Poco después de las 8 de la tarde del miércoles 5 de agosto, Gonzalo de la Carrera tomó la decisión. La Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) citó una conferencia de prensa en la que se dio a conocer la formulación de cargos contra la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) por su responsabilidad en la nube tóxica que […]

  • 6 septiembre, 2018

Poco después de las 8 de la tarde del miércoles 5 de agosto, Gonzalo de la Carrera tomó la decisión. La Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) citó una conferencia de prensa en la que se dio a conocer la formulación de cargos contra la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) por su responsabilidad en la nube tóxica que contamina a Quintero, en la V región, y que desde el 21 de agosto, suma más de 300 afectados.

Tras leer el informe en su casa, el entonces vicepresidente de la estatal se puso en contacto con el resto de los directores, a través de una conferencia telefónica, para redactar una declaración en conjunto. “No había acuerdo en los términos de nuestra respuesta. Y aunque venía pensando en esto hace tiempo, fue ahí cuando se refuerza mi idea de renunciar. No tenía la posibilidad de defender a Enap del ataque reputacional con la misma proporción que estaba siendo agredida. Entiendo que para la vocera (Loreto Silva, presidenta de la empresa) es complicado defenderse contra su mandante y demandante. Pero cuando me di cuenta que se prefería retirar del comunicado afirmaciones nuestras, porque podían generar una sensación de malestar y provocar una incomodidad política, me preocupé”, dice.

Después de eso, informó que dejaría su rol de director, cargo que asumió en marzo, tras ser designado por el propio Sebastián Piñera, a quien le envió un correo electrónico presentando su dimisión. Hasta ahora, cuenta, no ha obtenido respuesta del mandatario.

La situación se había complejizado cuando en la prensa se publicó una nota que señalaba que el gobierno estaba incómodo con mis declaraciones (dijo que “autoridades se apresuraron y dañaron imagen de Enap sin tener pruebas concretas”). Entonces pensé que si tenía ciertas limitaciones, debía renunciar. No podía desempeñar mi cargo con la autonomía e independencia necesaria”, explica De la Carrera a Capital, quien asegura que de la mesa, los que están alineados con su postura son José Luis Mardones, Anita Holuigue y el representante de los trabajadores, Marcos Vargas. “Él creía que Enap tenía que dar la cara y defenderse con la fuerza que amerita, porque no es justo ni cómodo estar en una comunidad donde los habitantes apuntan a su personal como responsable de la contaminación”, afirma el ex vicepresidente. 

Los otros integrantes del directorio son: Rodrigo Azócar y Claudio Skármeta, además de Loreto Silva.

 

Molestia

 

El ingeniero comercial de la Universidad Católica, asegura que “todos en el directorio están molestos con la decisión del superintendente de Medioambiente (Cristián Franz). Fue injusta, fue apresurada. La ministra (de esta cartera, Carolina Schmidt) estaba recién asumiendo, era imposible que supiera de Medio Ambiente y se dejó asesorar por él. Fue mal aconsejada”. Y agrega: “¿Por qué culpar a Enap? Eso no me lo puedo responder”.

Gonzalo de la Carrera piensa que en esto hay dos teorías. “En el directorio está la convicción de que hubo decisión política de culpar a la empresa. Esto, porque había que salvar a la ministra, escudarla. Ya habían salido heridos dos secretarios de Estado de otras carteras, Gerardo Varela y Mauricio Rojas, y ahora era necesario protegerla a ella. Pero se está culpando a una compañía sin tener las pruebas correctas”, indica De la Carrera. La segunda hipótesis apunta a que “es más fácil acusar a una firma sobre la cual tienes el control. El problema, es que se está produciendo un ataque en su imagen y reputación”.

E insiste: “Enap no tiene responsabilidad en la nube toxica”. “Cuando empieza la crisis recurrimos a la misma entidad que la SMA contrató el año pasado, la Universidad Federico Santa María, para hacer levantamiento de investigación. El 2017 Franz también consideraba que era un organismo serio. ¿Por qué ahora no?”, apunta el profesional, quien dice que el informe explica que hay “claros indicios” que los contaminantes no tienen que ver con Enap. “Pero me cabe la duda si el superintendente lo leyó porque que jamás se refirió a lo que ahí se señala”, relata De la Carrera.

Otro aspecto que le genera dudas, asegura, es que luego de que la ministra exigiera el cierre de plantas de Enap, y se produjera un tercer evento con afectados, “culpen a la firma con un informe que está lleno de condicionales”. “La ministra intentó tomar acciones rápidas y se focalizaron en una empresa habiendo más de 10 en el sector. Es una clara arbitrariedad”, remata.

 

“No necesito apernarme a un cargo”

Tras la salida del ejecutivo del directorio, Enap emitió un comunicado en el que establece que “lamentamos la decisión adoptada por don Gonzalo de la Carrera de renunciar a su cargo de Vicepresidente de ENAP. Como Gobierno Corporativo, reiteramos nuestro compromiso de trabajar siempre por el mejor funcionamiento de nuestra compañía”. Sobre esto, el profesional indica que efectivamente “lamentan mi partida. Se va parte importante del equipo. Pero como cada uno responde de forma individual en esta situación, no me podía quedar si no estaba de acuerdo con cómo se resolvía el conflicto”.

Un día después de su dimisión, varios medios hablaron del perfil y estilo de De la Carrera, a quien, en La Segunda por ejemplo, se le apuntó como un hombre “sin filtro y acostumbrado a renunciar”. “Me afecta que me digan eso. Esas críticas son todas en off, y se hacen más bien para dañar mi imagen que para probar un punto”, dice el también conductor del programa Directo al grano, de Radio Agricultura y director de Empresas La Polar. Y agrega: “Recibir este tipo de comentarios es parte del juego cuando uno está en la opinión pública. Pero cuando he renunciado a un lugar, ha sido por defender algo más valioso que la permanencia, como fue el caso de la comisión público privada de la reforma al sistema de Isapres (que formó Michelle Bachelet y donde él alcanzó a estar seis meses). Considero que es mejor renunciar a que te echen. Me muevo por convicciones más que por permanencia. No necesito apernarme a un cargo ni transgredir valores para permanecer”.

De la Carrera enfatiza en que sus razones para estar en Enap eran tres: “ayudar a la gente que estaba sufriendo hace muchos años; velar por intereses de la empresa y ser leal con el gobierno con el cual yo contribuí. Pero no me iba a inmolar si creía que las decisiones que se estaban tomando eran equivocadas”.

Sobre aquellos que lo califican como una persona “con poco filtro”, De la Carrera responde que “suelo hablar con autonomía y juicio crítico respecto a las cosas, no me dejo llevar. Conduzco un programa radial donde se combinan distintas opiniones y cuando uno debate con fuerza, hay quienes están de acuerdo y otros que no”. Y en el caso concreto de Enap, dice, “entiendo que haya quienes creen que mis declaraciones puedan tener consecuencias políticas. Pero quise primero proteger a la comunidad. Si eso incomoda al gobierno, hay limitación a ejercer mi rol con independencia. No se puede apoyar al mandante y demandante a la vez”.

Con todo y pese al delicado momento, De la Carrera cree que tras este episodio, Sebastián Piñera saldrá fortalecido. “Lamento que la crisis en Quintero le esté pegando, pero él sabe transformar crisis en oportunidades. Esta es una oportunidad para él: los errores de la ministra Schmidt los va a compensar con una buena resolución del problema. Va a terminar este conflicto con la misma pasión con que actuó con los mineros”, concluye.