Javier Vega (42) trabajó durante cinco años en la industria farmacéutica: su familia es dueña de los laboratorios Pasteur. Hace 24 meses dejó ese mundo –sigue siendo accionista de la firma– con el propósito de emprender en algo que generara impacto social. Luego de dos intentos fallidos, conoció “Algramo”, empresa que vende productos a granel […]

  • 21 octubre, 2019

Javier Vega (42) trabajó durante cinco años en la industria farmacéutica: su familia es dueña de los laboratorios Pasteur. Hace 24 meses dejó ese mundo –sigue siendo accionista de la firma– con el propósito de emprender en algo que generara impacto social. Luego de dos intentos fallidos, conoció “Algramo”, empresa que vende productos a granel y que fue fundada por el ingeniero José Manuel Moller en 2012. Vega, ingeniero en administración de empresas, pensó entonces: “Quiero hacer algo parecido”. En 2018 se asoció con él y juntos le dieron vida a Fracción, algo así como el “Algramo de los medicamentos”. La iniciativa permitiría comprar medicamentos fraccionados, es decir, por unidad.

El primer desafío fue encontrar una farmacia habilitada para fraccionar, y lograr que los laboratorios les donaran los medicamentos. Partieron con 35 remedios de 5 laboratorios. El paso siguiente: ampliar el impacto. “Fracción conceptualizó su modelo de negocio, pero utilizó como vehículo a la farmacia de barrio para poder validar el modelo. Además, había que hacerlo lo más barato posible”, cuenta Javier Vega, cofundador de Fracción.

“En Chile hay alrededor de 3.200 farmacias aproximadamente, donde 1.600 son de cadenas y 1.500 son independientes. La gente siempre me pregunta dónde están. El tema está que las independientes no pueden competir. Nadie las ve, no tienen convenios, isapres, etc. El negocio está armado porque la venta es 90% las cadenas y 10% las farmacias independientes. El mercado no está bien resuelto”, destaca Vega.

Buscando solucionar esto, las farmacias independientes se transformaron en promotoras de Fracción. Las personas llegaban allá con su receta médica y encargaban el medicamento que necesitaban. El fármaco llegaría al mismo lugar al día siguiente. Este modelo lo mantuvieron durante un año hasta que se dieron cuenta de que el negocio no funcionaba: las farmacias eran quienes finalmente comercializaban el producto, y no ellos.

Así es que reinventaron el modelo. Optaron por el e-commerce: trasladaron su negocio al mundo digital y crearon la página web de Fracción.

Fracción hoy es una farmacia digital y permite en tres pasos comprar los medicamentos. Trabajan y negocian directamente con los laboratorios, quienes les proveen de medicamentos a un menor costo. “Hoy día el tema digital va a permitir bajar los precios en Chile. Nosotros estamos partiendo. Vendemos entre un 10 y 15% más barato que las cadenas. Mi modelo tiene que ver con poder atender a más personas y no cobrar más. El cliente puede sacar de su bolsillo menos recursos y que los remedios le duren  más tiempo. Ese es uno de los efectos del fraccionamiento”, comenta.

Hoy cuentan con despacho a domicilio a todo Chile. En Santiago, entre tres y cuatro horas, el medicamento encargado es despachado. El cliente puede comprar exactamente la cantidad recetada. Esto permite llegar a lugares que no tienen acceso a una farmacia. “En Chile hay 59 comunas que no cuentan con farmacias, aectando a 350.000 personas. Estas son rurales, con alrededor de cinco mil habitantes cada una. El 31% de estas personas está bajo el índice de la pobreza. Nosotros hoy estamos hablando con los municipios para instalar farmacias digitales en las comunas. Ya lo implementamos en Cabo de Hornos y María Elena, en Antofagasta. Queremos acabar con la falta de acceso”, destaca.