Los rumores de cambio de gabinete reaparecen cada cierto tiempo. Dos elementos han contribuido, particularmente, a alimentar estas expectativas de renovación en La Moneda: La proximidad de un año electoral, como será 2008 a causa de los comicios municipales, y la necesidad que tendría la presidenta Bachelet de contar con un gabinete más apto para […]

  • 30 noviembre, 2007

Los rumores de cambio de gabinete reaparecen cada cierto tiempo. Dos elementos han contribuido, particularmente, a alimentar estas expectativas de renovación en La Moneda: La proximidad de un año electoral, como será 2008 a causa de los comicios municipales, y la necesidad que tendría la presidenta Bachelet de contar con un gabinete más apto para esas circunstancias.

Lo denominan como un “gabinete electoral”, lo que supondría incorporar figuras avezadas del mundo político, que sean capaces de transmitir los logros del gobierno y conseguir que se manifiesten en el voto del electorado. Hace algunas semanas, en el marco de un consejo de gabinete, la presidenta Bachelet habría fijado a sus asesores un plazo perentorio (enero) para presentar sus respectivas renuncias en caso de querer optar a futuros cargos de representación popular. Comentado es, por ejemplo, el interés de la ministra de Educación Yasna Provoste, por una senaduría en el norte o del ministro secretario general de Gobierno Ricardo Lagos Weber, por una carrera similar en la V Región.

Qué tan cerca estamos de ese cambio es algo que, por cierto, sólo maneja la presidenta, conocida por ser poco proclive a comentar este tipo de decisiones. Pero al interior de palacio especulan que el cambio no se producirá de forma tan inmediata. Advierten que una señal de este tipo debería incluir un nuevo jefe de gabinete, pero el ministro Belisario Velasco consiguió el acuerdo con la Alianza en materia de seguridad ciudadana, por lo que no tendría sentido removerlo en lo inmediato. Y respecto al plazo establecido por la presidenta, quienes participaron en la reunión dicen que tampoco lo dijo con demasiada convicción.

Enero o marzo siguen apareciendo, dicen, como los meses más probables para un cambio, a pesar del interés de la directiva DC por consolidar su posición frente a sus rivales internos, incorporando al gabinete a algunos representantes más cercanos a su facción.