Por cada 10 años que una persona fuma, su piel envejece dos años y medio más que si no fumase, según un documento elaborado por la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) para que sirva de guía a los profesionales estéticos. Según el informe de la SEME, que tiene su sede en Barcelona y agrupa […]

  • 12 junio, 2014

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Por cada 10 años que una persona fuma, su piel envejece dos años y medio más que si no fumase, según un documento elaborado por la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) para que sirva de guía a los profesionales estéticos.

Según el informe de la SEME, que tiene su sede en Barcelona y agrupa a más de 600 médicos, los factores estéticos motivan a 6 de cada 10 fumadores a dejar de fumar. Las consultas más frecuentes en esta especialidad relacionadas con el tabaquismo son la fragilidad capilar por pelo quebradizo y desnaturalizado, envejecimiento prematuro y dientes amarillentos.
Elaborado en colaboración con la compañía biomédica Pfizer, el documento quiere ser un manual de los médicos especialistas en estética para manejar de forma correcta el abordaje y tratamiento del tabaquismo, ha informado la SEME en un comunicado.

Según la doctora Marta Banqué, autora del documento, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y experta en cesación y tratamiento del tabaquismo, “[tweetable]fumar provoca la disminución de la circulación sanguínea en los tejidos[/tweetable], lo que influye negativamente en la elasticidad de la piel y provoca efectos negativos en su conservación”.

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