El premiado guionista está a punto de debutar como director. Su película Ella es Cristina es una historia pequeña pero que habla de grandes temas como el machismo, la amistad y el amor propio.
Foto: Angelina Dotes

La idea se venía gestando hace años en su cabeza a partir de conversaciones recurrentes con sus amigas de entre 30 y 40 años. “Me causaban mucha gracia las historias que ellas me contaban. Me parecían absurdas porque venían de mujeres que yo consideraba grosas, simpáticas, secas y que terminaban metidas con unos tipos últimos. Siempre me preguntaba qué pasará con estas mujeres increíbles, que cuando se trata de la cosa afectiva el radar se les va a la mierda”, comenta Gonzalo Maza (44). Agrega que esas situaciones inexplicables que en un principio le sonaban divertidas, luego se le fueron develando como algo bastante trágico y que ahora relaciona con una dimensión profunda del machismo. Después de coescribir Gloria y Una mujer fantástica junto a Sebastián Lelio, tenía algunas ideas sobre las mujeres que le interesaba desarrollar para sus próximos guiones.

A partir de 2014 empezó a trabajar en los borradores de esta cinta que filmó en 2016 de manera muy artesanal: en su propia casa y con un equipo principalmente compuesto por amigos. Para los roles protagónicos eligió a Mariana Derderian y a la comediante Paloma Salas. Completan el elenco Nestor Cantillana, Alejandro Goic, Claudia Celedón y Roberto Farías. La película, producida por Noise Media, se rodó en blanco y negro, y en formato 2:1, detalle que resulta inusual en cine, una decisión que tomó junto al director de fotografía Benjamín Echazarreta.

Entre la filmación de Ella es Cristina y su estreno este próximo 13 de junio, la vida de Gonzalo Maza ha cambiado sustancialmente. De hecho, justo después de rodar partió junto a su familia a vivir a Londres para estudiar un magister en la Universidad de Exeter. Ahora está cursando un PhD in Film Studies que dura hasta 2021, lo cual le ha permitido dedicarse a escribir varios guiones en inglés.  Por otra parte, el año pasado Una mujer fantástica ganó el Oscar a mejor película extranjera, lo cual, además de llevarlo a pisar con naturalidad distintas alfombras rojas y a ser miembro de la Academia de Cine de Hollywood, le permitió conocer a importantes personajes de la industria. Una de ellas es la actriz y productora Salma Hayek, quien se convirtió en la productora ejecutiva de su cinta. A punto de viajar a Chile para estrenar la película, Maza cuenta desde Inglaterra sobre sus motivaciones.

-¿Cómo nació la idea de Ella es Cristina?

-Hace rato empecé a coquetear con hacer una película porque tenía ganas de desarrollar distintas ideas. Llevaba mucho rato trabajando con Sebastián (Lelio) y como guionista se trata de jugar a meter penales. Hay un arquero y uno patea, patea, patea, tirando ideas. Algunas le interesan al director y otras no. De las que no lo interesaban a él, había muchas que a mí me gustaban mucho y se empezaron a acumular. Cosas urbanas de Santiago, del mundo del teatro y de mujeres pasados los treinta años. El machismo siempre me ha parecido grotesco, yo huí de la lógica del colegio de hombres. Más allá de todas sus dimensiones horribles, –que te paguen menos, que te pasen a llevar y todo ese mundo que sabemos que es opresivo–, además hay un territorio íntimo donde las mujeres están minadas en su autoestima de manera tan profunda, que no somos ni capaces de verlo. Entonces se desconcentran un minuto y les queda la cagada en la vida.

-El famoso “volando bajo”…

-La película es sobre eso, sobre volar bajo. Es una micro historia, algo muy pequeñito y preciso. Ella es Cristina habla de tener cerca a alguien que te pueda rescatar. Las mujeres viven en una especie de estado fugitivo en el que tienen que estar arrancando de distintos malandras. Hombres que incluso las quieren legítimamente, no es que sean malos, pero son torpes y pueden causar mucho daño sin saberlo. Es lo que yo veía como espectador y lo que me daban ganas de hacer.

-¿Es una historia de vulnerabilidad?

-Es una historia de tomar conciencia de tu vulnerabilidad.

-Generacionalmente crecimos con la idea de que la vulnerabilidad era sinónimo de debilidad y por lo tanto había que esconderla del resto del mundo, ahora en cambio se considera un atributo.

-Exacto y creo que tiene que ver con el autoestima. Vivimos en un mundo que trata de pegarles a las mujeres en su autoestima lo más temprano posible, cosa que queden dominadas, y así nosotros los hombres conservar el poder. Eso veo. La autoestima es el área más fácil de atacar y lo que más afecta en el largo plazo. Al momento de hacer la película, fui dándome cuenta de que muchas de las frases brutales que dicen los personajes masculinos, las he dicho yo también. Por eso no me pongo en una posición de altura moral. Creo que todos los personajes son ciegos de sí mismos, no se dan cuenta de las cosas que les pasan internamente. Los personajes ciegos son la esencia de la comedia y del drama. Eso me interesaba explorar, nunca con mucha claridad de cuánta comedia o drama es. Al final queda en un terreno intermedio.

-Los personajes hombres de tu película son de un narcisismo galopante, ¿lo sientes un rasgo masculino, chileno o ambas?

-El hombre chileno es muy narcisista. Y con muy poco, eso me da risa; el pequeño triunfo se infla. En la vida me ha tocado conocer a muchos tipos narcisistas que hablan todo el rato de sí mismos, y yo me quedo callado y los escucho. Son bien iguales siempre, tocan la misma tecla.

-Y no se dan cuenta.

-Exacto, ese es como el chiste interno. No se dan cuenta de que están interrumpiendo al resto. También está la idea del artista, que cree que tiene permiso para un montón de cosas solo por el hecho de ser artista. Pero aun así creo que ese narcisismo funciona porque a las mujeres les gusta. No a todas, por supuesto. Pero algo tiene el narcisismo masculino que resulta atractivo. Quizás es porque transmiten una sensación de seguridad. Me di cuenta de que ocurre harto.

-Este cambio cultural respecto del feminismo que está en curso, ¿lo sientes solo aparente o verdadero?

-Creo que estamos súper lejos de un cambio genuino. Se está avanzando en un primer paso, que es tener un poquito más de conciencia respecto de ciertos temas y eso empuja a que haya más cuidado. Pero basta que te inviten a un chat de apoderados hombres y está lleno de pornografía y comentarios grotescos. No te demoras ni cinco segundos en volver a encontrarte con el mismo machismo primitivo que sigue ahí. Está más fondeado no más. “A las minas les molesta que les digan eso, entonces no se lo digo en la cara, pero lo pienso igual”, parodia.

-¿Y no sientes la amenaza de tornarnos demasiado autoritarios respecto de nuestras normas sociales?

-Yo creo que no se trata de autoritarismo, se trata de sensibilidad. No siento que estemos en un mundo donde se estén prohibiendo cosas. Las mujeres solo piden que no se las pase a llevar, que nos las interrumpan cada vez que hablan, que no se atribuyan sus ideas o que no nos dé lo mismo que les paguen menos. Y no sentirte un superhéroe porque llevaste a tu hijo al colegio. Aunque mi mamá hizo un gran trabajo criándome no machista, todavía arrastro un montón de machismos conmigo. Ahora –y eso que estoy en Londres– llevo a mi hijo a la plaza y hay puras mamás que me felicitan por ser buen padre. Ahí pienso: “Tenemos para rato”.

 

El componente kármico

-En la película también se habla del karma, ¿crees que existe una retribución energética de tus actos?

-Absolutamente. Me pasó una cosa muy marcadora cuando tenía como 14 años. Yo de chico era super cinéfilo, mi mamá tenía un videoclub, por lo tanto, el aparato más importante de mi casa era un VHS. Además, tenía cuadernos donde recortaba críticas de cine y lo que más me faltaba siempre era stick-fix para pegarlas. Una vez, no tenía plata y necesitaba pegamento, y acompañé a mi mamá a un supermercado, andaba con unos pantalones anchos y me metí como ocho stick-fix en los bolsillos. Cuando llegamos a la casa la puerta estaba abierta, habían entrado a robar y lo único que se llevaron fue el VHS. Yo pensé: “Nunca más robo porque esto que pasó es culpa mía”. Me quedó para siempre la idea de que todo lo malo que uno haga se devuelve con creces. Y como uno no es santo, tiene que tratar de recompensar el daño que les hace a los otros.

-Karma entendido como ecuación moral.

-Claro, y con un sistema de juntar puntos, bien infantil (ríe). El karma en realidad es un concepto del hinduismo que es un eterno retorno. Pero me causaba gracia que uno de los personajes usara este concepto de karma equivocado, que es el que tengo yo.

-También hay harta soledad en tu película. La mayoría de los personajes son solitarios.

-Sí, es que la gente está súper solitaria, es cosa de meterse a los stories de Instagram y ves todas las modalidades de soledad puestas una detrás de otra. Es un gran noticiario de la soledad. Así se sienten más acompañados yo creo.

-¿Qué te pasó ante el hecho de estar finalmente a cargo de una película? ¿Se te generaron muchos dilemas?

-Estuve preocupado antes de filmar porque hay un montón de cosas técnicas que no manejo, más allá de ser cinéfilo. He leído harto, pero nunca fui a una escuela de cine. El primer día de filmación me relajé, es súper entretenido, se trabaja mucho, pero no estuve para nada cansado o estresado. A diferencia de la escritura, que es horrible.

-¿No disfrutas del proceso de escritura?

-Lo disfruto, pero todo lo que lo rodea me carga; me cuesta mucho concentrarme, sentirme cómodo, y hay una angustia en la escritura, por definición. Estás jugando un poquito con tu propia salud mental. Además, estás solo y nadie te ayuda. En cambio, al dirigir estás rodeado de un ejército de gente ayudándote, preguntándote cómo lo pueden hacer mejor. Lo pasé súper bien, por eso me dan ganas de hacer otra.

-¿Ella es Cristina es para ti de alguna manera la continuación de Gloria y La mujer fantástica?

-No lo tengo tan claro. Me parecen más atractivos los personajes femeninos que los masculinos porque son más complejos. Siempre que escribo sobre una mujer lo paso mejor, con lo masculino tiendo a pensar que hay menos  variables. Gracias a Shakespeare uno descubre que los personajes más asociados al poder tienen más capas, pero fuera de esas luchas históricas, no me interesan mucho. Es un juicio dado por mi propia experiencia.

-¿Te está generando nerviosismo estrenar tu primera película?

-No tengo nervio en sí mismo, sí un poquito de curiosidad. Tengo bajas expectativas igual (ríe), no sé si la película se va a entender, pero son dudas naturales ante todo lo que uno hace. Lo importante es que me encanta como quedó. Hacer una película es como sacarle una foto a tu cabeza, son las cosas que te importan a ti en un momento. No la haría igual ahora, pero hay algo súper genuino que es mucho más importante que lo técnico.

-¿Tienes planes de volver a trabajar con Sebastián Lelio pronto?

-Ahora estamos en lugares distintos, cada uno haciendo sus cosas. Es mi amigo, lo adoro y tenemos una muy buena relación. Aparte, él ahora está en una mega liga mundial, haciendo un camino más norteamericano y yo acá en una onda más british. Creo que eventualmente vamos a confluir de nuevo. Hemos hecho cuatro películas juntos; es como una pareja que lleva casada mucho tiempo, igual quieres saber cómo es el mundo allá fuera. Y después volvemos (ríe).

Salma Hayek presenta

Así se encabeza el afiche promocional de Ella es Cristina, donde luego aparecen las dos protagonistas ilustradas por la artista chilena Marcela Trujillo, alias Maliki. Gonzalo Maza conoció a la actriz y empresaria mexicana en la entrega de premios Independent Spirit Award de marzo del año pasado. A Hayek le tocó presentar la categoría Mejor Película Internacional que ganó Una mujer fantástica, entonces en la fiesta posterior se acercó al grupo donde estaba Sebastián Lelio, junto a Maza y los hermanos Larraín. El guionista y ella estuvieron conversando un buen rato, y como los dos viven en Londres, quedaron de seguir en contacto para distintos proyectos que ella está desarrollando junto a su productora.  Desde entonces han estado trabajando  juntos y algunos meses fue a su casa para mostrarle Ella es Cristina, que estaba entonces en etapa de postproducción. “Le gustó, y eso derivó en que se transformara en productora ejecutiva, que significa algo así como ángel de la guarda. Como es una película chiquitita, me ayuda mucho en términos de promoción”, cuenta Maza.

-¿Y cómo es Salma Hayek?

-Ella es espectacular, tengo la mejor impresión posible. Es una celebridad, pero además es una mujer muy potente, trabajólica y políticamente consciente. Al principio es raro y emocionante trabajar con alguien así, después te acostumbras, hasta que se aparece Alfonso Cuarón y de nuevo dices: “¿Qué hago aquí? (ríe)”.