Sin lugar a dudas, su apellido ha sido premonitorio. Hernán Gana es todo un ganador en cuanto a arte se refiere. Y aunque su extrema sencillez, su honestidad y su bajo perfil no reflejen en nada el talento que esconde, valen sólo una visita a su taller o a alguna de sus exposiciones para reafirmar […]

  • 17 octubre, 2008

Sin lugar a dudas, su apellido ha sido premonitorio. Hernán Gana es todo un ganador en cuanto a arte se refiere. Y aunque su extrema sencillez, su honestidad y su bajo perfil no reflejen en nada el talento que esconde, valen sólo una visita a su taller o a alguna de sus exposiciones para reafirmar estas palabras. Y esta vez no es la excepción: acaba de terminar de trabajar en su última muestra individual que pretende presentar en noviembre en la galería Animal. Una exhibición totalmente distinta a la anterior, donde, como él mismo dice, evolucionó del paisaje natural al urbano, representando distintas miradas de un edificio de Providencia y de la vida de sus vecinos.

Tomando este referente como punto de partida, creó cerca de 15 pinturas, algunos registros fotográficos intervenidos con óleo y resina y un par de grabados: todos, perfectamente bien trazados y muy figurativos; se nota un gran estudio del color y de las formas. Un trabajodescriptivo, un análisis sociológico del  habitar de estas personas.

En otras palabras, jugó a ser un voyerista en el buen sentido, traspasando a las telas distintos relatos como sacados de una novela. Una tarea intensa y muy interesante, en que además de las perfectas líneas rectas de las edifi caciones, ideó una serie de personajes que dan vida a estas creaciones. Con esta exposición, Gana invita a remirar, a tomarse el tiempo de volver a observar algo que ya todo el mundo conoce –como es esta legendaria construcción–, ser capaz de darle una vuelta y quizás también, que cada uno pueda crear su propia versión de esta histo