libre disponibilidad, sin lugar a dudas invitaría a otros empresarios e inversionistas a recuperar los colegios públicos en Chile, emulando soluciones que han encontrado otros en materia de excelencia, como el Instituto Nacional.

Acá en Estados Unidos existe un modelo que se llama Magnets Schools, en que a los colegios públicos se les aplican parámetros de gestión y enseñanza de alto nivel, con directores y jefes de área al estilo de una universidad. Los hay de distintas modalidades: especializados en artes y también en ciencias. Para entrar a ellos, las familias más modestas deben postular a sus hijos, lo que supone un esfuerzo previo de parte de cada núcleo.

Con 10 millones de dólares, nos alcanzaría para dos establecimientos. Detrás de ellos, igual que acá, debería haber una fundación de apoyo que se encargara de llevar el proyecto adelante. Con el tiempo, seguro que se unirían más empresarios. Al final, yo creo que llegó el momento de terminar con la retórica en la educación y tomar medidas. Hacer leyes para introducir un tratamiento tributario inteligente para la educación es una idea que hay que pensar.

Pablo Allard

Arquitecto. Jefe Proyecto Observatorio de Ciudades. Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos UC

Conservación y equidad

Como jefe del Proyecto Observatorio de Ciudades UC, mi actividad se centra en la generación de inteligencia territorial, o mejor dicho, en el análisis de información urbana multisectorial, cuya finalidad es orientar en la toma de decisiones del sector público y privado. En ese sentido, invertiría en suelos, infraestructura e innovación para la equidad y conservación.

Seis millones los destinaría a la crea ción de un fondo de inversión inmobiliaria que tome posiciones en terrenos donde he detectado un alto potencial de valorización en el mediano plazo. Estos terrenos varían desde áreas de expansión urbana, es decir, zonas urbanas en deterioro que se verán beneficiadas por nuevas inversiones en infraestructura y conectividad, así como algunas oportunidades de segunda vivienda.

Los cuatro millones restantes los invertiría en partes iguales de la siguiente manera: (1) Aprovecharía de financiar proyectos en el área infraestructura y concesiones que estamos desarrollando con mis socios de Nueva Vía S.A. (2) Aumentaría mi participación en Elemental S.A., un “doing tank” vinculado a la UC y Copec, del cual soy socio fundador, que está explorando soluciones reales para las preguntas más difíciles en áreas de vivienda, ciudad y territorio. (3) Invertiría en un innovador proyecto de conservación que unos amigos norteamericanos están desarrollando en la X región, y obviamente, me guardaría el último millón para gastos reservados.

Fernando Chomalí

Obispo Auxiliar de Santiago

Rescate y dignificación

Si me llegaran 10 millones de dólares haría lo siguiente:

-Tres millones los destinaría a fortalecer los colegios del Arzobispado que se encuentran en las zonas más pobres de Santiago y, si me sobra, crearía otros tantos.

-Con otros dos millones crearía un programa de becas universitarias para los alumnos de los colegios más pobres de la ciudad. Muchos de ellos tienen excelentes cualidades humanas, que no se ven reflejadas en los resultados de la PSU. Estoy seguro que con un poco de apoyo serían estupendos profesionales. La paz se construye con más justicia social y ello pasa por la equidad en el acceso a la educación.

-Dos millones de dólares los invertiría en lograr que sacerdotes y religiosas, especialmente los que atienden los sectores más vulnerables de la ciudad, tengan condiciones de vida más humanas y mayores recursos para ayudar a las personas más vulnerables. Ellos realizan múltiples actividades, muchas de ellas de manera anónima y a veces en forma heroica (comedores abiertos, jardines infantiles, clubes de ancianos, sistemas de ayudas comunitarias, etc.).

-Otros dos millones los destinaría a la construcción de templos y capillas en las nuevas urbanizaciones de la ciudad. La parroquia es un lugar de encuentro y de formación extraordinaria, que hay que potenciar en una sociedad que nos lleva cada vez más al individualismo.

-El millón restante lo dejaría para que los sacerdotes de mayor edad de todo el país tengan una vejez digna y dispongan de condiciones de vida más humanas en la última etapa de su vida. Es muy triste ver que tantos sacerdotes, que han dado toda su vida al servicio de los demás, no disponen de lo mínimo para vivir dignamente.

Los católicos que nos hemos visto beneficiados por estas personas debiésemos ser más solidarios.

{mospagebreak}Transantiago, Transchile, Transprogreso…

Puede ser aventurado escribir del Transantiago a solo dos días del inicio de su marcha blanca, cuando todavía hay muchas dudas respecto de cómo va a funcionar. Dudas respecto de cuál será el epílogo de la conducta ciudadana, de la tecnología y coordinación de las empresas involucradas.

Chile es un país audaz. Desde su origen, ha sido una tierra que cautivó a los espíritus más audaces de la Creación. A quienes hayan leído en estas vacaciones la última novela y best seller de Isabel Allende Inés del alma mía, no les puede caber duda que nuestros orígenes se forjaron en la adversidad. La lejanía, la distancia de los centros civilizados, el carácter indómito del pueblo mapuche, la audacia y ambición de los conquistadores españoles, tuvieron desde el inicio una disposición a lograr metas audaces, a soñar con lo imposible y luchar hasta el fin por lograrlo. Sumas y restas, hoy podemos decir que, hasta aquí, Chile ha logrado avanzar y destacarse por su audacia. Fue audaz abrir completamente las fronteras al comercio internacional eliminando aranceles o impuestos que entorpecen el flujo de bienes (pocos de nuestros vecinos hasta ahora se atreven a hacerlo). Fue audaz, transferir al sector privado (AFP) la administración del ahorro previsional (algunos vecinos se han atrevido pero con limitaciones), también delegar la construcción y operación de las carreteras urbanas e interurbanas a concesiones, confiando que sus ciudadanos pagarían sus cuentas (casi ningún lugar del planeta se ha animado a hacerlo). Fue audaz, transferir al sector privado las empresas proveedoras de agua potable y el tratamiento de aguas servidas (esto solo ocurre en algunos países de Europa). Crear un sistema de registro civil, con código único para el pasaporte, licencia de conducir, impuestos, etc. (el rut) más que una audacia, fue una genialidad que hoy genera infinitos beneficios y tiene un potencial de dimensiones incalculables. Ni Estados Unidos ni Europa cuentan con un sistema único de rgistro que permita integrar bases de datos y la historia de todos sus ciudadanos como ocurre en Chile (por ello no podrán tener carreteras con tag por muchos años).

Resolver el problema del transporte público de la ciudad de Santiago era de urgencia mayor. Resolver el problema requería una vez más de la audacia que ha caracterizado a Chile en materias como las antes mencionadas. Esta audacia es la que ha permitido plantearse el desafío de concertar una acción conjunta entre el sector privado, el Estado y la población. Se han unido las fuerzas para el diseño de sistemas tecnológicos de la empresa líder en esta materia (Sonda), el soporte financiero de los principales bancos de la plaza, se han incorporado empresarios locales e internacionales expertos en operación de transporte público. Los medios de comunicación tienen definitivamente también un rol vital en la forma de comunicar el desarrollo de los acontecimientos, mostrando más de la mitad del vaso lleno y no el “medio vacío”. Todavía con algunas dudas e incertidumbres, hasta aquí vamos bien. Si Transantiago se consolida y logra despegar como está programado, tendremos un modelo que fácilmente se podrá replicar en la mayoría de las ciudades de Chile con escala suficiente. Habremos dado un nuevo salto a la modernidad, nos pondremos nuevamente en la frontera de los países que avanzan al desarrollo.

Si esto resulta razonablemente bien, podría también servir de lección para darnos cuenta de que hay muchos otros temas que con la audacia y resultados ya probados en tantas experiencias pasadas, nos permitirían dar más saltos cuantitativos.

Por qué temer a cambios, como por ejemplo modificar el modelo de financiamiento y desarrollo de la educación, y pasar a un esquema en que cada apoderado tenga a su disposición un “boucher” con el que pague la educación de sus hijos en el colegio o escuela que él consideró mejor. Por qué temer a que Codelco, Enap, el Banco del Estado u otros, se estructuren como sociedades anónimas abiertas, listen sus acciones y una porción de ellas sean de accionistas minoritarios. Por qué no abrir completamente las fronteras al flujo de capitales incorporando plena apertura y libre flujo de fondos, con acuerdos de doble tributación, con todos los países con que hemos firmado TLCs. Hemos tenido la audacia de convenir un 100% de libertad al flujo para el comercio de bienes, pero no hemos tenido la audacia de hacer lo mismo con los flujos de capital. Es la tarea pendiente.

Bienvenido Transantiago, bienvenido el progreso, bienvenida la audacia. Vamos ahora por el salto siguiente.

Los que vienen de vuelta

Sí, al menos en términos de fortuna, lo lograron. Cada cual a su modo, cada cual en lo suyo, cada cual con alguna carta bajo la manga. En esto, señoras y señores, no hay recetas.

Warren Buffett, Berkshire Hathaway

La receta de su éxito radica en su “value investing”. Se define como un inversionista y no como un especulador, por lo que busca empresas que estén subvaloradas y pasando por problemas, pero que tengan grandes posibilidades de salir adelante. Por lo mismo, mira con especial atención la administración de la compañía, identificando sus ventajas competitivas y una imagen de marca consolidada.

Ha dicho que “solo invierte en negocios que entiende”, que no se precipita y se mantiene en posición de “cash”, fuera del mercado, hasta que surge la oportunidad que busca.

George Soros

Especulador de tomo y lomo, su gran movida fue apostar contra la libra esterlina en 1992. Esa jugada lo llevó a ganar mil millones de dólares. Con posterioridad, ha sabido de grandes pérdidas, como la caída de la bolsa de Estados Unidos en 1987 o el decreto de la moratoria de la deuda de Rusia en 1998. Su Quantum Fund toma posiciones de tendencias de modo que, dentro de ese marco, selecciona grupos de acciones expectables. También invierte en monedas y commodities.

Mark Mobius

Administrador del fondo Templeton Emerging Markets, se atrevió con Rusia hace diez años y tomó posiciones en Singapur y Tailandia justo en el momento preciso. Así, es considerado uno de los inventores del concepto de mercados emergentes. La razón del éxito está posiblemente en la calidad de los asesores con que trabaja, que analizan la historia de cada empresa cinco años hacia atrás antes de siquiera plantearla como posible inversión.

Una vez decidido, es el mismo Mobius quien se reúne con las empresas, en todo el mundo, todos los días del año.

Donald Trump

Lo suyo son los bienes raíces. Aunque es más famoso por su peinado y su programa de televisión, lo cierto es que Trump tiene una historia en el mundo inmobiliario que data de la década de los 60. Propietario de varias torres, hoteles y casinos, sus inversiones no han sido sólo ganancias. Para nada. De hecho, llevó al casino Taj Mahal a la bancarrota, además de acumular importantes deudas a comienzos de los 90. Ya a fines de la década vendría su repunte. Hoy es dueño de más de 5.500 metros cuadrados en propiedades en Manhattan.

Carlos Slim

Con una fortuna personal estimada en 30 mil millones de dólares, la receta de este mexicano ha sido “no apanicarse ante las turbulencias”. De hecho, fue precisamente para la crisis de 82 y 83 que, con el carro de compras en mano, Slim salió a adquirir acciones de casi una decena de empresas. ¿La fórmula? Construir estructuras simples con flexibilidad y rapidez en las decisiones; mantener la austeridad en tiempos de vacas gordas; invertir en la eficiencia de los procesos productivos; minimizar la inversión en activos no productivos y reinvertir las utilidades.

Norberto Morita

Este argentino fue quien en 1998 decidió darle vida al fondo de inversión Southern Cross. Ultra conocido en Chile por su talento para revertir los malos resultados de La Polar en pocos años, lo cierto es que sus aventuras van más lejos que eso. Una de las primeras apuestas fue la compra de la brasileña Jucandella Prosegur Internacional, para seguir después con Telex Chile y la sanitaria Essbío, entre otras. La clave de su actuar está en inversiones patrimoniales en empresas de baja liquidez, lo que las deja fuera de las euforias bursátiles.

Así, los retornos dependen de la creación de valor que su fondo pueda darle a cada compra.

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Ultima voluntad

¿De qué sirve haber invertido bien en vida si a la postre se va todo por la borda? Los riesgos a que están expuestas las fortunas familiares post mortem. Cómo prevenirlos y cómo blindarse. Por Paula Costa Ross.

e dice que lo único seguro en la vida es la muerte. No se sabe cuándo ni cómo, pero sucederá. Para algunos, bastará simplemente una pequeña escritura en lo material y estar preparado en lo espiritual. Para otros, esa escritura puede no ser tan pequeña y demandar años de trabajo. Especialmente si se trata de grandes patrimonios.

Si ya cuesta tener ordenadas las inversiones en vida, más difícil todavía es mantenerlas a raya post mortem. ¿Pudo imaginar, por ejemplo, don Hernán Briones Gorostiaga que su familia decidiría separar aguas, quedándose Felipe Briones con Pesquera Yadrán y un pago en dinero y fuera del holding familiar Invesa? Aunque cueste creerlo, heredar millones de dólares puede ser en muchos casos un buen dolor de cabeza. Las variables que pueden atentar contra la continuidad de las empresas familiares (con frecuencia, trabajo e inversiones de toda una vida) son insospechadas tanto en términos de cantidad como de naturaleza. De ahí la necesidad de estar preparados.

Y no se crea que por planificar estamos hablando únicamente de no salir trasquilado con tanto impuesto. No señor. Hoy, la preparación para una buena carrera de postas en materia de fortuna familiar es un trabajo que trasciende eso.

Desafío 1: los impuestos Ya lo dijimos, a la hora de morir los impuestos son tema.

Pablo Greiber, abogado y socio director de servicios tributarios de Ernst & Young, ha visto cómo muchas veces la planificación de herencia, que comienza como parte de una necesidad familiar, termina calculadora en mano: “Cuando alguien planifica su herencia, no está pensando esencialmente en que quiere mitigar el impuesto asociado. Lo que busca es proteger su patrimonio, prevenir el despilfarro, evitar que las sociedades se desarmen”.

En ese cuadro, lo lógico, dice, es que la planificación busque cumplir con los impuestos correspondientes, pero de manera eficiente: pagando lo justo. Se sabe de casos en que para pagar este gravamen (que puede llegar al 25% en algunos casos) los hijos han tenido que vender fábricas que estaban en plena producción.

Veamos un ejemplo. Si deja de existir una persona con un patrimonio de 40 millones de dólares, los herederos podrían tener que pagar 10 millones de dólares en impuestos. “¿Crees que alguien tiene 10 millones de dólares en el banco para pagarlo? Si la plata está en la empresa, se debe pagar el impuesto global complementario de 40% para sacarla. Si se vende la empresa, puede costar, entre pitos y flautas, o un 17% al aplicar el impuesto de primera categoría si se venden acciones, o un 40% si es una sociedad de responsabilidad limitada”, explica Greiber. Y si se endeuda la empresa en los 10 millones de dólares para pagar, puede hasta quebrar.

Todo un lío para el cual no hay una recomendación universal, sino solo un amplio consejo de “hágase asesorar caso por caso”.

Desafío 2: la diversidad

Parece chiste cruel, pero es cierto. Típico que el creador de una empresa sueña con que todos sus hijos estén camiseteados en el negocio… Pero el sueño muchas veces es exactamente eso: un sueño.

Hay casos concretos: tres hermanos que han construido un conglomerado industrial, todos en torno a los 60 años de edad y de gran patrimonio. Los tres tienen la misma casa, el mismo auto, igual nivel de vida. La idea de los fundadores ha sido no hacer diferencias. Pero los hijos no van en esta misma vía: uno tiene tres hombres, el otro dos mujeres y el tercero, un hijo actor y otro productor. A la hora de pensar en repartir los activos y salvaguardar la rentabilidad de la compañía, ¿cómo hacerlo?

Según Jon Martínez, profesor titular de la Cátedra de Empresas de Familia Jorge Yarur B. del ESE, Universidad de los Andes, la mayoría de las familias chilenas suele dejarles menos propiedad a las hijas y compensarlas con otros bienes, o darles menores derechos políticos o de voto, porque en la mayoría de los casos se piensa que no saben mucho de negocios o no se le quiere dar la posibilidad a los yernos de que participen de la empresa. En términos generales, los parientes políticos no son bienvenidos.

Una particularidad criolla que no siempre es sabia, si se piensa por ejemplo en el caso de la gigante brasileña Gerdau Aza. En este caso, quien la llevó de una fábrica de clavos a la productora de acero de nivel mundial que es hoy fue un yerno de la tercera generación de herederos.

Es importante –dice Martínez– que al momento de discriminar entre herederos, sobre todo cuando se trata de hijas mujeres, la diferencia se haga en términos políticos y no económicos. Cuando se reparte la propiedad desigualmente, la diferencia se transmite a la siguiente generación; en cambio, cuando los derechos políticos se reparten de manera desigual, la diferencia termina cuando expire el mandato otorgado al o los líderes.

Hay otros enfoques como el de John Davis, profesor de Harvard Business School y gurú mundial en estos temas. Davis es partidario de diferenciar en la propiedad y, por ende, en los derechos económicos, pues dice que es importante apoyar al líder con una mayor proporción de esos derechos y eso conllevará a que los hijos de ese líder tengan más probabilidades de ser sucesores. ¿Por qué? Porque ellos posiblemente serán formados por su padre para ser líderes.

Desafío 3: los valores

El viejo dicho de “la primera generación lo crea, la segunda lo hereda y la tercera lo destruye” es más común de lo que se cree. Ejemplos se ven “hasta en las mejores familias”. Según Martínez, el fundador de la empresa le transmite a sus hijos valores como la austeridad, el trabajo duro o la perseverancia, pero ya en la tercera generación la riqueza suele encargarse de contaminar ese legado.

-Muchos de esos nietos nacen pensando que no es necesario trabajar. Ya tienen todo: autos, casas, vacaciones, un apellido conocido, reconocimiento social. Y eso es lo peor -explica el académico.

Por eso, Martínez advierte que entre los hijos debiera existir dos figuras claves para resguardar lo logrado: los guardianes del patrimonio y los custodios de valores, miembros de la familia precisamente encargados de velar por la transmisión de los principios que protejan lo heredado a través del trabajo y del esfuerzo.

Esta formación de los hijos se consigue a través de la creación del consejo de familia, encargado de tres tareas: buscar la armonía y unidad familiar, enseñar técnicas para lograrla y, en tercer lugar, establecer normas y políticas que ayuden al entendimiento, lo que se conoce como el Protocolo de la Familia.

-En este ámbito hay casos de empresarios que no quieren que los hijos sean millonarios sin haber nunca trabajado. Por eso algunos de ellos han donado hasta el 70% del patrimonio a fundaciones, para que los hijos no se malcríen con todo el dinero que les llegó sin pedirlo -cuenta el abogado Pablo Greiber.

Lo dijo el mismísimo Bill Gates al agradecer el premio Príncipe de Asturias por su labor filantrópica: “No es conveniente dejar grandes cantidades de dinero a los hijos porque es negativo para la sociedad y también para ellos, porque no les permite desarrollar su valía personal”.

{mospagebreak}Mirada ajena, sensibilidad local

Dos reputados analistas entregan su visión sobre mercados que están entre los más importantes del mundo: Wall Street y Hong Kong. Ambos entregan las percepciones dominantes allá.

Aquí está su veredicto. Por Javiera Moraga.

ristián Moreno lleva casi un año en Wall Street y reco-noce que la diferencia de escala se siente. Moreno dejó la gerencia de estudios del Banco SantanderSantiago para partir como jefe de research a la capital financiera del mundo. La Gran Manzana le acomoda –lo dice sin tapujos– no obstante que los 10 grados bajo cero y el espíritu trabajólico de sus colegas no son experiencias fáciles de tragar. “Por una parte me parece que son bien enfocados y preocupados de los logros en el corto plazo, lo que en varios casos lleva a trabajar en exceso. Pero hay que reconocer que también existe conciencia por el valor del tiempo”, enfatiza.

Moreno cuenta que en estos meses ha sido testigo –de primera fuente– de increíbles historias de éxitos y fracasos de empresas de la región y que ha podido contrastar opiniones con inversionistas de distintos orígenes. En esta entrevista, el hombre fuerte del SantanderSantiago en Wall Street fija sus perspectivas para Chile.

-¿Cuáles son tus perspectivas económicaspara Chile desde Wall Street?

-Son razonables. Tendremos un crecimiento moderado y estabilidad macro-económica, pero estas cualidades son in-suficientes para que Chile destaque en los mercados internacionales. Para sobresalir hay que tener un mayor crecimiento y por eso es clave acelerar las reformas pendientes. Pienso que se deben aprovechar mejor las ventajas del marco institucional consolidado que tiene el país. El desafío es seguir creciendo al 4,2%, pero no en un año, sino cada seis u ocho meses.

-¿Cuáles son las proyecciones para la bolsa en Estados Unidos?

-En un período de des-aceleración económica y con los riesgos asociados al exceso de gasto, es difícil que la bolsa en Estados Unidos pueda tener un desempeño sobresaliente. La dirección del mercado probablemente la determinarán los datos de crecimiento y la inflación. Ahora, creo que el alza del mercado podría ser impulsada por buenos datos de crecimiento sin que exista necesariamente un repunte en la inflación.

-Se dice que este 2007 la bolsa chilena debería rentar casi 20%, ¿cuánto influyen los factores internacionales en ese retorno?

-Creo que la dirección de la bolsa estará determinada principalmente por factores externos, siendo especialmente importante lo que ocurra con el apetito de inversión en mercados emergentes en general y, particularmente en América latina. El año pasado entraron cerca de mil millones de dólares en flujos de inversionistas extranjeros al mercado, y hubo una fuerte correlación entre la bolsa y esos mercados. Eso debería mantenerse durante este año.

-¿Cómo podrían gravitar los problemas internos?

-Hay que monitorear de cerca la evolución de la confianza de los consu-midores y los planes de inversión de las empresas, en un contexto de alta liquidez. No descartaría que se aceleren procesos de fusiones y adquisiciones como está ocurriendo en el resto del mundo. Ahora en términos de flujos, el tema de los límites de las AFP está siendo cada vez más preocupante.

-¿Le dará Estados Unidos un empujón a Chile?

-Por el momento hay que conformarse con que Estados Unidos no reste. En la medida que la desaceleración americana sea ordenada el crecimiento mundial seguirá a tasas mayores que las históricas, con precios de los commodities en buenos niveles y tasas de interés relativamente bajas.

– A tu juicio, ¿qué tipo de inversiones hay que mirar este año?

-En América latina hay que mirar ciertas tendencias sectoriales que puedan ser diferenciadores en una estrategia de inversión. Por ejemplo, la falta de bancarización en la región y la baja penetración de créditos hipotecarios podría justificar la inversión en el sector financiero y en la construcción.

-¿Cuál es el portfolio ideal?

-Que esté bien diversificado y tenga el nivel de riesgo que estemos dispuesto a asumir. En renta fija, privilegiaría los plazos cortos. En renta variable, me inclino por los mercados emergentes. En América latina, creo que Brasil debe ser la principal apuesta.