El reciente terremoto que azotó a la Segunda Región y el que hace dos años remeció a la Primera, con un trágico saldo en vidas humanas y enormes daños materiales, no hacen sino confirmar la vulnerabilidad de Chile en esta materia. Siendo nuestro país el segundo más sísmico del mundo, la abogada y profesora […]

  • 14 diciembre, 2007

 

El reciente terremoto que azotó a la Segunda Región y el que hace dos años remeció a la Primera, con un trágico saldo en vidas humanas y enormes daños materiales, no hacen sino confirmar la vulnerabilidad de Chile en esta materia.

Siendo nuestro país el segundo más sísmico del mundo, la abogada y profesora de la Universidad de Los Andes, Rosa Madera, menciona el mecanismo creado por la Unión Europea para hacer frente a catástrofes. A raíz de las devastadoras inundaciones que afectaron en agosto de 2002 a los países de Europa Central, se creó el Fondo de Solidaridad de la Unión Europea (FSUE). La idea es aportar con rapidez, eficacia y flexibilidad una ayuda financiera de primera necesidad para acciones como alojamiento temporal o la reparación provisional de las infraestructuras indispensables para la vida diaria.

Hasta fines de 2005, el FSUE ha financiado ocho intervenciones en siete países, por un total de aproximadamente 833 millones de euros. Las cuatro primeras respondieron a las inundaciones de 2002 en Alemania, Austria, República Checa y Francia. También se usó en España, para hacer frente a la catástrofe del “Prestige”; en Italia, por los temblores de Molise y Pouilles y la erupción del volcán Etna; y en Portugal, a raíz de los incendios forestales del verano de 2003. Los expertos indican que no es lo mismo destinar un porcentaje del presupuesto de los Estados para emergencias, que tener bien diseñado por ley un mecanismo que no sólo aporta recursos, sino además establece toda la logística necesaria para hacer frente de la mejor forma posible a una catástrofe natural.