Por  Natalia Saavedra Hay que llegar hasta Renca y atravesar el corazón de la comuna por avenida Vicuña Mackenna, pasar con cuidado a un costado de la feria y localizar la comisaría. Sólo unos metros más allá está la sencilla entrada que anuncia la llegada a las canchas deportivas de Eduardo Vargas. Un grupo de […]

  • 13 junio, 2014

Por  Natalia Saavedra

CHILE - EGIPTO

Hay que llegar hasta Renca y atravesar el corazón de la comuna por avenida Vicuña Mackenna, pasar con cuidado a un costado de la feria y localizar la comisaría. Sólo unos metros más allá está la sencilla entrada que anuncia la llegada a las canchas deportivas de Eduardo Vargas. Un grupo de obreros trabaja aceleradamente en remodelar el recinto, que ahora es un vecino más de almacenes y condominios. En la recepción, Estrella –que hace las veces de secretaria– avisa que “su tío” está por llegar.

Adentro, una pequeña salita de muros verdes casi limón está tapizada con fotos del jugador: una junto al plantel de la Universidad de Chile cuando ganaron la Copa Sudamericana en el 2011 ocupa un lugar destacado. La postal recuerda que ése fue el momento que catapultó al chileno, quien con 24 años, fue vendido al Napoli de Italia ese mismo año en 14,8 millones de dólares, la cifra más alta conseguida por la transferencia de un jugador local desde Chile al exterior.

De un auto negro se baja el papá de Edu. Se parecen un poco. Apurado, nos lleva a su oficina, donde una camiseta del jugador cuelga de un perchero. Además, hay zapatillas, ropa deportiva e implementos, todo en un desorden que habla del estilo hogareño con que manejan el lugar. El papá de Vargas dirige el proyecto que no sólo es de Eduardo, sino de toda la familia. Por eso, mientras conversa contesta varios llamados. “Resérvate la cancha uno, Estrella”, vocifera.

El complejo de Vargas, inaugurado en diciembre de 2013, es el reflejo de una nueva camada de inversiones de varios de los seleccionados nacionales: preocupados de preparar su retiro, han planificado inversiones y levantado proyectos que les aseguren un horizonte económico cuando ya no puedan seguir jugando en las ligas profesionales.

 

Todo en familia

En la Quinta Región, avanzan a toda máquina las obras del nuevo complejo de Jean Beausejour y el ex seleccionado nacional, Marco Estrada. En un terreno ubicado en el sector surponiente de Quillota, en el paradero 7 de San Pedro, los jugadores construyen un recinto con capacidad para seis canchas de futbolito y baby fútbol de pasto sintético, además de un sector que asemeja a un spa, con tinas de hidromasajes y sauna. No es todo. Con el fin de sacarle provecho al negocio, las obras contemplan, también, una cafetería y salones de eventos.

La historia se repite: Estrada es de la comuna y además –según datos del municipio– la constructora a cargo del proyecto, ESBO, es nada menos que del papá del jugador radicado actualmente en Emiratos Árabes.  “Han sido súper profesionales. Se acercaron al municipio porque el terreno requería un cambio en el uso de suelo y nos invitaron en el verano a conocer sus avances. Por lo que tenemos entendido, su idea original era abrir durante el primer semestre, así que suponemos que la inauguración será pronto”, comenta Óscar Calderón, alcalde (S) de Quillota.

La administración del lugar quedaría en manos del ex futbolista Mauricio Aros. El vínculo con este último se explica, porque Aros trabaja actualmente en Talento Deportivo como veedor y captador de jugadores. La empresa, ligada al manager Miguel Valenzuela, es la misma que representa a Beausejour y Estrada.

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Después del pitazo final

Cuesta sacarles palabra a los deportistas cuando se trata de sus proyectos fuera de la cancha. Sus inversiones las manejan con hermetismo. Quienes administran las carteras de varios jugadores, coinciden en que el consejo básico es iniciar negocios con los que tengan alguna cercanía. “Si quieren poner un restaurante les digo: vayan a comer a los mejores restaurantes de Europa, investiguen, conozcan el negocio. Si su afinidad es con la moda, por qué no analizar traer una marca. Ahora, lo que más les digo es que traten de estudiar, especializarse, sumar experiencia, ir más allá”, dice un cercano a los jugadores de la Selección.

Oyendo ese consejo, el portero de la Roja, Claudio Bravo, construye, en poco más de dos hectáreas en Buin, varias canchas deportivas y un edificio de cuatro plantas donde funcionará un gimnasio, restaurante y un centro de estética. El jugador ha sido en extremo detallista con cada avance del proyecto, el que quiere convertir en un lugar de elite para la preparación de talentos deportivos. De allí que una de las áreas más relevantes de la iniciativa sea la operación de una clínica kinesiológica.

El trabajo ha sido supervisado por el arquitecto Alex Streit y en lo deportivo, por el ex arquero de Colo Colo Daniel Morón.

“Próximamente cumpliré uno de mis grandes sueños: la inauguración de mi propio centro deportivo. Me enorgullece poder devolverle la mano a Buin. He seguido la construcción de las 6 canchas, de los vestuarios, del gimnasio, de la clínica de kinesiología como si se tratara de un nuevo hijo”, ha dicho Bravo.

Por su parte, Arturo Vidal alista la inauguración del complejo que compró en Chicureo por 4 millones de dólares. El proyecto, que será relanzado tras el Mundial, busca convertirse en un referente en materia de ciudades deportivas. Para eso, Vidal trabaja con el ex colaborador de Iván Zamorano, Gonzalo Santelices.

El jugador de la Juventus cuenta para todos sus proyectos con el apoyo de Carlos Albornoz, profesor de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Desarrollo, que es pariente suyo. El académico oficia de presidente del directorio de las inversiones de Vidal, que aparte de este nuevo centro incluye a Haras Alvidal, con más de una veintena de caballos fina sangre y una división inmobiliaria, Vimat. Se calcula que su patrimonio en Chile ya es cercano a los 8 millones de dólares.

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Los negocios de “Edu”

El proyecto de Eduardo Vargas nació en el papel en 2012. O más bien en su casa. Según recuerda su papá, el objetivo fue siempre invertir en algo deportivo y que fuera familiar. Por eso la primera determinación que tomaron es que Renca sería la comuna elegida. Es allí donde han vivido toda la vida. Acto seguido, “Los Vargas” conversaron el tema y el patriarca del grupo tomó la batuta para negociar con el municipio algún terreno que les pudieran ceder bajo el esquema de comodato.

Siendo hijo ilustre de la comuna, la alcaldesa Vicky Barahona no tardó en darle el visto bueno, y así fue como encontraron un lugar adecuado en la esquina de la calle Grumete Díaz. El acuerdo contempló que durante las mañanas, las canchas pueden ser usadas por colegios municipales y durante siete días al año se cederán al municipio para actividades recreativas. Eso sí, toda la inversión debía salir del bolsillo del jugador. No sería problema. En 2013, su sueldo rondaba los 100 mil dólares al mes.

En tiempo récord se levantó un complejo de tres canchas de pasto sintético, en diciembre del año pasado se cortó la cinta y hoy por hoy cuesta encontrar horas libres para juga. Vargas ha desembolsado unos 180 millones de pesos. “Esto se planteó como un proyecto para el futuro de Eduardo, pero que fuera algo familiar. Estoy yo en la administración y hago de todo, desde recibir llamado hasta limpiar las canchas. Mi hijo menor, que administra cuando no estoy, mi sobrina, etcétera. La idea es que esto sea algo para el largo plazo”, explica Eduardo Vargas padre, quien agrega: “Nos ha ido súper bien y hasta chicos nos quedamos”.

Hace poco les ofrecieron comprar un complejo en Lonquén, pero pasaron porque se les hacía cuesta arriba la ubicación. “Nos encantaría crecer, pero ojalá en Renca, aunque buscar un nuevo terreno ha sido súper difícil”, asegura. Éste es sólo el primer paso. Según confidencia el papá de Edu, el jugador ya formó una sociedad de inversiones con miras a tener su dinero bien ordenado. “Todavía no tiene movimiento, pero ahí está”, comenta. •••

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Los asesores

Un rol clave para los futbolistas es el que cumplen sus representantes, pues muchas veces –además de confidentes– se convierten en improvisados consejeros financieros. Por ejemplo: el manager de Alexis Sánchez, Fernando Felicevich, sigue de cerca sus pasos en el mundo de los negocios y de las donaciones. Así lo recuerda el alcalde de Tocopilla, Fernando San Román.

“El año pasado, cuando Alexis donó 150 millones de pesos para reparar unas canchas, vino con su representante a reunirse conmigo pidiendo saber algunas necesidades de la comuna”, relata el edil.

Cristián Ogalde, quien tiene en su portafolio a Eduardo Vargas, Claudio Bravo y José Rojas, entre otros, es conocido por su detallismo al direccionar los pasos de sus representados. Otro asesor top es el abogado Miguel Valenzuela, que tiene entre sus clientes a Jean Beausejour, Marco Estrada y Carlos Carmona.

La labor del asesor es compleja, tomando en cuenta la cantidad de proyectos que les ofrecen a los jugadores, no siempre buenos negocios. Por lo mismo,  algunos deportistas optan por invertir en posiciones más seguras, como la compra de oficinas para renta. También en fondos mutuos o instrumentos de renta fija. Entre los bancos de inversión que más futbolistas tienen entre sus clientes, están Penta y LarrainVial.