La noticia llegó a oídos de Andrónico Luksic recién a fines de septiembre: tras nueve meses de espera, la compra de Horizonte y Oasis vio la luz tras ser aceptada por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC). Aunque tarde, la resolución final del tribunal puso fin a varios meses de incertidumbre que […]

  • 7 diciembre, 2012

Luksic

La noticia llegó a oídos de Andrónico Luksic recién a fines de septiembre: tras nueve meses de espera, la compra de Horizonte y Oasis vio la luz tras ser aceptada por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC).

Aunque tarde, la resolución final del tribunal puso fin a varios meses de incertidumbre que amenazaron entrampar los planes del empresario para seguir haciendo crecer su negocio radial, al alero de Canal 13. Un negocio que lo empezó a conquistar de a poco y que, al igual como lo hizo con la televisión, evaluó hasta en el más mínimo detalle antes de decidir si apostar por él.

Al vicepresidente del Banco de Chile le gusta la radio. De hecho, según confidencia uno de sus cercanos, Oasis es una de sus emisoras favoritas, por su programación musical. Pero pragmático como es, en esta nueva incursión radial no primó el romanticismo, sino que los números.

Tras la toma de control de Canal 13 en 2010, que incluyó la adquisición de Play y Sonar, el mayor de los Luksic se empezó a entusiasmar con el negocio de las comunicaciones. Primero fue el people meter y el rating lo que lo atrajo. De hecho, dicen que sigue las mediciones y siempre está enterado de cómo le va a los programas.

Pero como en Chile la ley impide tener más de una estación de televisión, el camino para seguir creciendo en las comunicaciones lo llevó directamente a las radios.

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Crecer por ese lado, además, hacía sentido a los ejecutivos del canal: Play y Sonar son proyectos que han resultado exitosos. Y, como explica uno de los hombres del grupo, “había excesos de capacidad en las radios. Tener sólo dos no se justificaba, porque teníamos equipo y talentos para manejar más de dos”.

Así, el empresario, a través de Canal 13, no dudó en analizar el negocio a fondo cuando Julián García-Reyes puso el cartel de venta a Horizonte y Oasis.

No fue de un día para otro. Una vez que estuvo claro que había que sumar nuevas emisoras al grupo, se tocaron varias puertas, pero fue García-Reyes quien estuvo dispuesto a negociar a un precio que a los ejecutivos de Luksic les pareció razonable. Aunque las cifras no son públicas, se habla que la transacción implicará desembolsar 10 millones de dólares a Canal 13.

También, según quienes han participado del proceso de compra, en la decisión de Luksic de crecer en el espectro radiofónico pesó el desafío de enfrentar a dos grandes grupos. “Las radios están concentradas en Iberoamerican y Grupo Dial. Es un mercado interesante para desafiar. Con esta compra se consolidan como un grupo más importante y tienen potencial para comerle la color a los grandes dominantes. Ellos creen que pueden hacerlo”, comenta un conocedor del negocio.

Fue Rodrigo Terré, asesor personal de Andrónico Luksic, quien lideró el proceso y contactó a García-Reyes para iniciar las negociaciones, en las que también participaron ejecutivos de Canal 13, como el director ejecutivo David Belmar y René Cortázar, ex presidente de la estación televisiva.

Muralla china

El 2 de diciembre del año pasado el deal estaba cerrado. Ese día se firmó la promesa de compraventa y según los cálculos de ambas partes todo parecía indicar que, a más tardar en seis meses, el proceso estaría terminado, previa consulta a la Fiscalía Nacional Económica (FNE) y a la Subtel.

Todo eso, basados en la experiencia que habían tenido en otros procesos parecidos. La FNE, por ejemplo, tardó sólo 30 días en dar su venia para la compra de Canal 13 en 2010. Esta vez, sin embargo, la historia fue distinta.

La Fiscalía decidió abrir una consulta en el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, aduciendo que la adquisición, ponía en riesgo la libre competencia y que no podía ser aprobada sin condiciones. Así, se inició un largo proceso, que entre abogados, recopilación de datos y visitas al TDLC tardó nueve meses.

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Hoy, con esa decisiva fase ya lista, hay que decir que aún no sale completamente humo blanco para la transacción. De hecho, Julián García-Reyes, el ex dueño de las radios, todavía ocupa su oficina en Pocuro 2151, donde están los cuarteles generales de Horizonte y Oasis y en ambas radios todo continúa como si no hubiera ningún cambio. Lo que falta es completar el trámite frente a la Subsecretaría de Telecomunicaciones, Subtel, y para eso, es necesario resolver antes las condiciones del tribunal.

Lo anterior explica por qué durante estos días Canal 13 está en plena reestructuración legal de su negocio radial. Porque, entre las condiciones que el TDLC puso a la operación, está que la estructura del negocio de radiodifusión quede absolutamente separada de la televisión en términos legales. Es decir, que las empresas operen como independientes y con diferentes RUT, a fin de que las transacciones entre ambas sean hechas a precios de mercado.

Algo que, en todo caso, ya había previsto hacer Canal 13, como una manera de ordenar el negocio. “La idea es que las radios sobrevivan por sí solas. La filosofía de Luksic en el canal es que cada unidad de negocio tiene que ser rentable por sí misma, que ningún área o programa subsidie a otro, y eso también corre para las radios”, explica un cercano a la estación.

Hasta ahora, Play y Sonar operaban bajo el mismo paraguas del canal. “Es como si fuera un área o programa más, como si se tratara de Mundos Opuestos, no tenían contabilidad propia y por eso no había cómo saber a ciencia cierta si salían para adelante o para atrás, en términos de rentabilidad”, explica un cercano al grupo.

Con la nueva estructura eso cambiará. La operación de compra de Oasis y Horizonte se llevó a cabo a través de Radiodifusión SpA, una sociedad filial de Canal 13. Y es a esa misma sociedad, a la cual actualmente se está traspasando Play y Sonar, un proceso que en la práctica, implicará que en las decisiones del negocio radial ya no tendrán injerencia directa los ejecutivos de Canal 13, como ocurría hasta ahora. La operación pasará a depender directamente de Ximena Callejón, que quedará como gerente general de Radiodifusión SpA y reportará a un directorio en el que participan Rodrigo Terré, David Belmar y Marcelo Von Chrismar, director de Canal 13.

Una estructura que, en todo caso, no tiene nadie más en la industria de las comunicaciones, se queja un ejecutivo del grupo. “Somos los únicos a los que han obligado a crear esta figura”, sostiene.

Tras ese paso viene la segunda fase: que la Subtel vise el traspaso de las concesiones, un proceso que aunque no es engorroso, sí puede tardar al menos tres meses. Por eso es que tanto en Horizonte, en Oasis como en Canal 13 prevén que el cierre definitivo será durante el primer trimestre de 2013.

El quinto actor

La experiencia de Play y Sonar tiene satisfechos a los ejecutivos de Luksic. Play, una radio orientada a mujeres del segmento ABC1 y C2 entre 25 y 44 años, tiene actualmente el 14% de participación de mercado en este grupo medido en rating y es líder de su segmento, según un estudio realizado por Ipsos al primer trimestre de 2012 en Santiago, seguida por FM2 del grupo IARC. A su vez, Sonar, orientada a hombres ABC1 y C2 entre 20 y 34 años, pelea el primer lugar de su segmento con Futuro, también de IARC.

Por eso, la idea es replicar esa misma fórmula en Horizonte y Oasis. Es decir, ubicarlas en el primer lugar de sus segmentos. “Canal 13 ya tenía bien rentabilizadas sus radios y cuando ya aprendiste a domar el negocio, replicar el modelo no es difícil. Además, cuentan con un buen equipo”, explica un ejecutivo que participó de las negociaciones.

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Con la compra de estas dos emisoras, Canal 13 se convierte en el quinto actor a nivel nacional en términos de avisaje con un 10% de participación de mercado, según las cifras de Megatime (ver infografía). Sin embargo, advierten ejecutivos de la industria, esta cifra puede ser engañosa, porque Megatime sólo considera a las empresas que contratan este servicio y además calcula la cantidad de avisos en base a una tarifa fija. Y en la industria radial es normal que se produzcan descuentos de hasta 80% en los precios.

En todo caso, si se mide por rating y número de concesiones, Radiodifusión SpA quedaría en el tercer lugar del dial. Sin embargo, todavía queda camino por avanzar para consolidar esas posiciones. Es por eso que, si bien se planea mantener el modelo de Oasis –orientado a hombres y mujeres ABC1 y C2, entre 24 a 60 años– tal como está enfocado actualmente, no pasará lo mismo con Horizonte. “Horizonte va a ser reformulada. Su público es muy parecido al de Sonar, no tiene sentido tener dos radios que compitan entre sí y Sonar está muy bien posicionada”, explica un ejecutivo del grupo, que adelanta que están en proceso de redefinición de esta emisora.

Las sinergias entre las cuatro radios también estarán dadas por el lugar físico donde se ubicarán. La compra de Horizonte y Oasis no incluye la casona de Pocuro 2151, donde éstas se ubican actualmente. De hecho, Julián García-Reyes tiene un acuerdo para vender esa propiedad a otra empresa. Por eso, una vez que se cierre definitivamente el negocio, Oasis y Horizonte serán trasladadas a Alcalde Dávalos 164, a un costado de Canal 13, donde actualmente operan Play y Sonar.

Un negocio liviano

Aunque está lejos de ser un negocio millonario, la radio es un mercado atractivo. Así por lo menos, queda en evidencia al revisar los últimos movimientos que se han dado en este mercado en los últimos años (ver infografía). La revolución digital de la televisión, la tendencia a la convergencia en los medios, las mayores eficiencias de los espectros y el avance de las tecnologías de la información, está tentando a varios actores.

Además de Luksic a través de Canal 13, Bethia incursionó en este negocio a través de Radio Candela, que sumaron con la compra de Mega y también El Mercurio ingresó a este mercado a través de las radios regionales Positiva y Digital. A esto hay que añadir que se trata de un mercado que está en pocas manos y el espectro radiofónico disponible es bastante limitado.

Y, como explica un ejecutivo de la industria, “es un negocio que no es difícil de manejar y en el cual es difícil que te pueda ir mal”.

Una radio bien posicionada y gestionada de manera eficiente, puede fácilmente tener una rentabilidad de 15%, según ejecutivos de la industria. “Hay radios que generan ingresos por más de dos mil millones de pesos al año y otras que con suerte llegan a los 500 millones. Pero todo depende del modelo que tengan”, explica el gerente general de una radioemisora.

En el negocio radial no hay fórmulas únicas. Cooperativa, por ejemplo, es la radio que más inversión publicitaria recibe, según cifras de Megatime. Sin embargo, tiene costos mucho más elevados por ser una radio informativa, lo que implica tener departamentos de prensa potentes.

Otros apuestan por los rostros –que en radio se conocen como “voztros”–, que si bien generan fidelidad entre los auditores, también implican una inversión mayor.

En el caso de Luksic, su negocio está enfocado a las radios musicales. Aunque en algún minuto se especuló que el empresario transformaría una de sus nuevas estaciones en una radio informativa, quienes conocen sus planes, niegan esa versión.

“El foco principal es que sean unidades de negocio rentables. Y las radios calzan con esa expectativa. Es un negocio bonito, que da exhibición, no mueve mucha plata, pero es raro que te vaya mal porque las inversiones son muy livianas.

Las radios musicales necesitan un computador, un programador, un buen locutor y derechos de autor, que es el gasto más fuerte. Ellos se meten en los negocios para ganar plata. Y una radio informativa implica costos mayores”, explica un ejecutivo que conoce cómo opera la industria. •••