La intensa actividad que viene desplegando el Colegio de Abogados desde hace un tiempo no sólo abarca las reglas sustantivas para el correcto ejercicio del la profesión con el nuevo código de Etica –el que Capital publicó en extenso en su número 297-, sino que también se expandió a las normas de procedimiento según las cuales dichas reglas van a ser aplicadas. Recientemente, su consejo general aprobó un nuevo reglamento disciplinario, que busca incorporar los principios y requisitos del debido proceso. Así, separa las tareas de investigar y formular cargos de la de decidir o no una sanción. Para la primera crea la figura de un instructor, que será un abogado funcionario del Colegio. Para la segunda crea un tribunal de ética que estará formado por los Consejeros y por una nómina de no menos de 10 ni más de 50 abogados colegiados, designados por el consejo, para desempeñarse por periodos de 4 años, renovables. Este tribunal funcionará en salas de 3 o 5 miembros. En el primer caso, uno de éstos será un consejero. En el segundo lo serán dos. Los otros miembros se eligen por sorteo. Al mismo tiempo, se consagran y formalizan momentos procesales considerados fundamentales como, por ejemplo, la formulación de cargos, la respuesta a éstos, la rendición de la prueba y el recurso de apelación ante la Corte de Apelaciones competente. Detrás de esta reforma, cuentan en el Colegio, los consejeros Olga Feliú, María de los Angeles Coddou y Julián López jugaron un importante rol.

  • 19 mayo, 2011

La intensa actividad que viene desplegando el Colegio de Abogados desde hace un tiempo no sólo abarca las reglas sustantivas para el correcto ejercicio del la profesión con el nuevo código de Etica –el que Capital publicó en extenso en su número 297-, sino que también se expandió a las normas de procedimiento según las cuales dichas reglas van a ser aplicadas.

Recientemente, su consejo general aprobó un nuevo reglamento disciplinario, que busca incorporar los principios y requisitos del debido proceso. Así, separa las tareas de investigar y formular cargos de la de decidir o no una sanción. Para la primera crea la figura de un instructor, que será un abogado funcionario del Colegio. Para la segunda crea un tribunal de ética que estará formado por los Consejeros y por una nómina de no menos de 10 ni más de 50 abogados colegiados, designados por el consejo, para desempeñarse por periodos de 4 años, renovables. Este tribunal funcionará en salas de 3 o 5 miembros. En el primer caso, uno de éstos será un consejero. En el segundo lo serán dos. Los otros miembros se eligen por sorteo. Al mismo tiempo, se consagran y formalizan momentos procesales considerados fundamentales como, por ejemplo, la formulación de cargos, la respuesta a éstos, la rendición de la prueba y el recurso de apelación ante la Corte de Apelaciones competente.

Detrás de esta reforma, cuentan en el Colegio, los consejeros Olga Feliú, María de los Angeles Coddou y Julián López jugaron un importante rol.