“Cumplí el gran sueño de mi vida que era correr la regata de la vuelta al mundo y entrar primero al Cabo de Hornos. De ahí para adelante, todo partido que juego es tiempo prestado y, hace un tiempo, resolví que quería comprar más tiempo que dinero, más libertad que esclavitud…”. Por María José O’Shea C.

  • 8 septiembre, 2011

 

“Cumplí el gran sueño de mi vida que era correr la regata de la vuelta al mundo y entrar primero al Cabo de Hornos. De ahí para adelante, todo partido que juego es tiempo prestado y, hace un tiempo, resolví que quería comprar más tiempo que dinero, más libertad que esclavitud…”. Por María José O’Shea C.

 

Cuando en septiembre del año pasado entrevisté a Felipe Cubillos, había un dato que no escribí porque me dio vergüenza. Ahora sí lo hago. Me pasó lo peor que le puede pasar a un periodista de prensa escrita: la grabadora tenía un botón mal apretado. Las dos horas y media que conversamos quedaron registradas en el aire.

En esos días, Cubillos ya estaba en la cresta de la ola. Ya era el empresario que dejó todo para ayudar a los demás, ya hablaba en un lenguaje que quizás la frivolidad me hacía mirar con una curiosa distancia. Lo llamé, avergonzada, y le dije que no había grabado nada. “No importa, hagámosla de nuevo”, me dijo, con una paciencia infinita. Se hizo un espacio entre inauguraciones de caletas y jardines infantiles, seminarios e idas a la televisión. Otra vez, al café Torres de Isidora Goyenechea, su oficina por muchos meses.

Nos volvimos encontrar hace un mes, en el seminario que organizamos para el aniversario de nuestra revista. Estaba entre los invitados que reunimos en las termas de Jahuel. Escuchó atento todas las intervenciones y tomó el micrófono para poner acento en la desigualdad de la educación. Para él, ese es el mayor desafío en lo próximos 15 años y así lo publicamos en el número anterior de Capital (307). “Imagino una solución de una Agencia Independiente de Educación, parecida a lo que es el Banco Central actualmente, cuyas autoridades principales sean nombradas por mayoría en el Senado e inamovibles por un periodo largo de tiempo. Si actuamos así, la educación dejará de ser la moneda de cambio de los políticos y no será capturada nunca más por la política contingente. Recién ahí podremos construir una verdadera sociedad de oportunidades para todos”, sostuvo.

La idea venía dando vueltas hace rato en su cabeza. Y así tantas otras, que cada vez que las expresaba, Cubillos parecía estar en otra frecuencia.

“Soy un soñador. Yo cumplí el gran sueño de mi vida que era correr la regata de la vuelta al mundo y entrar primero al Cabo de Hornos. De ahí para adelante, todo partido que juego es tiempo prestado y, hace un tiempo, resolví que quería comprar más tiempo que dinero, más libertad que esclavitud. Hice socios a los gerentes con quienes formé mis pequeñas empresas, y me puedo dedicar a esto. Me apasionan los sueños. Y sobre todo, ayudar a que otros puedan cumplir su sueños. Así me levanto en las mañanas”, fue una de las reflexiones que hizo en Capital.

En la misma entrevista, publicamos las 24 máximas de vida que envió por mail a sus amigos, el último día de su vuelta al mundo a vela. Aquí se las dejamos.

LIMITES. “No existen o están mucho mas allá de lo que te imaginas. ¿Cuánto mas allá? Tienes que llevarte al extremo y ahí lo descubrirás”.

TALENTO. “No sirve para nada si no va acompañado de determinación, planificación, disciplina y perseverancia”.

AMOR. “Da las gracias al universo si te despiertan cada mañana con un beso y una sonrisa. Y haz como las abejas y las mariposas, ellas no buscan la flor mas linda del jardín, sino aquella que tiene el mayor contenido”.

SOCIEDAD. “Ayuda a los que son igual o más capaces que tú, pero que no han tenido tus mismas oportunidades…”

LIDERAZGO. “Echo de menos a esos líderes que hacían lo que se debe y decían lo que se debe decir, sin esperar resultados inmediatos en encuestas”.

RIQUEZA. “Una vez que hayas financiado tu flujo de caja, trata de comprar más tiempo que dinero, más libertad que esclavitud”.

ANGUSTIA. “Cuando creas que no es posible, mira las estrellas y espera despierto el amanecer, ahí descubrirás que siempre sale el sol”.

TRIUNFO. “Si quieres triunfar debes de estar dispuesto a fracasar mil veces y a perder todo lo que has conseguido”.

EXITO Y FRACASO.
“Reconócelos como dos impostores pero aprende sobre todo de los fracasos, los propios y los de los demás”.

AMIGOS. “Elige los que están contigo cuando estás en el suelo”.

EQUIPO. “Motívalo en los momentos difíciles y nunca dejes que uno te abandone por haberse equivocado, ese es el más importante”.

PAIS. “Ama a la tierra que te vio nacer, trabaja por hacer de tu país un mejor lugar para todos y pasea orgulloso tu bandera”.

ESFUERZO. “No te creas el cuento de que cuando algo está costando mucho es porque no debe resultar, es simplemente que el universo te esta poniendo a prueba de si eres o no merecedor del éxito”.

MIEDO.
“No le temas, es un gran compañero; pero que no te inmovilice… las grandes enseñanzas y tremendos descubrimientos son producto de esos instantes”.

DIOS Y EL CIELO.
“Creo que si actuamos haciendo el bien, podremos estar en la lista de espera si el Cielo existe; y si no existe, habremos tenido nuestro propio Cielo en esta tierra”.

DUDA. “Cuando tengas dudas, pregúntate cuál es tu Cabo de Hornos, ármate de una pequeña mochila que lleve lo necesario para sobrevivir y comienza a caminar. Y no dejes de mirar al cielo, ahí descubrirás al albatros, que te enseñará a volar en libertad y te darás cuenta de que no necesitas volar en bandada”.

SUEÑOS.
“Nunca renuncies a tus sueños, persíguelos apasionadamente y si no los consigues, no importa, el solo recorrer ese camino habrá valido la pena”.

COMPETENCIA.
“Si tienes la fortuna de un día competir con rivales como los de esta regata, hónralos, admíralos, pero entrega todo lo que tienes por vencerlos en buena lid; ellos se lo merecen”.

CONSEJO. …Y nunca te tomes demasiado en serio a un navegante que está terminando una vuelta al mundo: sólo sabrá navegar un poco más”.