Por estos días la cinta chilena de stop motion animada por Joaquín Cociña y Cristóbal León debía estrenarse en salas de cine de Nueva York y California, principalmente. El covid lo impidió, pero su debut digital ha generado elogiosos comentarios en la crítica especializada y medios de comunicación. En el New York Times se refirieron a la película como “un logro impresionante, inquietante e inolvidable».

Desde su estreno en Chile en 2018, la cinta que cuenta la historia de María, una niña que busca escapar de su cautiverio, captó la atención del público. Ese año se proyectó también en Berlinale y en Art Basel Miami, con excelentes comentarios. La casa lobo fue realizada a lo largo de cinco años en stop motion pero utilizando una técnica mixta que involucra materiales como papel maché, cinta de embalaje y pintura. Su narrativa y estética genera una atmósfera muy particular. La protagonista se encuentra cautiva en Colonia Dignidad, comunidad alemana del Sur de Chile, pero las alusiones son abstractas. Se desprenden del relato pero no se menciona de manera explícita. Esa decisión tuvo que ver con darle un a la película un tono más universal. “El guion lo fuimos armando junto con la producción de la película, y uno de los procesos fue quitarle particularidades, o que no fueron lo central en el relato. Las sectas religiosas, sexuales o políticas no son exclusividad de Chile, y la historia tiene que funcionar aunque no tengas idea qué es Colonia Dignidad”, señala Joaquín Cociña. Cristóbal León, el otro creador detrás de La casa lobo, tenía planeado viajar para el estreno de la cinta en Estados Unidos, pero a pocos días de partir tuvo que suspenderlo por el brote del coronavirus. La distribuidora KimStim Films decidió finalmente hacer un estreno digital a través de un sistema Video on Demand. Y si uno quiere comprar el acceso a la película tiene un valor aproximado de $USD 13 dólares, manteniendo la tarifa física. Eso, creen los realizadores, responde a una lógica de apoyo local a las salas de cines mientras no puedan abrir sus puertas.

«The Wolf House»

Al New York Times se suman medios como Washington Post, Indiewire, Boston Herald y Variety, además de sitios especializados en cine como Quelle Movies, Hyperallergic y Markreviews, que destacan la originalidad de la cinta. “Un cruce entre lo orwelliano y el surrealismo de Dalí”, comenta Glenn Kenny en el NYT. A Cociña le hace sentido la referencia ya que releyó «1984», la novela de George Orwell, mientras realizaban la película. León agrega que otras comparaciones que han recibido por parte de la crítica, demuestran la buena lectura que ha tenido La casa lobo. Destacan que los medios de comunicación en Estados Unidos son más frontales en su lenguaje. “Aman o odian, y lo dicen tal cual. Acá en Chile estamos acostumbrados a críticas más alambicadas y menos jugadas. Allá le han tirado unas flores muy impactantes a la película”, dice Cociña. El factor cuarentena o aislamiento social también puede haber influido en la recepción que ha tenido La casa lobo, creen. La gente está viendo más películas, señala León como dato de la causa, pero también sostiene que allá existe un público que valora la manufactura, y por ende la construcción plástica que propone el filme.

Kenny, del New York Times, se pregunta cómo los realizadores no se volvieron locos durante la  producción de la cinta, al tiempo que afirma que en realidad eso no se puede aseverar. Cristóbal León responde por su parte: “Es que fue un proceso lento. La película la filmamos en museos y galerías, no estábamos en un solo lugar, que quizás ahí sí habría sido enloquecedor. Fuimos a México, Argentina, Alemania y Holanda”. Joaquín Cociña agrega: “En general fue un proceso placentero aunque sería más cool decir que fue tortuoso. Pero una vez, en un museo en Buenos Aires, animando stop motion rodeado de audios que se mezclaban, perdí la noción del tiempo, lo cual es parecido a perder la cordura”. Los dos coinciden en que una posible aproximación a la locura sea la manera en que conciben los proyectos; les gusta partir creando en base a malas ideas. “Ahí hay un grado de comedia, muchas de las decisiones que tomamos en la película nos parecen chistosas”, afirma León.

Retrofuturismo

Cociña y León tenían proyectada una exposición de sus pinturas para mediados de abril, pero eso tampoco pudo concretarse y las obras permanecen en su taller al cual no han podido volver porque está en las dependencias de Corporación Cultural Balmaceda Arte Joven, ubicadas en un edificio municipal de Santiago. Cada uno mantiene sus proyectos individuales como artistas, mientras desarrollan otros en conjunto. Actualmente están en pleno proceso de escritura de un nuevo largometraje, junto a Alejandra Moffat, coguionista de La casa lobo. La película, que tiene como título tentativo Los hiperbolios, será protagonizada con actores de carne y hueso, y tratará sobre estos semidioses de la mitología griega que luego fueron enaltecidos por la cultura nazi, y que incluso figuran en los escritos del poeta chileno Miguel Serrano. “Queríamos hacer una película de aventura. Crecimos viendo Indiana Jones y nos parecía divertido filmar una historia que dialogue con esa influencia”, cuenta Cociña. La película está pensada como hecha desde los años 40s, hacia un futuro que sería el 2020. Eso les permite experimentar con técnicas que se usaban en los inicios de los efectos especiales en el cine. “Futurismo desde el pasado”, explican los realizadores.

La casa lobo se puede ver en ondamedia.cl