Más impuestos? No es posible imaginar una idea más incómoda para las empresas. Pero si la pregunta fuera: ¿imponer un green tax y reducir en magnitud equivalente el impuesto de Primera Categoría? Ahí la respuesta seguramente sería mixta, porque obviamente el universo de empresas afectadas sería distinto. Y si vamos más allá y el gambito […]

  • 21 febrero, 2013
The Note

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Más impuestos? No es posible imaginar una idea más incómoda para las empresas. Pero si la pregunta fuera: ¿imponer un green tax y reducir en magnitud equivalente el impuesto de Primera Categoría? Ahí la respuesta seguramente sería mixta, porque obviamente el universo de empresas afectadas sería distinto. Y si vamos más allá y el gambito tributario diera un juego de suma cero: ¿valdría la pena cambiar un esquema tributario que costó tanto establecer? Quién sabe, pero tal vez en este caso la respuesta podría ser positiva.

En la discusión tributaria del año pasado y ante las recomendaciones de la Ocde, especialistas de distintas sensibilidades expresaron su inclinación por incorporar impuestos verdes. En particular, y dada una propuesta incompleta inicial del gobierno en el ámbito del reciclaje, se habló de un impuesto a las emisiones de Co2 que fuera complementado con la posibilidad de elegir entre pagar el gravamen o adquirir certificados nacionales de reducción de emisiones de Co2 (“bonos de carbono”), propuesta que ganó cierta preferencia.

¿Tiene valor reflotar una iniciativa como esta? La respuesta podría ser positiva.

Una externalidad negativa como la contaminación (local, como las emisiones de material particulado, o globales, como las emisiones de gases de efecto invernadero), se define como un fenómeno en el cual los costos directos de producción no incluyen los costos indirectos sobre la población o el ecosistema y, por ende, se tiende a producir más de lo que sería socialmente rentable. De ahí que la imposición de un sistema de tax-and-trade permitiría reconocer los reales costos y reducir la pérdida social directa por no considerar esas fuentes de ineficiencia.

La imposición de un tributo de ese tipo generaría rentas adicionales que podrían descontarse de la base tributaria, donde, dependiendo de los supuestos, un impuesto de 10 US$/tonCo2 a unidades productivas que emitan más de 25 mil tonCo2 anuales permitiría reducir en alrededor de medio punto el impuesto a las utilidades.

¿Sería un juego de suma cero? La literatura de public policy de la última década indica que no. Una reducción de la tasa de impuesto a la renta o del mismo IVA, permite reducir la pérdida social inherente a la imposición de cualquier impuesto que no esté ligado a externalidades, existiendo un espacio de eficiencia tributaria que puede permitir enfrentar los desafíos de huella de carbono (u otros problemas) y producir un impulso al crecimiento de la actividad. •••