Tras la detención del administrador local del sitio argentino de descarga de películas y series por Internet, el fiscal de Pudahuel, Pablo Alonso, adelanta que ahora se enfocará en conocer la investigación en Argentina y obtener mayor información del FBI.

  • 29 marzo, 2012

Tras la detención del administrador local del sitio argentino de descarga de películas y series por Internet, el fiscal de Pudahuel, Pablo Alonso, adelanta que ahora se enfocará en conocer la investigación en Argentina y obtener mayor información del FBI. Por Fernando Vega; foto, Verónica Ortíz.

Acostumbrado a perseguir delitos comunes, el fiscal de Pudahuel, Pablo Alonso, se encontró el 6 enero pasado con una de las causas más novedosas que le han tocado investigar en sus cuatro años en la institución: la denuncia del canal de cable HBO contra el sitio argentino de descarga de películas y series por Internet Cuevana.

Era un día normal en la rutina de este abogado de 36 años, cuando la denuncia de que desde Chile un hombre que se hacía llamar el chukao subía series y películas a Internet –violando la propiedad intelectual de esas obras– lo sorprendió. Desde su cargo había perseguido varios casos de comercialización y pirateo de diversas especies, pero nunca por la reproducción y publicación de obras, que fue clave para luego iniciar el proceso que podría culminar incluso con el apagón de la popular web fundada por el argentino Tomás Escobar.

Todo comenzó en noviembre del año pasado, cuando Home Box Office (HBO) inició en Argentina las primeras acciones para frenar a Cuevana. Mientras al otro de la cordillera comenzaban las investigaciones, en Chile la compañía ya había localizado a uno de los nueve administradores del sitio: el estudiante de arte Cristián Álvarez Rojas.

Tras recibir la denuncia, el fiscal Alonso se reunió con la Policía de Investigaciones (PDI) e inició sus indagaciones: el martes 13 de marzo, Álvarez fue detenido y formalizado por infracción a la Ley de Propiedad Intelectual y delito informático. Posteriormente, quedó en libertad, pero bajo condiciones.

-¿Por qué entre las condiciones a Álvarez figura la vigilancia de su ingreso a Cuevana?
-Álvarez está en libertad, pero sujeto a medidas cautelares de arraigo nacional y de vigilancia de entrada a Cuevana. Se le pidió que entregara sus claves de acceso al sitio, las que estarán a disposición de la unidad del Cibercrimen de la PDI durante el periodo que dure la investigación.

-¿Eso es para comprobar que no recibía ingresos administrando el sitio?
-La investigación hoy día está enfocada a descubrir si hay algún tipo de liberalidad, como lo plantea el imputado, o si, efectivamente, había un lucro por eso. Él plantea que no, pero se sigue investigando. Si hubo ganancias podría haber delitos tributarios y, además, una especie de comercio clandestino.

-¿Por qué la figura de la reproducción y publicación de las obras es clave en este proceso?
-El administrador buscaba hacer la publicación y comunicación masiva de la obra a través de Internet y por eso los esfuerzos se radican en la persecución penal de esta persona y no en el usuario masivo de Internet. El imputado era el encargado de generar en Chile la indexación de Cuevana a los servidores en que se alojaban las obras y, además, cumplía labores complementarias, como subir los subtítulos de las películas y hasta hacer la crítica de las mismas. No era un usuario cualquiera.

-Considerando que Álvarez no tiene antecedentes, ¿cabría una salida alternativa?
-Sí, lo más probable es que la busquemos. Estos delitos no tienen una penalidad muy alta. Una suspensión condicional significa someter al imputado a un año de régimen de condiciones para que la causa se sobresea. Sabemos que él tiene conocimientos de arte, por lo que podríamos tratar de que realice exposiciones acerca del arte, Internet, los derechos de autor, etc. en los colegios de la comuna de Pudahuel.

-Este caso se ha interpretado como respuesta de Chile a los reclamos sobre propiedad intelectual de Estados Unidos. ¿Tiene realmente algo que ver? (sigue…)
-Por cierto que hoy día los tratados internacionales, de alguna manera, dan un espaldarazo a la legislación vigente que nos permite indagar estos delitos y tratar de obtener algún tipo de sanción. Pero la norma sobre propiedad intelectual existe en Chile desde hace bastante tiempo.

-¿Por qué le pidieron ayuda al FBI?
-Porque Cuevana funciona a través de soportes que proveen del material cinematográfico a exhibir y, sabiendo que su principal soporte era Megaupload, teníamos la necesidad de conocer la situación de esta página en Estados Unidos.

-Cuevana sigue funcionando. ¿Faltan otras diligencias?
-Aún faltan informes del FBI. Cuevana sigue funcionando porque no se encuentra en Chile, sino que en Argentina, y estamos buscando establecer lazos con la investigación que se desarrolla allá para obtener mayor información que nos permita no tan sólo la formalización sino que, en el evento de haber delito, obtener un cese al menos temporal de la página. Uno puede obtener medidas que pudieran de alguna manera proteger la propiedad, los derechos de autor.